Diario de Valladolid

El obispo de Astorga aparta a Sánchez Cao, acusado de pederastia

La denuncia de otro caso de abusos contra el sacerdote abre una nueva investigación

El obispo de Astorga, JuanAntonioMenéndez, durante una comparecencia de prensa.-ICAL

El obispo de Astorga, JuanAntonioMenéndez, durante una comparecencia de prensa.-ICAL

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Guillermo Sanz

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Con el sonido de las campanadas aún haciendo eco, el 2019 ha despertado con la denuncia de un nuevo caso de pederastia en la diócesis de Astorga. Las miras apuntan una vez más al sacerdote Ángel Sánchez Cao, al que el obispado dirigido por Juan Antonio Menéndez ha apartado de las parroquias y sobre el que se ha abierto una nueva investigación después de recibir la denuncia de una presunta víctima de su etapa en el Seminario Menor de La Bañeza.

A través de un comunicado emitido ayer por la tarde, el obispado de Astorga ha hecho saber que el párroco de El Barco de Valdeorras, ha sido «apartado de las parroquias y del ejercicio público del ministerio sacerdotal, así como la prohibición de mantener contacto con menores y con la presunta víctima»; una medida, que como recuerda el escrito, es de carácter cautelar con el propósito de «garantizar la libertad y el buen desarrollo de dicha investigación».

Apartar al párroco es un movimiento «provisional» que «no prejuzgan la culpabilidad o la inocencia del demandado»; un ÁngelSánchez Cao que ya fue denunciado por abuso de menores por otra víctima: Emiliano Álvarez.

El hombre que abrió la carpeta del ‘Caso Sánchez Cao’ tiene un nuevo compañero en el largo viaje hacia la búsqueda de justicia. Un nuevo denunciante anónimo que ha presentado ante el obispado de Astorga lo que la entidad religiosa entiende como «noticias fundadas sobre otro presunto abuso del sacerdote a un menor en la misma fecha y lugar»; alimento suficiente para abrir una nueva investigación al párroco de El Barco de Valdeorras, que abandonó en los años 90 el Seminario Menor de La Bañeza, donde estuvo destinado durante más de una década.

En ese tiempo presuntamente abusó, al menos, de dos menores, los denunciantes. Sin embargo, Emiliano Álvarez advierte que los suyos no fueron un caso aliado:«Yo fui uno de los primeros, pero de mi época hay al menos 5 o 6 más. Son 14 años hasta que le sacaron de ahí en los 90. Esto empezó cuando entré yo en el 76. Imagina la que pudo liar hasta los 90», expone la víctima.

La pesadilla de Emiliano Álvarez tenía nombres y apellidos: Ángel Sánchez Cao, su tutor en el Seminario Menor de La Bañeza (donde también actuó José ManuelRamosGordón). Durante los dos años y medios en los que fue alumno (durante la década de los 70), fue objeto de tocamientos por parte del religioso. Su denuncia llegó años después y la respuesta a ésta continúa en manos de la Congregación para laDoctrina de la Fe (órgano vaticano encargado de este tipo de casos).

Emiliano Álvarez ve como positiva la medida tomada por el obispado dirigido por JuanAntonioMenéndez, pero con varios matices:«La decisión me parece importante. Es positivo que le hayan apartado. Tarde, pero positivo. Esto lo tenían que haber hecho hace dos años, cuando denuncié yo», clama el exseminarista.

El primer denunciante lamenta, no obstante, que haya sido necesaria una segunda denuncia para alejar a ÁngelSánchez Cao de la rutina eclesiástica y, sobre todo, del contacto con menores de edad. «En dos años a mí no me han creído nunca. Conmigo no tomaron la presunción de inocencia ni con él ni conmigo. Parece de risa. Si no es por esta denuncia no hubieran hecho nada», asegura Emiliano Álvarez, que lamenta no haber recibido noticias de esta segunda denuncia.

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