La gerente de Primaria de Burgos dimite por la presión de los médicos
Sáez Aguado acepta la renuncia de Aser Morato, quien asegura que toca «ceder el testigo»
Aser Morato, junto aAntonioSáez Aguado, en una reunión reciente en Burgos.-ICAL
Era un secreto a voces durante la mañana pero la confirmación oficial se resistía. Y al fin, pasadas las 14.30, llegaba el comunicado: la gerente de Atención Primaria de Burgos, Aser Morato, dimitía. Lo hacía tras el ultimátum definitivo -porque ha habido varios- de los coordinadores de los centros de salud que, esta vez sí, se plantaban y daban de plazo hasta ayer para que se marchara, o se iban ellos.
«Hartos» de la actitud de la ya exgerente, los médicos de la provincia optaban en la asamblea convocada la pasada semana por su órgano colegial por paralizar cualquier negociación mientras ella fuera la interlocutora. De hecho, más que a ella -en vista de lo logrado hasta ese momento- la exigencia se dirigía hacia el propio consejero de Sanidad, al que instaban a un cese inmediato para continuar un diálogo que parece fluir mejor con el director general de Asistencia Sanitaria, Alfonso Montero, según reconocía el viernes el propio responsable del Sacyl, Antonio Sáez Aguado.
Ese mismo día, con la amenaza de una dimisión en bloque de los coordinadores ya sobre la mesa, Sáez Aguado todavía se resistía a reconocer la permanencia de Aser Morato como escollo insalvable y lanzaba balones fuera sobre su posible marcha, voluntaria o forzosa, al asegurar que «eso no iba a solventar el problema». Se mostraba, sin embargo, muy confiado en poder frenar el plante anunciado que, efectivamente, ayer se desactivaba.
En concreto, el anuncio de la dimisión de Morato transmitido por la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León explicaba que la gerente traslada ayer mismo su decisión «en una carta remitida al consejero de Sanidad, que éste ha aceptado». El comunicado en cuestión detallaba que en su misiva la gerente subrayaba que «ha intentado que la organización, la eficiencia y la mejor gestión hayan sido sus guías de actuación en todo momento». Además, Morato se congratulbaa de haber sentido el apoyo de un equipo «fantástico» y consideraba un honor «liderar este proyecto, para el cual es momento de ceder el testigo».
El citado texto -al menos la parte que ha trascendido- omite sin embargo la presión ejercida no solo por el colectivo médico, que llegó a presentar las firmas del 87% de los profesionales de Primaria contra su gestión, también por el resto de trabajadores de un ámbito sanitario que, a través de la Junta de Personal, habían reclamado también su ‘cabeza’ como condición inicial «y no como objetivo final», tal y como recordaba ayer su presidente Pablo Oyágüez, que espetaba un rotundo «más vale tarde que nunca» tras conocer la marcha de Morato. Opinaba que «debía haber pasado en enero, en el momento que no tuvo la sensibilidad necesaria para evitar la marcha de las tres compañeras de Los Cubos, porque esta agonía que ha durado mes y medio no ha aportado nada».
En la misma línea se manifestaba Joaquín Fernández Valderrama, presidente del Colegio de Médicos de Burgos, que afirmaba que las primeras peticiones de su organización en este sentido se hicieron incluso antes de Navidad pero «lamentablemente a veces solo funcionan las amenazas».
La entidad emitía su propio comunicado en el que agradecía precisamente al consejero «la decisión tomada hoy respecto al cambio de gestión de Atención Primaria de Burgos». La nota explicaba que la organización «confía en poder colaborar con un nuevo equipo que sea participativo y sepa motivar a los profesionales con decisiones consensuadas y racionales para paliar la complicada situación», para subrayar que «sólo este puede ser el camino de salir a flote». Sobre el perfil del encargado de suceder a Morato, Fernández de Valderrama negaba conocer los nombres en juego y ponía el foco, «a modo de ejemplo», en Alfonso Montero y su equipo. «Alguien con sus características tendría todo nuestro apoyo. Sobre todo queremos que quien venga haya aprendido de los errores, que tenga experiencia asistencial en Atención Primaria y sea favorable al consenso y a la participación, que junto a su equipo se pasee por los centros de salud y hable con los profesionales», detallaba, a la espera de noticias de la Junta para continuar con la búsqueda de soluciones.
LOS CONTRATOS DE 3 AÑOS A LOS NUEVOS MIR, UN "PARCHE"
La Sociedad de Medicina de Familia de Castilla y León (Socalemfyc) tacha de «parche» la medida de la Consejería de Sanidad de ofrecer contratos de tres años a los nuevos profesionales de Medicina de Familia y Comunitaria que terminen este año la espacialidad, informa Ical. «La oferta de contratos de tres años para los residentes que finalizan ahora la especialidad, con ser mejor que lo ofertado hasta ahora, es un parche para intentar solventar la urgencia actual». Por ello, reclama que ofrezca la misma estabilidad a todos los profesionales, no sólo a los médicos de esta última promoción. Además, la Socalemfyc reclama una instrucción por escrito para evitar que las gerencias de Atención Primaria contraten facultativos sin MIR, ya que no existe y se deja al arbitrio de las Gerencias de Atención Primaria. La sociedad también apunta que sigue sin haber una planificación a medio y largo plazo para abordar el problema de fondo de las contrataciones de los profesionales. Indica que los médicos que han finalizado la especialidad en los últimos años carecen de contratos estables y se mantiene la figura de médico de área. Al respecto, reclama que se derogue el decreto que creó la figura de profesionales de área y les ofrezca la posibilidad de integrarse en los equipos de acuerdo a una reorganización racional y eficiente de las necesidades de atención sanitaria en nuestra comunidad autónoma. Además, pide que se aborde el problema de la organización y distribución de los profesionales, así como la redefinición de roles en los equipos de Atención Primaria, de forma inmediata, con una gestión sanitaria y no política.