Diario de Valladolid

Más del 20% de la población de Zamora, Ávila y Salamanca vive ya en municipios sin banco

Las entidades financieran han cerrado 1.050 oficinas en Castilla y León, la cuarta parte en Valladolid

-EL MUNDO DE CASTILLA Y LEÓN

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J. Luis F. del Corral

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Tener los mismos servicios financieros en el medio rural que en el ámbito urbano es ya algo casi imposible. Sobre todo en Castilla y León donde la crisis ha acentuado el cierre de oficinas en alianza con una confluencia entre despoblación y falta de negocio para hacer eficiente una sucursal, a los que se ha sumado la fuerte competencia y las inevitables fusiones.

Se mire como se mire, Castilla y León lidera la exclusión financiera en España entendida como la imposibilidad física de acceder a una entidad bancaria en el lugar de residencia. Es la Comunidad autónoma con más porcentaje de municipios sin oficina de banco o de caja y, lo que es más importante, la que registra mayor volumen relativo de habitantes que viven en pueblos sin ninguna sucursal. El acceso al dinero en efectivo se vuelve complicado y sus efectos se atenúan en el mejor de los casos con cajeros y oficinas móviles (ofibuses).

Y dentro de la Comunidad autónoma los desequilibrios vuelven a aparecer. La cuarta parte de la población de Zamora vive en pueblos sin oficina bancaria y el 81% de los municipios de la provincia de Salamanca ya no dispone de sucursal. Son dos ejemplos clarificadores agudizados por el proceso de cierres de oficinas y de fusiones que alentó la crisis financiera e inmobiliaria y que ha llevado al sector a cerrar nada menos que 1.050 sucursales en Castilla y León en nueve años, el 34% de las que había en 2008. Contribuye a este fenómeno la creciente despoblación de los municipios rurales que dificulta la rentabilidad económica.

Estos cierres han elevado a 1.761 los municipios de la Comunidad que carecen de oficina bancaria, el 78,3% de los 2.248, con el 15,1% de la población regional afectada. Pese a esta desaparición de 1.050 sucursales, Castilla y León tiene 842 sucursales por millón habitantes y es la tercera con mayor ratio del país. La media nacional es de 595 y la europea de 474 oficinas por millón de habitantes.

Llama la atención que siete de las nueve provincias de la Comunidad encabezan ahora la exclusión financiera nacional, entendida ésta como el porcentaje de ciudadanos que residen en municipios sin banco físico. Son Zamora, Ávila, Segovia, Salamanca, Palencia, León y Soria. Y Burgos, que ocupa el lugar noveno. Todas ellas se sitúan en una horquilla entre el 25% y el 12,4%. Valladolid se salva y ocupa el puesto diecinueve con un 6,7% de su población en pueblos sin banco. Y eso tras liderar en la Comunidad el cierre de oficinas con 268 clausuras en nueve años.

«La consolidación del sistema financiero español ha supuesto el cierre de oficinas bancarias, un proceso que pude ser atribuido a la necesidad de ajustar la capacidad y reducir los costes tras la fuerte expansión experimentada en años anteriores». Así lo justifican Concha Jiménez y Helena Tejero, directivas del Banco de España, en su artículo sobre Cierre de Oficinas y Acceso al Efectivo en España, publicado por el Banco de España en su última Revista Estabilidad Financiera.

Se da la circunstancia de que internet facilita las operaciones bancarias y evita la exclusión financiera, pero son muchos los pueblos de Castilla y León donde ni siquiera llega la banda ancha.

Para mitigar este efecto en la población, algunas entidades han puesto en marcha medidas como la distribución de efectivo con cajeros automáticos desplazados o mediante las oficinas móviles en zonas rurales.

«Los bancos tradicionales y las cajas de ahorro son los que más han ajustado su red desde 2008, mientras que las cooperativas de crédito apenas han alterado su número en todo el tiempo que duró la crisis», el estudio.

El impacto del cierre de sucursales no afectó por igual a la población española. Dominan dos segmentos: los municipios de más de 10.000 habitantes, donde fue más acusado el cierre, y los pueblos pequeños donde la reducción de oficinas «responde, en gran medida, a la necesidad de las entidades de adaptar su red ante la pérdida de habitantes que estas poblaciones vienen sufriendo por el descenso demográfico en las zonas rurales».

Si Castilla y León ha perdido en este proceso 1.050 oficinas de reconversión, el 34% de las que tenía en 2008, las hay que han sufrido una ‘sangría’ mayor. El cierre de sucursales ha sido superior en Cataluña (50,7%), Comunidad Valenciana (45,3%), Madrid (42%) y Andalucía (36,1%), e inferior en el resto. La media nacional fue del 39% y la europea, del 20%.

En este proceso de desaparición creciente de sucursales, Valladolid encabeza el porcentaje de cierres en la Comunidad con 268 clausuradas en nueve años, el 43%. En el conjunto de España, es Barcelona, con un 52%, la más afectada sobre todo por los procesos de fusiones y búsqueda de mayores niveles de eficiencia. A Valladolid le siguen Palencia con 91 cierres, el 40%; Ávila con 84 y un 39%; Segovia con 77 y un 37%; León con 165 y un 30%; Zamora con 75 y un 29%; Soria con 41 y un 28%, y Salamanca con 58 y un 18%.

La foto fija ofrece un panorama en el que 1.767 municipios de Castilla y León carecen de oficina bancaria. Representan el 43% de los 4.109 de España. Y suponen el 15,1% de la población regional frente al 2,7% de exclusión financiera en el ámbito nacional.

El perfil del municipio sin banco es el de un pueblo pequeño y en muchos casos cercano a otro con sucursal o cajero automático.

OFICINAS MÓVILES

«Aunque la reducción de oficinas bancarias pueda estar justificada por la disminución de costes y la búsqueda de rentabilidad, dicha reducción afecta a la población, sobre todo en relación al efectivo que no puede ser cubierto, como otros servicios bancarios, a través de la banca electrónica», advierte el estudio.

No obstante, las oficinas móviles se sitúan mayoritariamente en Castilla y León, mientras que en el noreste de España predomina las oficinas con servicios eventuales.

Aunque el estudio no hace previsiones de futuro, si apunta a que actualmente España sigue siendo uno de los países de la zona euro con mayor número de oficinas y cajeros por habitante, junto a Francia y Portugal. Este peso bancario podría encerrar, como apuntan muchos analistas, a la existencia de una nueva oleada de cierre de sucursales.

EL 53% UTILIZA EFECTIVO Y EL 41% PAGA CON TARJETA

Encuesta . El artículo de los directivos del Banco de España describe la importancia del efectivo y el impacto que la reducción de oficinas bancarias tiene en el acceso al efectivo.Según la última encuesta realizada en 2017 por el Banco de España, un 53% de la población utiliza billetes y monedas como principal medio de pago, seguido por la tarjeta de débito con un 41%. Los motivos de este predominio del metálico son la comodidad, facilitar el control del gasto y su menor coste. Un estudio europeo reveló que el efectivo es el instrumento más utilizado en la eurozona con el 79% del total en las transacciones y el 54% en el importe. El estudio indica que el 61% acude al cajero automático para sacar dinero y solo el 8% a las ventanillas. Como media, el 20% de los encuestados retiran dinero de cajeros o del banco dos o tres veces al mes. El número medio de extracciones semanales de efectivo en cajero por persona es de 0,5 por un importe de 73 euros.

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