Escribano considera «normal» su prejubilación de 6M€ para los beneficios que aportó a Caja Segovia
El exdirector general niega que el plan le haya beneficiado: «Restringía mis derechos frente al resto de trabajadores»

Manuel Escribano ayer durante su declaración por las prejubilaciones de Caja Segovia.-ICAL
Cinco horas duró ayer la sesión reanudatoria del juicio de las prejubilaciones cobradas por la ex cúpula de Caja Segovia aunque solo dio a tiempo a escuchar las declaraciones de dos de los seis acusados de los delitos de apropiación indebida y administración desleal para los que se piden penas de cárcel de entre 3 y 8 años.
Manuel Escribano, ex director general de Caja Segovia entre 1995 y 2010, fue el primero en comparecer para defender durante hora y media su acción de gobierno durante los 15 años que permaneció en el cargo y justificó como «normales» los 5.802.257 millones de euros percibidos cuando se prejubiló el 31 de enero de 2011.
A preguntas de la acusación particular, que representa el letrado Rafael Yturriaga en nombre de la Fundación Caja Segovia, Escribano sostuvo que el Plan de Prejubilaciones «restringió sus derechos frente al resto de la plantilla», llegando a afirmar con vehemencia que hubiera sido «mucho más ventajoso» acogerse al ERE de Bankia.
«¡Ojalá me hubiera podido ir con el ERE de Bankia que habría representado unos beneficios económicos mayores!», dijo.
Asimismo defendió en todo momento que los miembros del consejo de administración y de los órganos de control «tenían toda la información a su disposición» y conocían «todos los extremos del Plan de Prejubilaciones al detalle», rechazando la sombra del intervencionismo en aquellas decisiones.
«La información al Consejo de administración era permanente, se comunicaba por SMS cada convocatoria con 36 horas de antelación y por escrito», recordó.
«El sistema de gobierno de caja Segovia era el más garantista», defendió a lo largo de su intervención, aunque no respondió concretamente a la pregunta de las acusaciones particular y popular que quisieron saber de quién partió la idea de modificar en 2008 y 2010 las condiciones del Plan de Prejubilaciones inicialmente aprobado en 2006, en virtud de las cuales los miembros de la ex cúpula directiva percibieron 17,5 millones de euros.
El exdirector general esgrimió a propósito de diferentes preguntas los beneficios logrados bajo su mandato. «Caja Segovia ganó en 15 años 400 millones de euros antes de impuestos; multiplicó sus beneficios por cinco y por cuatro su obra social que en 10 años alcanzó una dotación de 80 millones de euros, lo que para una ciudad pequeña como Segovia son cifras de felicitación», señaló.
Escribano subrayó, además de la «transparencia» con la que asegura «se actuó en todo momento», que del Plan de Prejubilaciones se beneficiaron no solo la ex cúpula sino «148 empleados para cuyas prejubilaciones se dotaron 100 millones de euros». Los prejubilados recibieron una media de 660.000 euros por persona que aquí parece que solo me lo he llevado yo», afirmó.
El ex director general que fue llamado al orden por el presidente de la sala -«Cíñase a las preguntas y procure ser exacto», le dijo el presidente de la sala, José Miguel García Moreno en tres ocasiones-, dijo que todos los trabajadores de la caja que quisieron prejubilarse lo hicieron: «Con tener 53 años y solicitarlo se les concedía».
Según su testimonio, «todos los prejubilados», fueran o no altos directivos, cobraron lo mismo: «el 74,7% del sueldo total en activo». «El cálculo era el mismo para todos pero las cantidades variaban en función de las retribuciones» dijo, para acabar reconociendo que las suyas se calcularon con el salario que ganó en 2010 y que ascendió a 874.186 euros brutos el año antes de prejubilarse.
La externalización de las polizas del seguro que blinda las cantidades de las prejubilaciones, cuestión por la que se interesaron las dos acusaciones que quedan tras la retirada del pleito de la acusación popular que ejerció la Confederación Intersindical de Cajas, CIC, «respondió a un acto meramente financiero», dijo Escribano que recordó que las primeras externalizaciones «ya se produjeron en el año 2000».
Escribano terminó su intervención acalorado, habiendo consumido casi cuatro botellas de agua, moviendo papeles de diez carpetas de colores y pidiendo disculpas por su extensión a las dos acusaciones y las siete defensas que le interrogaron y recoció: «La síntesis no está entre mis virtudes, entre las que sí se encuentra la capacidad de análisis», subrayó.
El juicio, que tiene señaladas seis jornadas más, continua hoy desde las 10 de la mañana, en sesiones de mañana y tarde, siendo el primer acusado en declarar el ex director de recursos Humanos, Enrique Quintanilla, que a punto estuvo en la sesión de ayer de declarar antes que el secretario de la entidad. Ante la posible extensión de la intervención de Quintanilla, la sala consideró más efectivo terminar ayer las dos horas restantes desde el descanso con el relato de Antonio Tapias.