Diario de Valladolid

Los farmacéuticos reclaman más servicios para las boticas rurales

Apuestan porque desarrollen seguimientos farmacoterapeúticos y trabajos asistenciales

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V. MARTÍN / BURGOS
Valladolid

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Más de la mitad de las farmacias de Castilla y León abren sus puertas en núcleos de población de menos de 5.000 habitantes, de forma que de las 1.628 farmacias con las que cuenta la Comunidad, 851 son boticas rurales,un 52,3%. Por tanto hay una farmacia por cada 726 habitantes, pero no todas ellas optan por igual a mantener su viabilidad económica.

Son especialmente las farmacias rurales las más afectadas por esta situación que se debe, especialmente, «al bajo consumo de medicamentos y al control del gasto por la grave despoblación que sufren muchos puntos de nuestra provincia». En este sentido, el presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Burgos, Miguel López de Abechuco, recuerda que en el medio rural, muchas farmacias «dan un gran servicio a la población como ‘centro sanitario’ estando muchas horas al servicio de una población cada vez más envejecida, más crónica y polimedicada». Lo óptimo «sería que un farmacéutico pueda desplazarse a su casa, controlar su adherencia terapéutica y realizar el pertinente seguimiento farmacológico, por ejemplo».

Precisamente en este sentido, el presidente del colegio considera que el futuro de gran parte de las farmacias de provincia está en la posibilidad de prestar de servicios profesionales remunerados como el seguimiento farmacoterapeútico de los pacientes- que algunas ya están haciendo, porque decenas de localidades no cuentan con un profesional sanitario que esté disponibles tantas horas, la farmacia en cambio sí».

La farmacia se ha convertido en muchos puntos de la Comunidad «en el único ‘centro sanitario’ acreditado con un profesional que puede ayudar a la población en muchos aspectos». Así, con el objetivo de dar un servicio sanitario al área rural y contribuir al mantenimiento de las farmacias rurales, el colegio propone que esas farmacias «puedan desarrollar los seguimientos farmacoterapeúticos y servicios o formaciones asistenciales en coordinación con la Administración y otros profesionales sanitarios de forma remunerada».

Por otra parte, recuerda que actualmente hay determinados medicamentos hospitalarios «normalmente que acaban de salir» y que «se dispensan a los hospitales». Una circunstancia que «provoca un problema a la población rural, ya que «deben desplazarse para recogerlos, siendo medicamentos que no requieren un seguimiento hospitalario». El colegio reclama, en este sentido, que «vuelvan a la farmacias para que el paciente no tenga que desplazarse, a veces decenas de kilómetros».Esto implicaría también «una mayor sostenibilidad de las farmacias rurales».

El control del gasto farmacéutico también se debe en parte «a la aparición de muchos genéricos, que marcan el precio de referencia». Precisamente sobre los genéricos, aunque la mayoría de la población se ha adaptado de forma favorable a la aparición de estos medicamentos, sigue habiendo quien rechaza el cambio de un fármaco de marca por un genérico. «Hay quien sigue siendo reticente especialmente cuando cambia el envase porque ya estaban acostumbrados a un formato y a veces eso les confunde».

Receta electrónica

Uno de cada dos medicamentos que se venden en una farmacia ya son genéricos. «Cualquier persona que tome medicación habitualmente comprobará que alguno de sus medicamentos es de carácter genérico».

La adquisición de los medicamentos ha cambiado con la puesta en marcha de la receta electrónica, que en verano cumplía un año de implantación total. «La receta electrónica es una herramienta muy positiva en general para todos, para el paciente, para los médicos y para los farmacéuticos porque nos aporta más información y más control de la medicación», comenta López, quien recuerda que «ahora el paciente tiene sus tratamientos en una base de datos y van retirando esa medicación según sus necesidades».

En el caso de los pacientes polimedicados, el presidente del colegio explica que «muchas veces sus medicamentos no vencen todos en las mismas fechas y tienen que venir a la farmacia en varias ocasiones, algo que les incomoda». Además, hay que sumar que los medicamentos denominados ‘visados’, que «son de especial control médico y necesitan un sello de inspección, un visado», por el momento «no están incluidos en la receta electrónica, por lo que se debe ir al médico a por ellos y a la farmacia a por el resto».

La información sobre el funcionamiento de la receta electrónica «sigue siendo constante» en las farmacias, y es que «aunque la mayoría de los tratamientos caducan en un año mediante receta electrónica, hay algunos que necesitan mayor control y deben acudir a renovarlos».

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