Diario de Valladolid

Confirman la pena a un condenado por abusar de una joven de 15 años

El TSJ ratifica la sentencia de 13 años de cárcel por las agresiones sexuales que cometió en Miranda

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Redacción de Valladolid
Valladolid

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La sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ha ratificado íntegramente la sentencia emitida por la Audiencia Provincial en la que se condenaba a Yeison Alberto Fuenmayor, como autor criminalmente responsable de un delito continuado de agresión sexual con acceso carnal a menor de 16 años, a las penas de 13 años y 6 meses de prisión, libertad vigilada durante 7 años y 6 meses, y prohibición al acusado de aproximarse a menos de 500 metros del domicilio, centro escolar o lugar de trabajo, o cualquier otro sitio en el que se encuentrela joven, y prohibición, igualmente, de comunicarse con la misma por cualquier medio, todo ello por tiempo de 10 años.

La sala valida todos los argumentos reflejados en la sentencia de la Audiencia Provincial, incluida la indemnización de 18.000 euros en concepto de daño moral para la joven, y además ordena que las costas del proceso recaigan en el acusado. Éste era un hombre de 27 años que trabó contacto con la joven cuando esta tenía sólamente 14 años solicitando ser su amigo a través de Facebook.

Al mes de conocerse en la red social, la menor acudió a casa del acusado en Miranda de Ebro donde, tras besarla en dos ocasiones, se empezaron a considerar novios, según el relato de la sentencia. Tras un periodo de separación y varios desencuentros, medio año después de conocerse el condenado aprovechó que se quedó sólo con la menor para conminarla a que «si no accedía a mantener con él una relación sexual, haría daño a su familia (a su madre que por entonces estaba embarazada, su hermana o padrastro) y colgaría en Internet una foto en la que ella apareciese desnuda, y tras terminar de fumar, la cogió de la mano, pese a que ella dijo que no quería, la llevó hasta la habitación», donde consumó la agresión sexual, pese a que la menor, que tenía entonces 15 años, no había realizado nunca el acto sexual y le pidió que parase al sentir dolor.

Posteriormente, en un mensaje, el agresor reconoció que «yo no tengo 15 años mi amor tengo 27 años y voy a cumplir 28. Si a nosotros nos llegan a pillar tus padres o alguien que quiera hacerme daño me puede buscar la ruina», para, unas fechas después volver a repetir la agresión al dejarles solos de nuevo una prima de la niña, que tuvo que acceder a las exigencias del adulto «ante el miedo de que hiciese algo a su familia, por lo que el acusado con la finalidad de satisfacer sus deseos sexuales», recoge la sentencia, consiguió abusar de nuevo.

La madre de la menor se enteró tras una infección, por lo que el acusado inicialmente se apartó de la niña, aunque volvió a querer contactar. La madre se hizo con el teléfono y cruzó mensajes con el agresor de su hija, al que amenazó con denunciarle mientras el sujeto se justificaba acusando a unos supuestos primos.

Al interponer la denuncia, la niña presentaba un cuadro clínico depresivo y un grado alto de estrés postraumático por lo que estuvo en tratamiento un año y medio.

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