La venta de viviendas repunta en el mes de julio la mitad que en España
Fue la tercera autonomía con menor crecimiento y anotó un desplome en las casas nuevas

Compraventa de vivienda en Castilla y León en julio.-EL MUNDO
Los carteles de ‘se vende’ duran hoy menos en la fachadas de los inmuebles de Castilla y León de lo que lo hacían ayer, al menos los que lucen las viviendas usadas, pero se descuelgan a un ritmo más lento que a nivel nacional y aún las cifras están a ‘kilómetros’ de las que se manejaban antes de la crisis.
A lo largo del mes de julio, un total de 1.451 viviendas nuevas y usadas cambiaron de manos en la Comunidad. Fueron un 8,5% más que un año antes, según los datos publicados ayer por el Instituto Nacional de Estadística.
La cifra por sí sola evidencia un ligero repunte anual. Sin embargo, si se compara con lo ocurrido en el resto del país, se observa que este crecimiento es justo la mitad que el alcanzado a nivel nacional (16,8%) con 38.841 operaciones.
La recuperación inmobiliaria ‘viaja’ a dos velocidades por el país y Castilla y León camina, según la estadística, con el freno metido. De hecho, la Comunidad fue la tercera autonomía en la que menos subieron las compraventas en el séptimo mes del año. Sólo Extremadura y Galicia obtuvieron peores registros.
¿Y en lo que va de año? Se observa una línea, con picos y valles mes a mes. En total en los primeros siete meses del año, hasta julio, 11.053 viviendas nuevas y usadas cambiaron de manos en la Comunidad, lo que supone un 10% más que de enero a julio de 2016, y eso pese al ‘traspiés’ experimentado en julio sobre junio, con una caída de prácticamente el 14% –el segundo peor dato absoluto del año–.
La subida acumulada a lo largo de este año nada tiene que ver, eso sí, con los volúmenes que se manejaban en la época alcista, cuando de enero a julio de 2007 las ventas alcanzaron las 25.232 unidades. Es decir, las ventas son hoy la mitad que hace una década, y un 30% menor también que en 2010.
Y podían ser menos aún de no ser porque las viviendas de segunda mano continúan siendo las únicas responsables de este despertar inmobiliario. Ellas son las únicas que apuntalan el mercado castellano y leonés. Prueba de ello es que las ventas de inmuebles usados crecieron en julio un 13,4% respecto a las registradas en julio de 2016. Lo hicieron, no obstante, a menos ritmo que en España, donde anotaron incrementos por encima del 17,5%.
Por contra, el mercado de primera mano no logra coger ritmo en la Comunidad, a diferencia de lo que sí ocurre a nivel nacional. La transmisión de viviendas nuevas sigue en caída, a excepción de Salamanca, donde crecieron un 95%, o en Ávila, que lo hicieron un 64%. El desplome autonómico en general fue del 9,6%, porcentaje que contrasta con la subida por encima del 12,5% que se vivió en España.
Julio fue, desde que arrancó el año, el peor mes para las viviendas sin inquilino previo en la Comunidad. Se consolida la diferencia. De esta forma, más de ocho de cada diez casas trasmitidas en julio fueron usadas –1.196 nuevas frente a 255 usadas–.
Si el mercado no es homogéneo en España, tampoco lo es a nivel autonómico. Las diferencias son palpables. Fueron las provincias de Ávila y de Zamora las que tiraron hacia arriba las marcas autonómicas en su conjunto. En la primera, las compraventas despuntaron un 42,6% en julio de este año, colocándose como la cuarta provincia española con mayores incrementos.
Zamora se situó como la sexta del país, con un aumento del 36,1%. Por encima de la media nacional también figuraban Segovia (24,5%), y Valladolid, con un 18,2%. León fue la última provincia castellana y leonesa con dato positivo (un 4,5%).
En cambio, no fue julio un mes próspero para los acuerdos entre compradores y vendedores de casas, pisos, chalets o adosados para las provincias de Salamanca, Palencia y, en especial, Soria. De hecho, el mercado soriano fue de toda España el que peores cifra anotó, con una bajada pronunciada del 55,7%.
Sin duda, los compradores castellanos y leoneses cuando se plantean adquirir una propiedad se decantan por las viviendas libres. Tanto es así, que un 86% las prefieren frente a las viviendas protegidas. La diferencia es, sin embargo, algo menos pronunciada en Castilla y León que en el conjunto del país.