LA ENTREVISTA / FERNANDO REY
«El problema de este país son los políticos de aparato; son como el colesterol, que en exceso colapsan»
PREGUNTA.- ¿Las universidades han entendido que el modelo de titulaciones debe ser consensuado?
RESPUESTA.- Lo vamos a ver en el próximo plan de titulaciones, a ver qué inventa el nuevo consejero o consejera y los rectores. Estos años han sido razonable y no se ha implantado ningún grado. Debemos pensar en grados estratégicos, interesantes... Hay que pensar en la Universidad en los próximos 10, 15 ó 20 años. La clave no son tanto los grados, como la oferta de másteres, ahí está el quid porque muchos alumnos de Castilla y León se va a hacer postgrado a Madrid o Barcelona. La oferta de postgrados debe ser conjunta de la Universidad y las empresas y deben tener protagonismos las empresas con más postgrados duales.
P.- ¿La Universidad sigue demasiado alejada de ese marco social de la empresa?
R.- En este ámbito de los másteres, bastante. No tenemos ningún máster dual. Se han hecho muchos progesos, pero hay muchos campos de mejora. El objetivo es fijarse más en nuevos másteres duales y no tanto en grados.
P.- ¿Cómo han dañado a la Universidad la polémica de los másteres de Cifuentes, Casado...?
R.- Parece que no mucho. Ha caído el prestigio de la Universidad, pero en general está bien valorada y con prestigio, pero a veces se ve con sospecha. Esto es Castilla y León, la gente es seria y las ofertas son serías.
P.- ¿Esto de los másteres es sólo un mal de titulitis?
R.- Yo creo que todos estos másteres tienen algo en común, que se refieren a personajes que se han dedicado a la política de un modo profesional desde muy jóvenes y eso ha hecho que no tengan una carrera profesional muy exhibible. Y eso les ha llevado a sobreactuar en relación a los méritos académicos. En España tenemos un problema porque un gran número de políticos se dedica sólo a la política, eso genera muchos problemas. No quiero decir que no deba haber espacio para políticos profesionales. Y habría que distinguir los de la Transición que lo dejaron todo porque tenían que construir el país. Me refiero a los políticos jóvenes, como estos que estamos hablando. Políticos de aparato que si el porcentaje es alto perjudica la calidad de la política. Me niego a pensar que la inteligencia colectiva de nuestro país esté en el nivel de estos políticos de aparato. El político de aparato es como el colesterol, un porcentaje ayuda a la circulación pero en exceso colapsa la arteria.
P.- ¿Y ahora hay excesivo porcentaje?
R.- Sin duda, en todos los partidos.
P.- ¿Se arrepiente de haber entrado en política?
R.- Que va. Gracias al presidente Herrera he hecho un máster en política pública educativa. Estoy agradecidísimo porque he podido participar de la Educación de Castilla y León. Estoy muy feliz de haber participado, haber conocido... Me he vaciado, pero estoy deseando volver a mi vida de profesor.
P.- ¿Cómo se lleva ser el elemento de izquierdas, más progresista de un gobierno del PP?
R.- Pues no sé si soy el más progresista del Consejo de Gobierno.
P.- ¿Hay alguno más?
R.- Por supuesto, el vicepresidente seguro. Y el presidente, también. El problema de la socialdemocracia ha sido su éxito, que hace que haya sido asumida por todos los partidos.
P.- ¿Espera con anhelo el próximo informe Pisa, que le evaluará a usted?
R.- Sin duda, pero va a mantener los niveles altos, seguro.
P.- ¿El nuevo PP de Mañueco va a echar de menos a Herrera?
R.- Sin duda, Herrera es mucho Herrera, de talante y de visión. Al final la vida sigue, seguro que el nuevo PP irá encontrando su lugar bajo el sol. El tiempo de Herrera en la Junta se caracteriza por su imparcialidad, su honradez, su sentido de la justicia. Así como hay personas más interesadas que interesantes, Herrera es más interesante que interesado. A mí me ha resultado fácil trabajar con este Gobierno porque me interesan los aspectos sociales, que son los que más le interesan a Herrera.
P.- ¿Es consciente el PP de lo que pierde de cara a las elecciones?
R.- Calcularán eso. Pero también es bueno que haya cambios después de 18 años. Es saludable.
P.- ¿De verdad que no ha dudado ni un instante sobre la idea de finalizar su etapa en la política?
R.- Sin duda. Estoy deseando dar clase y estudiar.