'CASTILLA Y LEÓN, TIERRA DE ACOGIDA'
Los inmigrantes califican de «utopía» una integración sin inserción en el mercado laboral
Durante la lectura del manifiesto, el colectivo pidió a las instituciones y administraciones ayudas para acabar con la exclusión social

Celebración del III Encuentro ‘Castilla y León, tierra de acogida’, en las Cortes.-ICAL
Los inmigrantes de Castilla y León, durante la lectura del manifiesto ‘Castilla y León Tierra de Acogida 2018’, calificaron de «utopía» la integración social si no viene acompañada de una inserción en el mercado laboral.
Manuel Alejandro Medina, de Venezuela, fue el primero de los inmigrantes en valorar la situación del colectivo. Durante su intervención, destacó el papel de la celebración, que «ya la entendemos como propia». Además, facilitó los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que recogen que en 2016 había casi 2,5 millones de personas empadronadas en Castilla y León. De esos, «un 5,26% somos población extranjera». Finalmente, quiso poner de manifiesto que «las políticas en materia de inmigración garantizan una integración satisfactoria y feliz en la Comunidad de Castilla y León, en la que nos sentimos no tanto inmigrantes, como ya plenos ciudadanos en una clave de tolerancia, respeto e igualdad», sentenció.
Emeline Estelle Adjihoung, de Camerún, abogó por «intentar conseguir un mercado laboral más flexible para incorporar nuestro talento al mismo, en una Comunidad cuya sociedad ya no debe entender de fronteras», en unas declaraciones que se acogieron a la situación laboral del mercado.
En una línea similar se mostró Teresa Guadalupe, de Honduras, quien denunció las complicaciones para encontrar un empleo en esta comunidad».
Domingo Radhamen, de República Dominicana, se refirió a la diversidad cultural como «la mayor de nuestras riquezas» e invitó a los gobernantes y ciudadanos a «trabajar conjuntamente».
Por su parte, Rosa María Pérez, de Venezuela, afirmó vivir en «una sociedad que demanda nuevos espacios de diálogo social, donde toda persona, con independencia de su origen, religión, raza o etnia, tenga voz y sea escuchada y vio necesaria la creación de nuevos espacios donde compartir ideas, preocupaciones y principios.
El sirio Mikaiel Chreika se refirió a los inmigrantes como «seres humanos creados por Dios que nacen en países que no eligieron, lugares pobres y con conflictos» y pidió a los estados de acogida que los protejan.
Hanane Bahar, de Marruecos, recalcó el «derecho a disfrutar de una vivienda digna por parte de aquellos que vivimos en España y que en muchos casos continúa siendo un sueño», al mismo tiempo que pidió «medidas» a las instituciones.
La venezolana Estela Rosario Mújica, afirmó que toda persona que carezca de recursos suficientes debe tener derecho a unas prestaciones sociales adecuadas».
La dominicana Kenia Cabrera Reinoso se refirió a la sanidad pública y a la Constitución y pidió que «este seguro pueda acerse efectivo desde el primer momento de la reagrupación». Por último, Soumia Laamiri, de Marruecos, quiso dar gracias a la organización por esta jornada, destacó que «la participación e integración cada vez es mayor» y reconoció que «aún queda mucho por avanzar».