Rivero y Corchado se enfrentan hoy por el rectorado de la Usal
La Junta Electoral desestima la petición de anulación de algunos votos por correo
Los profesores Juan Manuel Corchado, catedrático de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial, y Ricardo Rivero, catedrático de Derecho Administrativo, se disputarán hoy el Rectorado de la Universidad de Salamanca en la segunda vuelta electoral.
Los comicios se han visto envueltos por los roces entre Rivero y Corchado. Este último solicitó a la Junta Electoral la anulación de los votos por correo de los alumnos afectados por la actuación de la profesora de la asignatura de Política Criminal del Grado de Criminología de la Usal, que envió los sobres para el voto por correo a sus domicilios para que votaran por Ricardo Rivero, informa Ical.
La Junta Electoral de la Universidad de Salamanca desestimó ayer a última hora de al tarde dicha petición, lo que mantiene los resultados de la primera vuelta.
Ricardo Rivero, vencedor en la primera vuelta de las elecciones con un 37,76% del voto ponderado, se presenta a sí mismo como «el candidato del cambio». Su propuesta incluye una universidad «abierta hacia la sociedad» y apuesta por Salamanca como «puente entre Europa e Iberoamérica para la convergencia de sus sistemas universitarios».
Juan Manuel Corchado, que obtuvo un 31,16 % en la primera vuelta pero que venció en todas las categorías del profesorado salvo entre los asociados, propone «cambios estructurales». Corchado asegura que pretende «estabilizar y rejuvenecer» la plantilla y «crear una estructura que mejore la empleabilidad de los estudiantes». Además, exigirá a la Junta una «financiación adecuada» para la Universidad de Salamanca por ser «una joya para la Comunidad».
Detrás de estas propuestas, se vislumbra un enfrentamiento más profundo que la clásica división entre Ciencias y Letras, un choque entre dos modelos de universidad antagónicos que se encuentra latente en toda la educación superior española y que, en las elecciones al Rectorado de la Universidad de Salamanca, dirimirá qué opción prefiere la comunidad universitaria.
Así, mientras Rivero representa la defensa de una universidad ‘clásica’, donde prime «la investigación básica y la docencia» y la transmisión de conocimiento maestro–alumno, Corchado se muestra partidario de «una universidad del siglo XXI», conectada con la empresa y que forme a sus estudiantes para los puestos de trabajo que demanda la sociedad. Entre esos dos modelos de universidad elegirá hoy la comunidad universitaria salmantina.