COMISIÓN DE INVESTIGACIÓN DE LAS CAJAS
Félix Torquemada constata la “exclusión financiera” generada por la desaparición de las cajas, “especialmente” en Castilla y León
El expresidente de Csica asegura que la Junta se chocó con una realidad en la que “cada cual tenía su reino de tarifas”
Félix Torquemada, presidente de la Central Sindical Estatal Independiente de Entidades de Crédito y Afines (Cesica), comparece en la comisión de investigación de las cajas de ahorro-RUBÉN CACHO / ICAL
El expresidente de la Central Sindical Estatal Independiente de Entidades de Crédito y Afines (Cesica) Félix Torquemada denunció hoy la “exclusión financiera” generada por la desaparición de las cajas, “especialmente” en Castilla y León, donde muchos pueblos se han quedado sin entidad que les preste servicios. “Advertimos de que iba a ocurrir, ha pasado y es triste”, dijo, para recordar que frente a los bancos, las cajas de ahorros “tenían un arraigo y una misión social que se pierden cuando desaparecen”.
Torquemada, que compareció ante la Comisión de investigación de las cajas en las Cortes, expresó su “sentimiento de pena y de dolor” por la desaparición de las entidades de ahorro, porque, como aseguró, siempre defendieron que “debían perdurar y hacía falta una reestructuración” porque no se podía mantener medio centenar de entidades.
Eso sí, incidió en que “una cosa era su reestructuración y otra su desaparición” y en su momento alertaron de que eso “podía ocurrir” como consecuencia de las “intervenciones que no eran del ámbito de las cajas”. “Eran un gran instrumento que se debía haber mantenido”, resumió, para mostrar su convencimiento de que “podían haber seguido con mayor control y profesionalización, menor injerencia y politización”.
El exprepresentante sindical, que dejó estas funciones en 2011, defendió, en este contexto, que el proceso de concentración tenía que haber surgido dentro de las propias cajas, y “no fue así”, y en Castilla y León tuvo que ser la Junta quien impulsara el proceso. En este sentido, recalcó que si hubiesen podido actuar al margen de criterios políticos “hubieran podido buscar alianzas fuera de la Comunidad, pensando en el solapamiento de oficinas”. Sin embargo, la decisión y el espíritu político fue lo que impulsó que cajas de la misma autonomía se fusionaran.
Mantener sillones y prebendas
Félix Torquemada asumió que la Junta intentó mantener las cajas y que siguieran prestando servicio a los castellanos y leoneses pero luego “todo se desbordó y chocó con la realidad, porque cada uno quería mantener lo suyo”. Un proceso, recordó, que “no dio resultado” porque, a su juicio, “había muchos condicionantes de carácter personal, cada cual tenía su reino de taifas y quería mantenerlo”. Una vez que fracasó, reseñó, se abrió el proceso con entidades de fuera. Todo el proceso, a su juicio, “fue un despropósito porque nació viciado porque debían haber sido los gestores de las cajas los primeros en buscar soluciones”.
Torquemada insistió en que “el reparto de poder pesó mucho en las fusiones” y comentó que por eso se inventa el mecanismo de la fusión fría (SIP), para “animar a aquellas cajas que no estaban dispuestas a desaparecer en un ente superior para mantener sus puestos, sus sillones y sus prebendas”. “Pesaron demasiado las apetencias personales fuera de criterios estrictamente económicos y de gestión”, dijo.
Retribuciones sangrantes
Félix Torquemada también comentó que las cajas intentaron “jugar a ser bancos” y eso “les dio la puntilla” con expansiones que no fueron muy razonables. Asimismo, denunció que en el “tema de las retribuciones había casos sangrantes” y constató que algunos directivos exigieron igualar sus salarios a los de los responsables bancarios cuando se produjo la trasformación de las cajas en bancos, en un momento que “era un desastre” y se pedía a los empleados moderación salarial en los convenios. “Esa es la triste realidad”.
Félix Torquemada lamentó también que los empleados financieros son de los que más han pagado la crisis, con una pérdida por encima de 80.000 puestos en el sector en España y constató que sigue “el temor” de los trabajadores a perder su puesto.
En este contexto, asumió también que las cajas rurales han ocupado “en parte” el espacio dejado por las antiguas cajas de ahorro, porque los ciudadanos las “ve” más cerca que a los bancos. Y es que, como incidió, “nadie se metió” con estas entidades, que acometieron sus fusiones “de aquella manera”, y han ganado cuota y han venido a “ocupar ese espacio que las cajas dejaron”.
Preferentes
Por otra parte, el expresidente de Csica (hoy federada en Fine) también analizó la puesta en el mercado de las preferentes y las numerosas denuncias generadas con posterioridad contra la comercialización de estos productos financieros de riesgo y defendió le cuesta “trabajo” pensar que “los empleados de las cajas dedicasen a engañar a la gente, a sus clientes que mañana les iban a pedirles responsabilidad”.
Aseveró que también hay que tener en cuenta que la gente “escucha lo que quiere oír” y firmó documentos “con todo especificado” porque se les ofrecían intereses del siete por ciento, y luego cuando deja de llegar dinero por la crisis se empiezan a quejar.