Lantarón llora el asesinato de Ana Belén mientras arropa a sus hijos
El alcalde del municipio alavés asegura que no existía constancia de denuncias previas «ni en la Policía ni en los Servicios Sociales» /Destaca que era «una familia normal»

Concentración, ayer, a las puertas del Ayuntamiento de Vitoria.-E.M.
«Esperamos que sea la última pérdida de esta forma tan cruel». En estos términos se expresaba ayer, con la voz quebrada por la rabia y la incredulidad, el alcalde de Lantarón (Álava), Javier Uriarte. Nadie en el municipio podía dar crédito cuando se confirmó que la mujer brutalmente asesinada a manos de su marido el martes en Miranda de Ebro era Ana Belén Jiménez, vecina de la pedanía de Turiso desde que se instaló con su marido Agustín hace 16 años.
«No te acostumbras nunca», confesaba el regidor, con la mayor serenidad posible, en referencia a los cientos de casos similares que se perciben con tristeza pero desde la lejanía, siempre con la sensación de que este tipo de sucesos ocurren «en otros sitios». Como en tantas otras ocasiones, nadie en Lantarón esperaba que Ana Belén se convertiría en la última víctima de la violencia machista. Uriarte conocía a la pareja desde hace tiempo y era «una familia normal». Al menos de cara a la galería, sin una voz más alta que otra y sin denuncia previas «ni en la Policía ni en los Servicios Sociales».
Independientemente de lo que pudiese suceder en el pasado, el regidor alavés subrayó que lo más importante en estos momentos es arropar a la familia de Ana Belén. En este sentido, Uriarte informó de un primer contacto en la mañana de ayer con sus hijos por parte del Instituto Foral de Bienestar Social con la intermediación de una trabajadora social del Ayuntamiento.
Por otra parte, la Corporación decidió convocar un Pleno extraordinario para hoy que servirá para dar forma al mensaje de condena que el propio regidor leerá durante la concentración, consensuada por todos los grupos políticos con representación municipal, que se llevará a cabo a las 7 de la tarde en la Plaza del Ayuntamiento y en la que se guardarán cinco minutos de silencio.
Las palabras del primer edil al otro lado de la línea dejaban entrever el dolor palpable de un municipio al que le costará mucho tiempo acostumbrarse a tan trágica pérdida. «La vida continúa», manifestaba resignado Uriarte a pesar de lo duro que resultó ayer devorar el flujo constante de informaciones que acabaron revelando la identidad de la última víctima por violencia de género en España, la número 39 en lo que va de año.
Lo que más llama la atención de este horrible crimen es la premeditación, el ensañamiento y la sangre fría del asesino a la hora de acabar con la vida de su futura exmujer, ya que el matrimonio se encontraba en proceso de separación. El cuerpo de la víctima fue localizado por una vecina de Miranda en el interior de un vehículo estacionado en la calle del Río Ebro. En apenas dos horas, la noticia corrió como la pólvora entre los medios de comunicación y las redes sociales. Por la tarde, el principal sospechoso era detenido en su puesto de trabajo y se le trasladó a dependencias policiales hasta que ayer prestó declaración.