El empleo extranjero toma oxígeno
Los afiliados rebasan las cifras de 2013 y las contrataciones superan ya las de 2010 / Fue la tercera autonomía donde más crecieron en un año los contratos, aunque con una creciente rotación

Mercado laboral de extranjeros.-EL MUNDO CASTILLA Y LEÓN
El sunami de desempleo que trajo la crisis obligó a muchos foráneos a regresar a su país de origen. Castilla y León les negaba entonces esa oportunidad que les había dado al calor del ladrillo y del turismo. El pinchazo de la burbuja inmobiliaria acabó con las historias de bonanza e hizo que los contratos desaparecieran y con ello adelgazara la afiliación extranjera y engordara el desempleo.
Muchos hicieron las maletas, pero quienes aguantaron los vientos en contra vislumbran ahora el futuro con ojos algo más optimistas. Y es que el empleo extranjero se recupera en la Comunidad. Castilla y León absorbe ya mano de obra extranjera. Todos los indicadores estadísticos así lo indican: crece la afiliación, la ocupación, aumentan los contratos, baja el desempleo. Eso sí, las tasas de paro y de empleo aún no han recuperado los niveles precrisis.
El Informe del Mercado de Trabajo de los Extranjeros, elaborado por el Servicio Público de Empleo, refleja que la cifra de cotizantes extranjeros en Castilla y León supera ya, con 45.518 al finalizar 2016, a la registrada en 2013. Desde que esta variable tocó fondo en 2014, la tendencia al alza no se ha frenado.
Y lo que es más, el empujón de la afiliación extranjera fue incluso más acelerado que el general. Mientras la Seguridad Social contabilizaba el pasado año un total de 874.150 cotizantes –un 1,8% más que en 2015–, los foráneos inscritos al sistema fueron un 4,11% más que al concluir 2015.
Hay más afiliados, especialmente comunitarios, porque el empleo se mueve. Exactamente 97.252 contratos se suscribieron en la Comunidad con personas nacidas fuera de las fronteras españolas durante el pasado ejercicio. Fueron un 12,79% más de los firmados un año antes –cuatro puntos por encima del incremento anotado en España–, y eso hizo que Castilla y León se convirtiera en la tercera autonomía donde más aumentaron los contratos a extranjeros, sólo por detrás de Aragón y Canarias.
Así, el 10,97% de la totalidad de contratos que se firmaron en la región tenía ‘pasaporte’ extranjero, y subiendo. Un año antes era del 10,54%. Los contratos a este colectivo se incrementan por tercer año consecutivo, tras siete de fuerte pendiente decreciente. Tanto es así que la Comunidad alcanza ya cifras absolutas de contratación incluso superiores a las de 2010. Eso sí, no lo suficiente como para alcanzar las cuotas de 2007, con 116.098 contratos.
Los extranjeros encuentran su particular refugio en el sector servicios. La mitad de sus contrataciones tuvieron como destino los ‘fogones’ de la hostelería (49.734 en concreto), seguido por un 31,7% en la agricultura (30.921). Ambas ramas compartieron incrementos por encima del 10,5% interanuales.
Sin embargo, fue la industria la que más despuntó. Aunque sólo representó el 11% de los contratos, lo cierto es que estos subieron un 37,5% en un año. Por contra, el ladrillo no parece remontar, al menos en términos de empleo extranjero. En esta actividad decreció un 2,4%.
Pero ¿qué tipo de contratos se realizan? El informe del SEPEno es exhaustivo a nivel autonómico en este sentido, si bien un dato, el índice de rotación, evidencia que la contratación mayoritaria es temporal. En la Comunidad, cada trabajador extranjero estampó su firma en 2,21 contratos. El empleo extranjero tiene nombre de varón, procedencia de países de la Unión Europea y una edad entre los 25 y los 45 años. Según el informe anual, son más los hombres de otra nacionalidad que trabajan en Castilla y León que mujeres, si bien el año pasado ambos tuvieron índices de crecimiento similares.
Casi seis de cada diez contratos se realizaron a trabajadores de dentro de las fronteras de la Unión Europea (57.002). La diferencia se ha ido agrandado. En 2010 los contratos se los repartían prácticamente a partes iguales entre comunitarios y extracomunitarios. Sólo en el último año cerrado, estos aumentaron un 14,2%, frente a un incremento del 10,8% en los contratos a personas nacidas fuera de la UE.
El grueso se contratos se realizaron a extranjeros de entre 25 a 45 años (acaparan el 65% de los cartas de empleo) y, en especial, a personas sin estudios (un 43%) o con estudios de Secundaria sin concluir (21%).
Más empleo, menos desempleo. Es el otro lado de la moneda. Al cierre de 2016, Castilla y León tenía registrados en sus listas 16.815 demandantes de empleo. Eran un 13,29%menos que un año antes y, de nuevo, la Comunidad se convirtió en la tercera autonomía que en mayor proporción recortó el desempleo extranjero, por detrás de Aragón y la Rioja. Lo hizo incluso dos puntos y medio por encima de la media del país.
Aunque la caída de parados ha sido constante desde 2012, lo cierto es que ni de lejos roza la de antes de la crisis, y que la cifra es ya de por sí excesivamente abultada. De hecho, su tasa de paro en 2016 era aún del 23,33% cuando en 2007 no superaba el 16,5%.
El desempleo se concentra en el sector servicios. Existe mucha más demanda que oferta. Hasta 7.628 personas ansiaban encontrar un puesto de trabajo en este tipo de actividad. Le seguían aquellos que soñaban con un trabajo en el campo castellano y leonés. Ascendían a 3.587.
A todos ellos hay que sumar los 2.798 que al cierre del pasado año se habían incorporado a los listados sin haber tenido con anterioridad ningún tipo de empleo; o los 1.765 de la construcción y los 1.037 de la industria.
En todos los sectores se observan reducciones en el volumen de demandantes. Más acusadas en la construcción, quizás porque, viendo que el sector no levanta el vuelo al ritmo deseado, se han ido derivando a otro tipo de actividad. El desempleo aquí se contrajo un 23%. Por contra, fue en los servicios donde en menor medida bajó, un 9,7%.
Los datos evidencian un descenso generalizado entre todos los extranjeros, en especial en aquellos procedentes de fuera de la Unión Europea. Más acusado ha sido el descenso entre los hombres. En el último año, alcanzó una reducción del 17,66%, frente al 8.86% en el caso de las mujeres. Algo más de la mitad de los demandantes de empleo son mujeres.
El paro azotó, sobre todo, a aquellos que no pueden acreditar ningún tipo de estudios o a los que concluyeron la ESO sin el título bajo el brazo.
Por último, el informe del SEPE hace un repaso sobre quiénes son los beneficiarios de prestaciones por desempleo. Ascienden en la Comunidad a 6.898 extranjeros, un 10,6% menos que sólo un año antes. Esto supone que el 8,55% de quienes la percibe en la Comunidad es extranjero.