Una raza con identidad territorial
La Asociación Nacional de Criadores de Ganado Ovino de Raza Churra reclama apoyo institucional para favorecer el relevo en el sector y avanzar a través de la investigación

Varios visitantes en la última edición de la Feria de la Raza Churra de Palencia.-BRÁGIMO
La churra es una oveja rústica de las más primitivas de la península, con identidad territorial. Esta raza autóctona que llegó a contar con un censo de un millón y medio de ovejas reproductoras en los años ochenta, se encuentra en este momento en «franca recesión», como apunta Teodoro López, veterinario y director Técnico del Libro Genealógico de la Raza Churra.
En la actualidad, el censo se reduce a 350.000 reproductoras en toda España, de las que solo 162.078 están inscritas en el registro oficial, según los datos de la Asociación Nacional de Criadores, Anche. Aproximadamente, la mitad de los animales están en el control lechero y el otro 50% en el control de producción de carne para lechazos.
Esta clara regresión no ha minado, sin embargo, el esfuerzo de los criadores por la mejora genética de la raza, un trabajo liderado por Anche en un contexto complicado de bajos precios.
La Feria de este fin de semana llega precisamente en un momento «crítico» para un sector clave, que favorece el mantenimiento de un modelo de ganadería extensiva tradicional en nuestros territorios, como señalan desde Anche.
La Asociación de Criadores de Ganado Ovino de Raza Churra cuenta con 184 ganaderías asociadas, según los datos de 2017, en los que se constata la incorporación de ocho nuevos ganaderos y la baja de otros 22, frente a las 196 ganaderías inscritas el año anterior. El número de animales disminuye también respecto a los 174.461 censados hace doce meses.
El sector ovino «siempre ha sido», en palabras del presidente de Anche, Mariano Paramio, «el más sacrificado». Este responsable destaca los beneficios que genera en términos de sostenibilidad en el medio rural, a pesar de que cada vez sean menos explotaciones. En este sentido, alude directamente a un mal «endémico» que se repite año a año, en forma de precios que no cubren los costes de producción, junto a otro que complica también el relevo generacional: el exceso de carga de trabajo. Por eso, desde Anche piden a la administración apoyo para buscar fórmulas que «alivien» esa carga diaria a un ganadero que trabaja los 365 días al año.
La asociación de criadores considera «fundamental» este apoyo para mantener las explotaciones y el sector. Del mismo modo, el presidente de Anche tiene claro que hay que seguir avanzando en la mejora genética de la raza y en distintas líneas de investigación. Un trabajo que muchas veces llevan a cabo sin el apoyo de las instituciones, por eso piden mayor implicación con las razas autóctonas.
Aunque la raza churra no está en peligro de extinción, la realidad es que la entrada de otras razas foráneas la ha desplazado en los últimos años. La Feria de Palencia reunirá a 150 animales (machos y hembras de diferentes edades), procedentes de dieciocho ganaderías de las provincias de Palencia, Segovia, Valladolid y Zamora. En esta cita anual, que es un referente para el sector, se mostrará el trabajo continuo de los ganaderos para mejorar la producción de leche y de lechazos.
La investigación, clave para lograr el máximo potencial
El reto sigue siendo «mejorar», por eso, Anche considera «clave» la investigación en diferentes líneas para «aprovechar al máximo las aptitudes productivas de cada animal» en leche y carne.
Un trabajo de mejora genética en el que la Asociación lleva inmersa ya muchos años a través de la inseminación artificial, junto al proyecto de selección genómica con la Universidad de León y otras razas. El proyecto de genómica en el ovino lechero arrancó hace ahora unos tres años.
El objetivo general, como explica Sandra de la Hera, veterinaria de la Asociación Nacional de Criadores , es «conocer el potencial productivo de los animales», para saber cuáles son los mejores. Es decir, «identificar» a los mejores padres de la siguiente generación.
En ambos casos se trata de un trabajo «a largo plazo», que requiere apoyo económico por parte de los ganaderos, en la mayor parte de los casos.
En el caso del proyecto de genómica, los investigadores están afianzando actualmente la población de referencia. Se trata de un proceso «costoso» en tiempo y dinero, según De la Hera, para seguir avanzando en la optimización de los medios en las explotaciones. Los resultados «mejoran» cada año, aunque se sigue avanzando para predecir el valor genético de un animal. La genómica incrementa en este caso la «fiabilidad» y «rapidez», como apuntan los técnicos de Anche.
La oveja churra es una raza adaptada al territorio y con producciones de calidad. Los animales con alto valor genético pueden llegar incluso a los 200 litros cada lactación, valores muy significativos.
El ganadero de Anche está sometido a controles continuos en beneficio de la raza para mejorar. En la Feria de este año se presentará el nuevo catálogo de sementales para la producción de leche y de lechazos. El sector reivindica su valor y el de sus productos en un mercado que debería, a su juicio, remarcar esa diferenciación.