BURGOS

Mauricia apela al Constitucional para recuperar a su hija mayor

La mujer burgalesa de 64 años, que también tiene retirada la custodia de los dos mellizos que dio a luz en febrero, agotará todas las vías judiciales

Mauricia Ibáñez, el día que se celebró la vista por la custodia de su hija mayor.-ISRAEL L. MURILLO

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Diego Santamaría

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Ha perdido la tutela de sus tres hijos, pero no la esperanza de recuperarlos a pesar de que los tribunales y los Servicios Sociales hayan determinado por el momento lo contrario. Mauricia Ibáñez, la sexagenaria que el pasado mes de febrero dio a luz a mellizos en el hospital Recoletas de Burgos después de someterse a un tratamiento de fertilidad en Estados Unidos, sigue confiando en la justicia y está dispuesta a agotar todas las vías posibles.

Lo que más le urge es que su primogénita Blanca, de siete años, regrese a España. Para ello, ha interpuesto un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional. Es su penúltima opción para conseguir que la niña vuelva de Canadá, donde reside bajo la tutela de una sobrina con la que apenas mantiene relación. De cerrarse esa puerta, se plantea acudir al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo.

Mientras espera que el recurso se admita a trámite, su abogado, Juan Carlos Saiz, ha solicitado la entrega del expediente para «verificar las condiciones en las que se llevaron a la niña», ya que por aquel entonces «no había una resolución firme», que era «susceptible de revocación». Por otro lado, asegura que basará el recurso en la «no ejecución real del auto que en su momento dictó la Audiencia Provincial», que en 2015 dictaminó el retorno de Blanca.

El abogado defenderá estos argumentos en la próxima vista, fijada para el mes que viene. Entretanto, subraya que «no se podía maniobrar el desplazamiento» porque la sentencia no era firme. Sin embargo, asegura que la Junta de Castilla y León planteó una «solicitud de autorización al juez» de la que no tuvieron constancia. Partiendo de esta base, y a fin de «valorar si el desplazamiento forzoso de la menor ha sido legal», pedirá su «nulidad» y el acceso a dicho documento.

El letrado de la sexagenaria esgrime que la resolución de principios de abril que alertaba de un posible desamparo «no se puede ejecutar sin haberla notificado». Además, precisa que los agentes «requerían una orden judicial para entrar al domicilio». Según su versión, no solo entraron en la casa sin la autorización pertinente, sino que además la Junta argumentaba que «Mauricia consintió que entraran y se llevaran a los niños». Por ello, decidió recurrir la resolución a través de un procedimiento de oposición a la declaración de desamparo.

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El martes, Mauricia se reencontró a su hija mayor.Era la segunda vez que la veía desde que se mudó a Canadá. «Mi niña está triste, no tiene nada que ver su semblante con el que tenía conmigo», explicaba ayer. La visita, celebrada en un punto de encuentro familiar, duró una hora.