Diario de Valladolid

Los médicos de familia merman

La crisis y las jubilaciones ensanchan el ‘agujero’ en atención primaria con 143 profesionales menos / Pierden peso mientras los hospitales cuentan con 235 facultativos más que en 2012

Los pacientes aguardan su turno en una sala de espera de Castilla y León.-ICAL

Los pacientes aguardan su turno en una sala de espera de Castilla y León.-ICAL

Publicado por
Esther Neila
Valladolid

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«¿A qué hora tenía usted la cita?», se preguntan unos a otros los pacientes impacientes en la sala de espera. Con la llegada del frío, los centros de salud empiezan su temporada de mayor tráfico. El desfile de infecciones respiratorias ya se empieza a notar. En breve llegarán las gripes. Y aumentarán los cuadros depresivos propios de la congelación de los estados de ánimo. La carga de trabajo es la misma cada año, pero el batallón de doctores disminuye. Hoy hay 3.310 facultativos en atención primaria en Castilla y León (sumando médicos de cabecera, pediatras y otras especialidades en los centros de salud). Son 143 menos que en 2012, cuando se aplicó el tijeretazo.

La fuga de profesionales a otros territorios y las jubilaciones han ido ensanchando el ‘agujero’. Y en cinco años otros 900 doctores alcanzarán la edad de retiro, según estima la Sociedad Castellano Leonesa de Medicina de Familia y Comunitaria (Socalemfyc). Reemplazarlos será complicado. «No tenemos recambio porque no lo estamos formando», alerta Elvira Callejo, presidenta del colectivo al denunciar que «nos hemos quedado sin médicos porque se les ha tratado mal desde hace décadas».

En busca de mayor seguridad laboral, muchos se mudaron a otras comunidades. O dieron el salto al extranjero. Luego están los que se reciclaron en otras especialidades «y estos son los irrecuperables». «El que se ha ido a La Rioja volverá cuando se le ofrezca trabajo aquí; pero el que se fue a Radiología continuará su carrera y no regresará a atención primaria», sostiene Callejo.

Los datos constatan ese ‘trasvase’ a otras especialidades. La merma de efectivos en los centros de salud contrasta con el incremento en la plantilla de médicos registrado en los hospitales, donde trabajan 4.589 colegiados, 235 más que hace cinco años, según los datos del Sacyl.

En consecuencia, la atención primaria sigue perdiendo peso en la ‘tarta’ sanitaria. Si en 2012 sus médicos representaba el 44% de la plantilla, en 2017 la cuota ha caído cinco puntos, hasta el 39%. La proporción se aleja de las recomendaciones internacionales de que la mitad de los profesionales ejerzan la medicina ‘de cabecera’ para conseguir que el sistema sea sostenible.

Puerta de entrada del circuito sanitario, los doctores ejercen de parachoque. «Lo que no atendemos nosotros acaba en el hospital», donde el coste de atención es «muchísimo más caro», recuerda la portavoz de los médicos de familia.

Por eso la evolución del gasto también dibuja una creciente brecha con la atención especializada en detrimento de «una atención primaria cada vez más debilitada». Pese a todo, Castilla y León sigue siendo una de las autonomías que más porcentaje destina a la atención primaria, el 17%, frente al 13% de media nacional, apunta Callejo.

Los datos del Ministeri de Sanidad indican que en sólo dos años el número de consultas médicas en centros de salud y consultorios ha caído un 19% en Castilla y León, pasando de los 19 millones de citas atendidas en 2015 a los 14,5 del año pasado. Las nueve provincias registran descensos, siendo el más notable el de León, donde las consultas pasaron de 4,2 millones a menos de 3 millones en ese bienio.

La implantación de la receta electrónica puede explicar en parte esa disminución, al no ser ya necesario acudir al profesional para renovar la medicación. Pero también la búsqueda de una atención inmediata empuja al paciente a llamar a otras puertas, acudiendo a la vía de urgencias cuando se saturan los centros de salud.

La vallisoletana Verónica Casado, premiada esta semana como mejor médico de familia del mundo, ha vuelto a poner sobre la mesa una reivindicación histórica del sector:disponer de diez minutos como mínimo para atender a cada paciente. La mayoría de las agendas en centros urbanos citan cada seis o cada siete minutos. Algunos médicos consiguen que se les asigne una cita cada ocho minutos si, por ejemplo, dedican tiempo a formación.

A ese cronograma hay que añadir los pacientes que llegan de urgencia, una cifra nada desdeñable en otoño e invierno. Ytambién los asignados a los compañeros cuando están de vacaciones, de baja o en horas de formación, porque en 2012 se dejaron de sustituir las bajas. «Quitar las sustituciones es meter a los mismos pacientes en menos huecos», recuerda la presidenta de Socalemfyc. Este verano se han empezado a sustituir, con goteo, algunas bajas de mayor duración. Difícil es reemplazar las breves. Las gerencias alegan ahora que no encuentran médicos. «Antes el argumento era que no había dinero por el ahorro feroz que se mantenía con la crisis;ahora, que no hay médicos», contextualiza Elvira Callejo.

El déficit de profesionales no afecta sólo a la atención primaria. En los hospitales, por ejemplo, la falta de traumatólogos arrastra en los últimos años las listas de espera quirúrgica, donde esta especialidad registra las demoras más desbocadas. Tampoco es un problema exclusivo de Castilla y León, aunque la situación aquí se agrava en algunas zonas, en especial en el medio rural donde se concentran las plazas de más difícil cobertura.

Los profesionales coinciden en que la situación actual es consecuencia de la falta de planificación en los últimos años en España. Desde Socalemfyc niegan que falten médicos:el problema es que «están mal aprovechados, mal distribuidos».

La estadística dice que Castilla y León tiene la mejor proporción del país en atención primaria, al contar con un profesional por cada 916 habitantes (la ratio nacional se eleva hasta los 1.397). Pero el dato hay que enmarcarlo en el contexto de esta extensa Comunidad de población mayor y dispersa, una idiosincrasia que exige más personal para garantizar la asistencia en todos los rincones.

Con el 5% de la población nacional, Castilla y León dispone del 36% de los consultorios del país: 3.670 de los 10.100 que hay en España ymás de 1.500 están en pueblos de menos de 50 habitantes, según Socalemfyc. La mitad de los profesionales se desplaza fuera del centro de salud y se estima que recorren cada día 70.000 kilómetros.

De hecho, en la Comunidad existen dos realidades dispares:la de las ciudades y cabeceras de comarca, por un lado, y por otro la de los pueblos, que añaden carencias y reivindicaciones propias, como la sobrepoblación de los meses de verano o las asignaciones de los médicos de área.

En los centros urbanos la sobrecarga de trabajo en atención primaria se intensifica durante los meses de otoño e invierno. Como término medio, un facultativo de cabecera veía en septiembre a unos 35 pacientes al día. Esta semana ya eran 40. Yalcanzarán 50 en diciembre o enero, cuando los centros de salud urbanos viven su momento álgido. Para estos picos de actividad funciona en los últimos años el triaje de enfermería, donde se criba a los pacientes y se decide si pasan al médico en función de la prioridad que presente su caso.

A las horas de consulta hay que sumar los tiempos ‘derrochados’. Elvira Callejo asegura que la «labor burocrática absorbe el 30%» de la jornada, a lo que hay que añadir los tiempos perdidos por las «constantes caídas y la lentitud» del sistema informático.

Todos los factores enumerados «se han comido la esencia» de la atención primaria, apostilla. «Vivimos obsesionados por la demanda en una sociedad que exige inmediatez, pero la consulta es sólo una parte de nuestro trabajo», añade al considerar que «el problema no son las agendas, ni la falta de médicos ni de tiempo, ni la burocratización; todo eso es el síntoma» de la enfermedad. «El foco está mal puesto: el problema es que no se apuesta por la atención primaria, que es la base del sistema, y andamos siempre con el agua al cuello, lo que impide atender otros aspectos como la educación sanitaria, la cirugía menor, las visitas a domicilio y la docencia», apunta.

Las largas esperas incrementan el volumen de reclamaciones presentadas en Castilla y León, donde las demoras en la asistencia concentran la mitad de todas quejas. Por especialidades, medicina general es la tercera con mayor volumen (1.553 en 2016, cuando crecieron un 7%), precedida de Traumatología y Radiodiagnóstico.

Pese a las quejas, la valoración que los pacientes hacen de sus médicos es de notable alto. El último Barómetro Sanitario concede notas por encima de la media nacional en todos los aspectos, desde la atención y los cuidados recibidos hasta al tiempo dedicado. Sólo baja del 7 la nota por el tiempo que tarda el médico en atender desde que se pide la cita (6,9 puntos), por primera vez por debajo del listón del notable en Castilla y León.

Eso sí, si el agradecimiento se midiese en bombones o pequeños obsequios, los médicos de familia serían los más valorados.

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