Sanidad incluye un test de cribado para detectar casos de maltrato
La medida forma parte de la ‘Guía Clínica de actuación sanitaria ante la violencia de género’

El consejero de Sanidad, Antonio María Sáez, junto a la consejera de Familia, Alicia García.-ICAL
Sanidad incorpora un test de cribado como procedimiento de detección en posibles casos de violencia de género que, dependiendo del criterio del facultativo, se podrá realizar a todas las mujeres mayores de 14 años. Esta es una de las herramientas que recoge la Guía Clínica de actuación sanitaria ante la violencia de género, presentada ayer por la consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades, Alicia García, y el consejero de Sanidad, Antonio María Sáez, y que, además, busca estrechar la coordinación con los Servicios Sociales.
Con el manual, que adapta y actualiza la guía establecida en 2010, la Junta quiere reforzar la capacidad de los profesionales sanitarios en la detección de posibles casos de violencia de género. Para facilitarlo, ha articulado nuevas herramientas que se pondrán a disposición de los trabajadores de los ámbitos sanitario y social necesarias para, por un lado, poder detectar estas situaciones y, por otro, ordenar las actuaciones a llevar a cabo con unos criterios y unas pautas homogéneas para atender a las víctimas.
La Guía supone un paso más en la instauración del modelo Objetivo Violencia Cero y, con ella, se pretende conseguir una «cobertura integral multidisciplinar» centrada en la detección pero también en la atención posterior a las víctimas, según señaló la consejera. Con medidas como ésta, la Junta busca mejorar los datos registrados en 2016, año en el que el Sistema sanitario de la Comunidad emitió 816 partes de lesiones por malos tratos.
El consejero de Sanidad destacó el importante papel que los profesionales sanitarios pueden tener en la detección de situaciones de violencia de género, especialmente en la detección precoz, ya que la mayoría de las mujeres víctimas han sido atendidas en el sistema sanitario. Por este motivo, Sáez señaló el interés en que, sobre todo en el caso de los facultativos, se mantenga una «actitud más proactiva» ante «un problema social que debemos abordar entre todos».
Partiendo de la guía elaborada en el año 2010, que, como apuntó Sáez, ha aportado «experiencia y capacidad de valorar con mayor conocimiento el problema», las Consejerías de Familia e Igualdad de Oportunidades y de Sanidad han confeccionado el nuevo manual en el que se establecen una serie de criterios, información e instrumentos más eficaces. Desde el punto de vista sanitario, la guía fija unos procedimientos de detección divididos en tres niveles preventivos.
En la prevención primaria, las actuaciones son esencialmente educativas. En la prevención secundaria, se establece la detección precoz de la violencia y la intervención temprana. Dentro de esta segunda fase, para la detección en la consulta, se incluye como novedad el test de cribado. Es un cuestionario rápido, compuesto por ocho preguntas, en el que las dos iniciales resultan determinantes a la hora de valorar un posible caso de violencia de género. Finalmente, si se detecta un caso de maltrato, se entra en la prevención terciaria, con una intervención integral.
Junto a los procedimientos de detección, y como parte de las actuaciones de coordinación en red, se prevé la derivación a los Servicios Sociales, en concreto al coordinador de caso. Este profesional realizará un seguimiento personalizado de cada caso y activará los recursos necesarios a lo largo de todo el proceso.
Entre las novedades en el ámbito social destacan la introducción de una herramienta de valoración de riesgo (RVB-BCN), la posibilidad de que los servicios de urgencia deriven directamente a los centros de emergencia a las víctimas o la puesta en marcha de actividades formativas en el campo sanitario.