POLÍTICA AGRÍCOLA COMÚN
Una PAC a la carta a partir de 2020
La comunicación de la CE acentúa la subsidiariedad ya que cada Estado Miembro elaborará su propio plan estrategico / Se plantea la posibilidad de establecer topes obligatorios en los pagos directos
Un agricultor realiza distintas labores en una explotación agrícola de Salamanca.-ENRIQUE CARRASCAL
Una PAC menos común, con más responsabilidades para los Estados Miembros, que plantea límites obligatorios en los pagos directos, y más sostenible. Estas son las líneas básicas de la Comunicación presentada ayer por la Comisión Europea sobre la futura Política Agrícola Común mas allá de 2020.
Un documento que supone la base de los debates que se llevarán a cabo en los próximos meses de forma paralela a los trabajos sobre el próximo marco financiero plurinacional, cuya propuesta se conocerá en el mes de mayo. Un elemento determinante ya que no hay que olvidar que el propio comisario de Agricultura y Desarrollo Rural, Phil Hogan, ha cifrado en 3.600 millones de euros la rebaja en el presupuesto de la PAC por el efecto del Brexit, «en el peor escenario».
La Comunicación sobre la PAC después de 2020 representa un importante cambio en su aplicación. Seguramente, el más notable se refiere a la posibilidad de elaborar lo que podríamos denominar una PAC a la carta.
En la futura Política Agraria Común, la Unión deberá establecer unos parámetros estratégicos básicos, de acuerdo a una serie de criterios sostenibles y los que impone el Tratado de la UE, aunque, según el nuevo modelo de ejecución de la CE, corresponde a los Estados Miembros elaborar un plan estratégico nacional de la PAC que contemple las intervenciones previstas en virtud del primer y segundo pilar. Es una de las novedades más significativas de esta Comunicación, que supone un paso previo a la presentación de las propuestas legislativas que llegarán previsiblemente antes del verano de 2018.
«Se acentúa la subsidiariedad» a nivel de Estados miembros y las regiones, en palabras del comisario de Agricultura, que asegura que la propuesta supone un paso «importante» hacia la modernización y simplificación de la PAC. Será la Comisión, eso sí, la encargada de evaluar y aprobar los planes estratégicos nacionales y regionales con el reto de «maximizar» la contribución de la PAC a las prioridades y los objetivos de la UE. Y es que cada Estado Miembro tendrá que plasmar de qué forma prevé alcanzar los objetivos en cuestión.Una propuesta con cambios sustanciales que no convencen a las organizaciones agrarias en un momento,dicen, de incertidumbres políticas y presupuestarias.
Hay que decir además que la Comunicación presentada este miércoles no recoge ninguna cifra concreta, a la espera del nuevo marco financiero plurianual. Aunque sí estudia la manera de mejorar la rentabilidad de la PAC.
Con la base del mantenimiento de la actual estructura de dos pilares, Europa reconoce que el hecho de que el 20% de los agricultores reciban el 80% de los pagos suscita un debate público «comprensible». Por eso, desde la Comisión Europea se habla de orientar con «mayor eficacia» estas ayudas para asegurar ingresos a todos los agricultores de la UE.
Así, la Comunicación plantea explorar «más a fondo» diferentes posibilidades, entre las que se incluye la limitación obligatoria de los pagos directos, teniendo en cuenta la mano de obra para evitar efectos negativos en el empleo.
El comisario aboga en este caso por garantizar una «equidad» en los pagos, aunque no habló ayer de números. Los primeros borradores filtrados apuntaban sin embargo a un techo máximo de ayudas de entre 60.000 y 100.000 euros por explotación. Nada de eso se incluye en la Comunicación definitiva dada a conocer en Bruselas.
Con el reto de asegurar un apoyo «más justo» y «mejor enfocado» de los ingresos de los agricultores, las directrices sobre la futura PAC ponen el punto de mira también en otras alternativas para su estudio, como la introducción de ayudas decrecientes como medio para reducir la ayuda a las explotaciones de mayor tamaño; un mayor énfasis en un pago redistributivo para poder prestar apoyo de forma específica, por ejemplo, a las explotaciones pequeñas o medianas; o garantizar el apoyo a los verdaderos agricultores, centrándolo en aquellos que realizan actividades agrarias «para ganarse la vida».
La Comunicación publicada ayer ofrece orientaciones para abordar los objetivos actuales hacia una agricultura más sostenible y responder a los retos del momento. Europa pretende contribuir a fomentar la capacidad de adaptación del sector en tiempos de crisis y «apoyar la renta y viabilidad de los agricultores». Todo ello, con el fin de «acercar la PAC a los encargados de su aplicación sobre el terreno». De ahí, la mayor subsidiariedad a favor de los Estados Miembros y ese cambio de un planteamiento igual para todos por otro «a la medida de cada uno».
La Comisión Europea reconoce en este caso la «imposibilidad» de aplicar un modelo único, así como la gran variedad que existe en la UE. «Hemos de aceptar nuestra diversidad en lugar de intentar imponer ese modelo único», según manifiestan. Aunque ello pueda suponer un paso hacia la renacionalización de la PAC, como apuntan desde el sector.
La Política Agraria Común a partir de 2020 mantiene la ayuda a los agricultores a través del sistema de pagos directos. Unas ayudas sobre las que planea todavía la amenaza de la cofinanciación, que rechaza España.
La futura PAC tendrá, por otra parte, en la lucha contra el cambio climático otro de sus objetivos fundamentales. En este sentido, la CE quiere fomentar y apoyar prácticas agrícolas adaptadas a ese cambio y aumentar la sostenibilidad.
En un momento, además, de volatilidad del mercado, elevados riesgos y una fuerte presión sobre las rentas de los agricultores, la Comunicación europea se refiere a la introducción de nuevos instrumentos o tipos de ayuda. En este contexto se habla del fomento de la cooperación entre agricultores y a lo largo de la cadena alimentaria, incluyendo la mutualización y los servicios integrados, «para fines de riesgos compartidos». A corto plazo, se establecerá una plataforma de gestión de riesgos de la UE en la que todas las partes interesadas podrán compartir conocimientos e intercambiar las mejores prácticas. Se quiere ayudar de la mejor manera posible a los agricultores a hacer frente a las adversidades climáticas, la volatilidad del mercado y otros riegos.
Una propuesta que se suma a un objetivo prioritario, como es el relevo generacional. En este sentido, la Comisión cree que los Estados Miembros son «los mejor situados» para alentar a los jóvenes a que se dediquen a la actividad agraria, gracias a sus competencias. La nueva PAC quiere ofrecer a éstos más flexibilidad para que desarrollen medidas acordes a sus necesidades.