Los acusados de apuñalar a otros 4 en Ávila se declaran culpables
En sus manifestaciones al juez de la Audiencia niegan la acusación de premeditación
El Canal Bajo del Bierzo, en una imagen de archivo, será el primero en sufrir las restricciones por la sequía.-ICAL
Esta mañana arrancó en la Audiencia Provincial de Ávila el juicio contra dos jóvenes que en agosto de 2015 hirieron de gravedad durante una pelea a otros cuatro durante las fiestas de El Barco de Ávila (Ávila). Ambos, D. H. P y Z. S. B, están acusados de un delito de homicidio en grado de tentativa y dos de lesiones y el Ministerio Fiscal pide para ellos siete y seis años de cárcel, respectivamente.
Los hechos que se juzgan se remontan al 13 de agosto de 2015 y tuvieron lugar en El Barco de Ávila donde los dos acusados, junto con un menor de edad, agredieron con arma blanca a cuatro jóvenes, a los que causaron heridas de diversa consideración y de gravedad que en dos de los casos requirieron incluso de ingreso hospitalario.
Durante la primera vista ambos acusados, vecinos de Madrid, se han declarado culpables de estos hechos, asegurando además que actuaron bajo los efectos del alcohol, así como también de otras sustancias estupefacientes en el caso del acusado de los dos delitos de lesiones. Han negado, eso sí, como habrían apuntado algunos testigos a la Guardia Civil tras la agresión, así como la representación procesal de uno de los cuatro agredidos, que actuaran en grupo y de forma premeditada, así como también que un día antes de estos hechos ya hubieran mantenido algún altercado con los heridos.
Y si bien tanto D. H. P como Z. S. B se han reconocido culpables de estos hechos, durante este juicio se intentará esclarecer si hubo premeditación y si los acusados actuaron en grupo y como respuesta a un enfrentamiento anterior que «no llegó a nada». Eso es lo que aseguró el abogado José María Calero, representante de uno de los cuatro lesionados cuya agresión se atribuyó en su día a un menor conocido de los dos acusados que también participó en estos hechos y que ya fue juzgado por los mismos mediante otro procedimiento. «Defiendo que actuaron de manera conjunta y que entre ellos había propósito previo de hacer esa noche lo que hicieron», argumentó Calero, que por ese motivo acusa a los dos procesados de un delito de asesinato en grado de tentativa para el que pide diez años de prisión por tres de los delitos y ocho años por otro, en el caso de D. H. P, y diez años de prisión para cada uno de los cuatro delitos, para Z. S. B.
Durante su declaración, ambos acusados han manifestado arrepentimiento por estos hechos que, han explicado, tuvieron lugar a las puertas de una discoteca de este municipio y después de que el menor conocido de ambos acusados le dijera a D. H. P que un grupo de jóvenes le estaban increpando. Tras esto, el ahora juzgado se acercó al grupo para «apaciguar» si bien, aseguró, esto dio lugar a un enfrentamiento que derivó en una pelea, apuntando que en un momento dado, y al ver que un joven venía corriendo hacia él, sacó una navaja de pequeño tamaño con la que supuestamente habría herido a uno de los jóvenes. Por su parte, el otro acusado ha negado que portara armas ni otros objetos punzantes, a la vez que ha afirmado que por el estado en el que se encontraba a consecuencia del consumo de alcohol y otras drogas no recuerda con qué agredió a los dos jóvenes, pero que pudo ser «con un cristal roto de una botella».
Testigos
Además de los dos acusados, durante la primera jornada del juicio también declararon cuatro de los agentes de la Guardia Civil que intervinieron tras la agresión tanto recogiendo información en el lugar de los hechos, como los que participaron en la detención de los jóvenes y tomaron declaración a los mismos y en la recogida de pruebas. Así, uno de los agentes encargados de la detención de los acusados, que tras la agresión huyeron y a los que se encontró en un coche en un camino de Bohoyo, aseguró que D. H. «se vino abajo» y confesó que había escondido un cuchillo de cocina de grandes dimensiones debajo de un sillón del chamizo de una finca de esta localidad cercana a El Barco de Ávila donde se encontraba el menor que también participó en estos hechos.