‘El Capricho’ proyecta abrir en Tokio en 2019 su primera filial en 40 años
Gordón trabajará con bueyes de razas japonesas y viajará al país para el seguimiento / «Valoro su honestidad y el respeto a la mejor carne», afirma
Gordón, flanqueado por dos chefs nipones en las jornadas de este año.-E.M.
El país que idolatra gastronómicamente al buey tendrá un restaurante con el sello del restaurante leonés ‘El Capricho’, de Jiménez de Jamuz. Su dueño, José Gordón, y Japón llevaban tiempo flirteando unidos por una pasión común y el resultado, «si todo sale bien», matiza Gordón, es que en 2019, año antesala de los Juegos Olímpicos de Japón, se abrirá ‘El Capricho Tokio’, un proyecto que colma, de momento, el deseo de expandir su negocio centrado en la excelencia de la carne roja.
Después de más de 40 años asentado en una pequeña localidad cercana a La Bañeza, donde también se ubica su finca con un centenar de bueyes descomunales, ¿qué ha llevado a Gordón a posar los ojos en el país del Sol Naciente, situado a 10.650 kilómetros?
«Para mí ha sido decisivo ver en Japón un país que valora mucho la carne de buey. Eso es lo más importante, porque me da certeza de que existe una base que de va a funcionar. Unido además al poder adquisitivo de los japoneses, que no reparan en el coste cuando comen bien», responde Gordón.
El propietario y maestro asador del considerado como restaurante con la «mejor carne del mundo», según calificaron los críticos gastronómicos de ‘The Guardian’ y de la revista ‘Time’, fue prudente al advertir que el proyecto «no está cerrado» del todo, aunque las bases son sólidas para que ‘El Capricho Tokio’ llegue a buen puerto.
Dos son los recelos que le llevan a ser prudente. El primero, que su socio nipón no interprete que desde León se dé por cerrada una operación que aún está en fase de desarrollo «sin concretar», y, segundo y más importante, que Japón no acepta a fecha de hoy la carne de importación, un handicap soslayable, pero importante, en definitivas cuentas.
«Es el segundo viaje que realizo a Japón y existe un interés claro, pero insisto, está sin cerrar. La idea sería viajar a Japón dos o tres veces al año, realizar un seguimiento, un asesoramiento y trabajar con razas japonesas de bueyes, porque de momento no está abierta la exportación con Japón. Allí hay un producto que vamos a adaptar a nuestro gusto y criterio», explicó.
El restaurador confía en que el Ministerio de Agricultura pueda levantar a corto plazo este veto. «Espero que haga un esfuerzo y que las relaciones de exportaciones mejoren y se salven los obstáculos. Ahora puede entrar en España algo de carne de Japón, pero al revés nosotros tenemos barreras», lamentó.
Expuestas estas cortapisas, Gordón aseguró que aquella es una sociedad ideal para su concepto de excelencia en la carne. «Es una cultura de gente muy honesta y coincidimos en eso. Llaman al buey, buey, y a la vaca, vaca. Son impecables, trabajadores y muy respetuosos. Es lo que más me ha atraído de Japón y por lo que seguramente estemos a punto de llegar a una acuerdo», dijo.
Aseguró que la idea es abrir el restaurante en 2019 en Tokio de cara a los Juegos Olímpicos de 2020. «El Capricho en Japón se conoce muchísimo. Me sorprende que conocen mi nombre y mis bueyes. Valoran mucho el buen hacer y la calidad extrema. Encima son comensales que pagan por ello sin problemas, porque entienden que las cosas buenas valen dinero, como un buey castrado que tiene que estar unos cuantos años solo comiendo y gastando», indicó.
¿Será la última aventura fuera de Jiménez de Jamuz? «La idea es que pueda haber pocos más y en sitios que comprendan», contestó Gordón, en diciembre de 2016 recibió el premio ‘La Posada’ al mejor proyecto de León, y acto seguido se fue a visitar los templos de la carne wagyu en Tokio. En las jornadas de exaltación de la carne roja de este año, Japón, en correspondencia, fue el país invitado.