Diario de Valladolid

El arresto de cuatro atracadores alarma a los vecinos de Aranda

Uno de los cuatro arrestados se hizo fuerte en un piso con su familia al ver llegar a los GEOs

Dos de los agentes, pertrechados con el equipo de las operaciones especiales se dirigen al domicilio.-ECB

Dos de los agentes, pertrechados con el equipo de las operaciones especiales se dirigen al domicilio.-ECB

Publicado por
L. VELÁZQUEZ / ARANDA
Valladolid

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La detención de uno de los miembros de una banda delictiva en Aranda trajo en vilo a los vecinos de la calle Burgo de Osma durante buena parte de la tarde de ayer mientras un numeroso contigente policíal, incluidos efectivos de los Grupos Especiales de Operaciones (GEO), trataba de completar el último arresto en el que emplearon varias horas para detener a un delincuente considerado peligroso.

La detención estuvo enmarcada dentro de una operación que se ha llevado a cabo en Madrid, Burgos y Aranda de Duero. En total se han apresado a cuatro miembros de una banda de atracadores a la que se le imputan robos «en varios puntos de España», pero no se descarta que haya nuevas detenciones tras los registros y diligencias practicados ayer por parte de la Policía Nacional. En cuanto al operativo, el comisario en Aranda, José Joaquín Goma, explicó que al tener uno de estos sujetos un permiso de armas se estableció un protocolo especial de protección. «Puede parecer muy llamativo pero resulta muy eficaz», aseguró, consciente de que el despliegue alteró la vida del barrio.

En la operación participaron GEOS de Madrid, policía judicial de Burgos y de Seguridad Ciudadana de Burgos.

Cordón policial

Todo comenzó sobre las dos de la tarde cuando los vecinos y viandantes de la calle Burgo de Osma, en el centro de Aranda de Duero, se alertaban al ver a varios equipos de GEOS, vestirse con el chaleco antibalas y los cascos de protección. Metralleta en mano comenzaba una operación que iba a durar seis largas horas.

Por precaución, se acordonó una amplia zona en torno al domicilio en el que se encontraba el hombre al que acudieron a detener para evitar posibles consecuencias a la población dada la constrastada peligrosidad de este individuo. Agentes de la policía local establecieron un perímetro para mantener a los curiosos alejados del portal e, incluso, llegaron a solicitar al supermercado de esa calle que bloqueara la puerta de acceso de esa calle para que los clientes abandonaran la tienda por una salida a otra calle. Con el fin de garantizar la seguridad de los ciudadanos y sabiendas de que el objetivo tenía armas, lo primero fue acordonar la zona. Se estableció un amplio perímetro en la calle.

Los que estaban comprando en ese momento en el supermercado Mercadona fueron desalojados por la puerta trasera. Empezaban a llegar los primeros curiosos. «Me han dicho que me fuera de aquí rápido porque estaba en la línea de tiro», relataba asustada una vecina a este periódico.

La rumorología se disparó pronto. Unos decían que era un caso de violencia de género, otros que había un hombre atrincherado en Mercadona. Todo falso.

Entretanto, la detención se alargó durante la tarde, congregando a numerosos vecinos que vieron como pasadas las ocho de la tarde una mujer con una niña se asomaba a un balcón gritando «moríos uno a uno si no nos dejáis salir». Los hechos se produjeron en el tercer piso del número 1 de la plaza San Esteban.

La mujer comenzó a pegar gritos y a insultar a los policías. «Estaréis contentos», decía. «Hijos de puta, moriros todos. Os mataba uno a uno», insistía mientras sujetaba en brazos a una pequeña que según los testigos rondaría los dos años.

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