Familia extiende el plan ‘Empleo-Mujer’ a las residentes en las cuencas mineras
Es un programa «de referencia» en la Comunidad que «dota de autonomía» a las participantes

La consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades (C) hace balance de los dos años del programa 'Mujer-Empleo'.-ICAL
A nadie se le escapa el declive laboral que atraviesan las cuencas mineras de la Comunidad. Hasta ellas llega el nuevo impulso que el Ejecutivo autonómico, de la mano de la Fundación Santa María la Real del Patrimonio Histórico de Castilla y León, otorga al programa Empleo-Mujer en su tercera edición. La iniciativa regional amplía ahora su cobertura a las desempleadas que vivan en estas zonas, donde la tasa de paro femenino alcanza el 69%.
Las residentes en los municipios mineros se convierten así en «protagonistas» de una estrategia «de referencia» para «dotar a las mujeres de autonomía». Plan que desde hace dos años, momento en el que arrancó este «proyecto de innovación social», atañe a las víctimas de violencia de género y a aquellas que se encuentran en situación de especial vulnerabilidad. La consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades, Alicia García, concretó que el objetivo último del programa –que se prorroga por otros cuatro ejercicios– pasa por brindarles una oportunidad para «abandonar la exclusión» mediante una «atención personalizada» que exprima al máximo las capacidades de cada participante para «empoderarlas» y una red empresarial «comprometida» con una mediación que responda a las peculiaridades de los distintos perfiles.
La estrategia diseñada para 2018, que amplia su escenario de actuación hasta las cuencas mineras, cuenta con un respaldo económico de 200.000 euros y se estructura en dos fases. La primera de ellas, que comenzó en abril y finalizará en septiembre, tiene puesto el foco en Villablino. Además de impulsar la participación de las desempleadas de esta zona leonesa, también compete a las víctimas de violencia de género en las nueve provincias de la Comunidad y en Ponferrada. En los dos meses que lleva en marcha ya registra 31 inserciones laborales y 162 participantes, con la colaboración de una veintena de empresas.
En septiembre arrancará la segunda etapa que se alargará hasta diciembre, estando dirigida a las vecinas en paro del municipio palentino de Guardo y a las mujeres en situación de especial vulnerabilidad, sin excluir a aquellas que han sufrido malos tratos.
Otras dos novedades de este año son, como puntualizó la titular de la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades, un «servicio de acompañamiento especializado dirigido a analizar la viabilidad de una idea» con la intención de fomentar el emprendimiento y la incorporación a la red de la entidad Feafes «para facilitar la inserción laboral de mujeres como profesionales cuidadoras de personas con enfermedad mental».
El balance de los dos años de andadura del programa Mujer-Empleo arroja 376 participantes con un nivel de empleabilidad superior al 35%, es decir, 132 consiguieron acceder al mercado laboral. Detrás de un 64,4% de estos contratos –85– están víctimas de violencia machista, como remarcó García. El primer año de funcionamiento de este proyecto, la Junta de Castilla y León destinó 80.000 euros y contó con el respaldo de un centenar de empresas; mientras que en 2017, el presupuesto ascendió hasta los 150.000 euros y las entidades, a 320.
Pequeñas batallas
«En nuestra Comunidad existen pequeñas batallas domésticas que hay que atender. Es una cuestión de remangarse y aportar cada uno lo que pueda para que las personas en exclusión se integren». Con estas palabras sintetizó el director de la Fundación Santa María la Real una estrategia destinada a «voluntarias, con ganas de participar y de sentirse protagonistas».
Juan Carlos Prieto remarcó la importancia de «la voluntad de ser visibles» que debe acompañar a las mujeres para hacer frente a la «dificultad» que caracteriza a los proyectos que buscan promover la innovación.
La coordinadora del programa en Valladolid y Palencia, Marisol Blanco, desveló su modus operandi. «Trabajamos en dos sesiones semanales adaptadas al horario escolar porque normalmente son mujeres de familias monoparentales», explicó para después matizar que la búsqueda de la compatibilización justifica también el parón entre julio y septiembre.
Blanco reveló que el «eje fundamental» es la formación de un equipo de mujeres activas con perfiles profesionales variopintos que utilizan la «colaboración» y la «solidaridad» como herramientas esenciales de un trabajo que persigue dotar a cada una de las participantes de «proactividad y autonomía», además de facilitarles un «autoconocimiento» como clave del éxito. «La mujer es protagonista de su evolución en todo momento y esto de nada sirve si en un futuro no es capaz de buscar otro empleo por sí misma», apuntó la coordinadora, quien destacó la «voluntariedad» como uno de los puntos fuertes de la estrategia.
Mujeres como Laura Campo que, en poco tiempo, pasó de tener su vida «bajo control» a estar «pendiendo de un hilo». Cuando pensó que había perdido «totalmente el rumbo», se topó con este programa y decidió que iba a ser el barco con el «salir a flote».
A pesar de sus dudas iniciales, Campo reconoció que este impulso le está sirviendo para marcarse una meta. «Te ayuda a descubrir tus fortalezas y a pulir tus debilidades»», apostilló esta participante que se encuentra inmersa en «una lucha continua» por recobrar su esencia. «A día de hoy tengo claros mis objetivos para volver a recuperar mi independencia y mi autoestima», sentenció.