DEBATE SOBRE EL ESTADO DE LA COMUNIDAD / El ambiente
Un debate que no sale del hemiciclo
Vacío total en la tribuna de invitados y nula repercursión en las redes sociales en el debate sobre el Estado de la Comunidad / No asisten ni los alcaldes de las capitales de provincia ni los presidentes de las diputaciones
En uno de los pasillos de las Cortes, abandonado en un recoveco próximo al hemiciclo, sobrevive el cartel de una campaña que la institución autonómica realizó hace ya cuatro años para dar a conocer una versión simplificada, edulcorada y asumible por mentes en edad escolar de su funcionamiento. Encima de un fondo amarillo aparece, con letras redondeadas, la inscripción Conoce tus Cortes acompañada de dibujos de leones amables y torres dotadas con sonrisas abiertas. Como en cosas de educación, aunque sea parlamentaria, los resultados se ven a largo plazo, no es posible todavía saber si la empresa llegó a buen puerto e inculcó en los infantes de la Comunidad el interés por los entresijos camerales. Sin embargo, en relación a esta materia, lo que sí permitió comprobar ayer el debate sobre el Estado de la Comunidad es que, o bien los castellanos y leoneses que han superado la adolescencia no recibieron las suficientes dosis de institucionalismo naíf en sus primeros años de vida, o bien estas píldoras no surtieron en ellos el menor efecto.
El combate dialéctico del año en Castilla y León se quedó, un año más, encerrado en el cubo que corona al edificio donde se marca el rumbo de la Comunidad. Las casi nueve horas de debate entre mañana y tarde parecieron interesar poco a los ciudadanos a la vista de la práctica totalidad de asientos vacíos en la tribuna de espectadores y a la escasa actividad tuitera –sólo se publicaron 753 mensajes al respecto en esta red social– que generó la cita y que coparon las cuentas oficiales de los partidos.
Si la ausencia de personas sin cargo fue llamativa, más lo fue la de representantes sindicales, empresariales, universitarios y políticos –no asistieron ni alcaldes de las capitales de provincia ni presidentes de las Diputaciones, más allá del dirigente de la institución provincial de Segovia, Francisco Vázquez, que acudió sólo como secretario regional del PP–, un escenario que ya se dio el año pasado, pese a que el debate no requería de un excesivo madrugón.
Pero vayamos por partes.
El primero en llegar al hemiciclo, un cuarto de hora antes de que comenzase la sesión, fue el consejero de Fomento y Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, que ocupó su escaño mientras, en la tribuna reservada a las autoridades y a la prensa, llegaban algunos de los invitados con frecuente aparición en los medios. No faltaron ni el secretario de Política Sindical, Industrial y Empleo de la federación regional de UGT, Raúl Santa Eufemia, ni la secretaria de la Unión en Valladolid, Nuria González, que aguantaron gran parte de la sesión, cosa que no hizo el nuevo secretario general de CCOO en Castilla y León, Vicente Andrés, a quien no parece importarle demasiado la consideración que los representantes políticos tienen de las necesidades y problemas de la Comunidad.
Vicente llegó tarde a la jornada mañanera, monopolizada por el discurso del presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, y se fue cuando terminó el cara a cara entre éste y el líder de la oposición, Luis Tudanca.
Del espectro universitario, sólo asistió la rectora de la Universidad Europea Miguel de Cervantes, Imelda Rodríguez, mientras que, de asociaciones y organismos relacionados a la institución se sumaron, entre otros, el presidente del Consejo de Cuentas, Jesús Encabo, y el del Consejo Consultivo, Mario Amilivia.
FIRMAR E IRSE
Con retraso, en este caso de 37 minutos, se sentó en su escaño la procuradora de Podemos María Josefa Rodríguez, la más tardona entre los que tenían acta, aunque, del mismo modo, los hubo que llegaron a tiempo pero sólo para hacer acto de presencia y marcharse al poco, como la parlamentaria popular María del Mar Angulo, también senadora por Soria y presidenta del partido en la provincia, que abandonó la Cámara no mucho después de que se iniciase la sesión vespertina dando muestra de un comportamiento que ya es frecuente en ella.
En una línea parecida se situaron el también pepero Alfonso García y la podemita Lorena González, que pasaron más tiempo fuera de la Cámara que dentro.
La jornada matutina consiguió pegar a la mayoría de procuradores a sus sillas –también a sus móviles y otros dispositivos electrónicos–, aunque no fuese por lo brillante de la intervención de Herrera, que se situó más bien en las antípodas con un discurso monocorde y tedioso –como «coherente» lo definiría la consejera de Economía y Hacienda, Pilar del Olmo, en conversación informal en los pasillos de las Cortes– que provocó más de un bostezo, entre ellos el de la titular autonómica de Agricultura, Milagros Marcos, a quien le sobrevino en pleno aplauso, situación que podría servir para ilustrar la tónica general de la jornada.
¿APUNTAR O NO APUNTAR?
Mientras el presidente de la Junta hablaba de la actividad industrial de la Comunidad, de los niveles de paro, de los casos de corrupción de «personas» nombradas por él y de su confianza –en ningún momento pronunció el nombre de Tomás Villanueva–, en un discurso jalonado por los aplausos procedentes de la bancada popular iniciados, en la mayoría de ocasiones, por el exportavoz del PP en las Cortes, Juan José Sanz Vitorio, los portavoces de la oposición adoptaron distintas formas.
No pararon de tomar notas los representantes de Podemos, Pablo Fernández, y de Izquierda Unida, José Sarrión; más garboso el primero, que realizaba frecuentes aspavientos y negaciones con la cabeza cuando Herrera hablaba de los «logros» castellanos y leoneses en materia educativa, sanitaria o social, y más sosegado el segundo, que contenía su indignación y se limitaba a recoger y consultar en Internet lo que el presidente leía.
Desde Ciudadanos, su portavoz, Luis Fuentes, no hizo ni siquiera intención de recoger por escrito partes del discurso del dirigente autonómico, limitándose a prestar atención, negar con la cabeza en algún que otro momento y confiar su réplica de la tarde al texto que llevaba preparado, técnica a la que también se acogió el procurador de UPL, Luis Mariano Santos, mientras que, el líder de la oposición, el socialista Luis Tudanca, pareció cansarse a la media hora de tomar nota, aunque, a final de la intervención, retomó el bolígrafo.
Tras dos horas de descanso para la recuperación nutricia, llegaron los turnos de réplica, seguidos desde la tribuna de invitados por una no muy nutrida representación de las Nuevas Generaciones del PP abulense, que aguantaron unas nada despreciables cuatro horas.
Comenzó la tarde con el cara a cara entre Tudanca yHerrera, que dio algo de brío a la sesión. Según avanzaban las críticas de los socialistas sobre los fallos que, a su juicio, presentan ciertos servicios públicos de la Comunidad, los responsables de su gestión –los consejeros– adoptaban distintas actitudes. Pronto entró al trapo la titular autonómica de Economía y Hacienda, Pilar del Olmo, que replicó a Tudanca en más de una ocasión desde su asiento mientras, a su lado, el consejero de la Presidencia, José Antonio de Santiago Suárez, se reía y comentaba cosas con Herrera. Más comedidos en sus expresiones corporales fueron los responsables del resto de departamentos, en especial el de Sanidad, Antonio Sáez Aguado, cuyo rostro adquirió un gesto pétreo que no mutó en todo el debate.
Una vez terminada la intervención de Tudanca, llegó el turno del portavoz de la formación morada, Pablo Fernández, réplica en la que se vivió el momento más tenso de la jornada cuando el procurador podemita sacó a relucir los «barracones» en los que se da clase en algunos colegios de la Comunidad, lo que hizo saltar al procurador popular Manuel García, que le espetó que esas construcciones no eran barracones y arrojó su móvil mientras pronunciaba «me tienes hasta los huevos», lo que hizo que la presidenta de la Cámara, Silvia Clemente, con un evidente enfado, le llamase al orden, lo que derivó en su salida del hemiciclo, acompañado por el alcalde de Guardo y también parlamentario, Juan José Blanco, con quien se marchó a la cafetería.
Precisamente fue allí donde se encontraba gran parte de la bancada socialista durante la intervención de Fernández, a quien Herrera señaló como principal rival en la oposición a gastar durante su turno de réplica 45 minutos, casi el doble que el empleado con Tudanca –quien se sumó a la desbandada junto con los dos pesos pesados de su grupo, Javier Izquierdo y Virginia Barcones–. También los procuradores de Podemos decidieron que era buena idea ir a tomar una caña durante la intervención del portavoz de Ciudadanos, Luis Fuentes, momento en el que prácticamente un tercio de la sala estaba vacía, con sólo dos miembros del partido morado presentes y catorce ausentes del PP.