La región aspira a recibir 1.000 millones de euros de inversión eólica tras las subastas
La tramitación administrativa y las infraestructuras con capacidad de evacuar fortalecen su posición, pero la ecotasa la debilita / Los adjudicatarios identificarán los parques en breve

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El sector eólico de Castilla y León confía en llevarse en el primer trimestre del año una parte importante de los parques que deberán haber construido las empresas adjudicatarias de las subastas antes del plazo de diciembre de 2020. Los proyectos de energías renovables que ganaron las tres subastas celebradas en 2016 y 2017 suman más de 8.000 megavatios (MW), de los que más de la mitad corresponden a eólicas y el resto a fotovoltaica o biomasa. La Comunidad autónoma aspira a acoger parques por más de 800 MW, que supondrían una inversión aproximada de 1.000 millones de euros y cerca de 3.000 empleos, según la Asociación de Promotores de Energía Eólica de Castilla y León (Apecyl).
Esta cifra responde a las infraestructuras eléctricas actuales con capacidad demostrada de evacuación a la red y a la agilidad de las autorizaciones administrativas en marcha.
El mapa eólico va a sufrir un cambio importante en los próximos años. Tras casi cinco ejercicios de parón, el sector vive ahora una etapa de relativa euforia mezclada con un cierto temor por los riesgos de incumplir los exigentes plazos de ejecución de los proyectos adjudicados en la subasta.
El liderazgo de Castilla y León en potencia eólica instalada y en cuota de generación mucho tienen que ver con las expectativas favorables del sector en la Comunidad. Las casi dos décadas de avanzadilla han alumbrado en la región dos tipos de fortalezas que Apecyl considera relevantes para influir en las decisiones que los adjudicatarios tienen que tomar en este trimestre: un régimen de autorización administrativa de la Junta más favorable y adelantado que el resto, con una «cartera de proyectos que se ha ido tramitando», y una infraestructura eléctrica avanzada con capacidad de evacuación a la red fruto de un trabajo de planificación anticipado entre Junta, Red Eléctrica Española y promotores.
Se trata de un trabajo adelantado en un contexto de riesgo ante el escaso plazo que tienen los adjudicatarios (menos de tres años) para construir los parques y apenas seis meses para presentar las autorizaciones. Ese riesgo cobra una dimensión mayor por el volumen de avales y garantías bancarias que han tenido que presentar las empresas. Ejemplo del riesgo asociado a incumplir los compromisos es la cuantía de 60.000 euros por cada megawatio de potencia ofertado en la última subasta.
Sin embargo, existe el temor de que frente a las dos fortalezas que suman en la decisión de instalar nuevos parques en la Comunidad, la debilidad de la ecotasa impuesta por la Junta a las renovables reste y «desincentive» al adjudicatario a la hora de su instalación en Castilla y León. Apecyl relativiza este último extremo, asume que esta tasa nunca va a excluir a la región de formas absoluta pero, según su secretario general, Eugenio Tejerina, «puede llegar a ser desincentivadora» porque sólo Castilla y León y Galicia la mantienen.
Al respecto, Tejerina pide a la Junta «altura de miras» y que ponga en una balanza los beneficios económicos directos e indirectos de las inversiones eólicas y la recaudación tributaria y verá, «como en el céntimo sanitario», que es mejor competir en pie de igualdad con otras comunidades autónomas. Incluso a pesar de los cinco primeros años de moratoria fiscal. «Vivimos un momento clave porque ahora se están considerando opciones de inversión eólica donde la fiscalidad de la Comunidad no favorece», agrega el secretario general de Apecyl.
El sector eólico vivió con enorme inquietud el fin de las primas a las renovables. La Ley del Sector Eléctrico, que entró en vigor a final de 2013, puso fin al sistema de primas para establecer un mecanismo de subasta para las renovables en la que se contempla, además de la retribución por la venta de la energía generada valorada al precio del mercado de producción, una ayuda para sufragar los costes de inversión. Cuál fue la sorpresa generalizada en el sector cuando la aragonesa Forestalia, propiedad del empresario Fernando Samper, se llevó en mayo de 2017 un paquete de 1.200 megawatios sobre 3.000 con el máximo descuento (100%), es decir sin ninguna ayuda adicional. La eólica arrasó a la fotovoltaica, seguramente por su primacia tecnológica.
Forestalia sentó entonces un precedente de difícil retorno. La tercera subasta, en julio, primó a la fotovoltaica porque las firmas ofrecieron mayores descuentos fijando un suelo (precio mínimo garantizado) más bajo. La compañía aragonesa sumó 1.924 megawatios adjudicados contando la subasta de 2016. Gas Natural Fenosa, Green Power España, la filial verde de Endesa, Siemens y Norvento le siguen por volumen de adjudicación. Iberdrola, hasta ahora primera empresa española en energía eólica, se queda fuera de este reparto.
La Asociación Empresarial Eólica estima pasar de los 23.020 megawatios a 28.000 en 2020 y 12.000 más en 2030. De esta forma el porcentaje de generación anual con eólica alcanzará el 22% ese año con un 30% menos de emisiones de CO2». Los promotores de la región no quieren quedarse fuera de este ‘pastel’ y aspiran a mantener el liderazgo alcanzado en la década.
Tejerina: «LAS RENOVABLES NO HAN LLEGADO AÚN A SU MADUREZ TECNOLÓGICA»
Los promotores eólicos están lejos de alcanzar el techo tecnológico. Se trata de un sector que ha impulsado la innovación y hoy los llamados molinos han ganado en eficiencia y están logrando un aprovechamiento cada vez mayor del recurso del viento. Así lo constata el secretario general de Apecyl, Eugenio Tejerina, quien advierte de que «las renovables no han llegado aún a su madurez tecnológica», como, a su juicio, sí ha ocurrido con el resto de energías convencionales.
Tejerina advierte de que hay un importante número de promotores que no se han presentado a las subastas del Ministerio, pero que seguirán acometiendo parques eólicos y «sus proyectos pueden ser viables en el mercado por su madurez tecnológica». El representante del sector en la Comunidad prefiere no dar nombres, pero en la mente de los especialistas están «actores» como Iberdrola o Acciona.
Tejerina ve con esperanza que las eólicas vivan sin subvenciones.Se congratula de que sean capaces de «hacer renovables sin coste para el sistema. «Lo mejor que le puede ocurrir al sector es no depender de una subvención; la subvención te la dan y te la quitan», precisa. Y además, «ya somos más baratos que cualquier tecnología convencional» y augura que aún «van a ser más baratos».