DEBATE SOBRE EL ESTADO DE LACOMUNIDAD / PODEMOS
«La Comunidad está abocada a un futuro de soledad casi irreversible»
Pablo Fernández reprocha a Herrera y «al presidente en bicefalia Mañueco» que no hagan nada «ante la precariedad, desigualdad y pobreza»

El portavoz de Podemos, Pablo Fernández, ayer, durante su intervención en el debate.-J.M.LOSTAU
Describió una Comunidad desoladora, «abocada a un futuro de soledad casi irreversible». Un territorio en el que pocos quieren quedarse por falta de alicientes para permanecer en él. El portavoz de Podemos, Pablo Fernández, dibujó ayer una realidad de Castilla y León que supone el negativo a la defendida por el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, en el Debate sobre el Estado de la Comunidad.
Frente a los datos positivos de empleo, industria y endeudamiento y las fortalezas en los servicios básicos esgrimidas por el máximo responsable del Ejecutivo regional, el secretario autonómico de la formación morada tiró de precariedad laboral, desempleo juvenil, despoblación, desánimo y pobreza para pintar una Castilla y León «que va en busca del tiempo perdido» y a la que las políticas del PP dirigen hacia «un desierto poblacional».
En una primera intervención en la que elevó el tono del debate y endureció el lenguaje, Fernández no sólo se refirió a Herrera y a su balance de gestión en este último año. En casi las mismas ocasiones aprovechó para dirigirse con sorna al nuevo presidente del PP autonómico, Alfonso Fernández Mañueco.
Interpeló en una decena de ocasiones «al presidente en bicefalia Mañueco» para recriminarle las mismas debilidades que atribuye al presidente de la Junta, aunque añadió una, la de mentir por las cifras de contratos indefinidos aportadas hace unos días.
Herrera, en su turno posterior, reiteró que Mañueco «no faltó a la verdad al asegurar que tres de cada cuatro contratos son indefinidos». Lo aseveró ante la negación con la cabeza de Fernández, que mientras hablaba el presidente, tanto por la mañana como por la tarde, agitó varias veces las manos y la cabeza mostrando su desaprobación a los grandes ejes del discurso del presidente.
Las debilidades las tradujo el líder morado en la «inercia», en que ni el presidente del PP ni en el del Ejecutivo hagan «nada», más allá de «meter la cabeza bajo la tierra, cual avestruz» –apuntó– ante «la destrucción de autónomos, la precariedad, la desigualdad y la pobreza».
En este escenario, su propuesta, que apenas llegó a detallar, consiste en «un revulsivo». Éste se produciría con un cambio de gobierno alejado del PP, que, en realidad, aludiendo a Benedetti, auguró que «lento, pero viene».
Jalonó Fernández sus acusaciones con algunas expresiones jocosas. Señaló que los presupuestos recientemente aprobados –gracias al partido que tildó de «bastón del PP», Ciudadanos– «son a lo social lo que Rafael Hernando al feminismo». Sobre la caída de las exportaciones, dijo: «con ustedes, como con Van Gal, los datos siempre negativos, nunca positivos», y también efectuó otro símil con el mismo resultado, los aplausos de los nueve procuradores de su bancada y alguna risa en el hemiciclo. «Ustedes son a la gestión de lo público, lo que las plagas al campo».
Cuatro minutos tardó el secretario general de Podemos en exigir, la primera de las dos veces, la dimisión del propio Herrera, con un discurso en el que cuestionó la inacción e ineficacia de la gestión política, económica y social de quien describió como «un zombi político, desorientado y desnortado» por las tramas corruptas que investigan los juzgados y atañen a ex altos cargos de la Junta.
Para Fernández, «a estas alturas de la película», Juan Vicente Herrera ya debería haber dimitido «por dignidad e higiene democrática», le espetó en una de las líneas que marcaría después su enfrentamiento con el presidente, y que éste en su réplica hizo frente asegurando que el único procurador de las Cortes forzado a dimitir formó parte de la formación morada.
También le recordó el presidente de la Junta que la actitud del resto de grupos de la Cámara entonces fue la del «respeto» hacia su grupo y su persona. Una actitud que el jefe de la Administración autonómica reclamó ahora.
La respuesta fue del todo inesperada para el portavoz de la formación morada, que en su turno de contrarréplica se mostró descolocado y desconcertado.
Redujo el tiempo que pensaba dedicar a efectuar propuestas y respondió cargando contra el líder del Ejecutivo y parafraseando al vicepresidente de la Junta, José Antonio de Santiago-Juárez, para dar la vuelta a una de sus afirmaciones, cuando indicó que «no hay peor cosa que estar muerto y no saberlo». Pablo Fernández sostuvo que sí, que hay una cosa peor y que le sucede a Herrera: «Estar políticamente muerto y saberlo».
Habló de los «trucos y tretas de perro viejo parlamentario» y le acusó de emplear las cifras que más le convenían para trazar una imagen positiva de la Comunidad. En concreto, Herrera le lanzó a Fernández el resultado del barómetro de los sociólogos que le otorgó una nota muy baja, un 2,5, al líder de Podemos.
Éste recogió el guante y confesó que le queda «mucho por aprender», también «por desaprender del PP», y precisó que en ese mismo indicador «la única formación política que mejora es Podemos».
Fernández resumió el estado de la Comunidad en una «maltrecha» sanidad «machacada por los recortes» y la «desesperación» de las listas de espera; a lo que Herrera respondió con los ratios de médico por paciente en Atención Primaria y con porcentajes de mejora en la demora.
Similar diagnóstico efectuó de una educación que criticó que está siendo «objeto de acoso y derribo por parte de su gobierno», al incrementar su presupuesto para la concertada, mientras, dijo, «hay niños que tienen que dar clases en barracones, por Villaquilambre». Herrera no se molestó en rebatir esta afirmación, aunque desde la bancada popular la negaron. Lo que sí hizo el jefe del Ejecutivo fue aludir a los buenos resultados del informe Pisa.
El endeudamiento volvió a enfrentarlos, como ya sucediera en otros ‘cara a cara’ entre ambos. Fernández criticó el incremento de la deuda, que supone «un lastre» por una gestión que tildó de «funesta», y el jefe del Ejecutivo sostuvo que endeudarse fue «la única manera de garantizar los servicios básicos» cuando los ingresos públicos cayeron.
El reciente conflicto de Nissan también sirvió como arma arrojadiza. En opinión del portavoz de Podemos, la Junta se mostró «del lado de los poderosos ante el chantaje» de la compañía, y el presidente se mostró convencido de que el acuerdo «es una buena noticia» para trabajadores y Comunidad.
Fernández habló de «falta de arrestos» para cambiar la «injusta» política fiscal, propuso aumentar los tramos del IRPF autonómico, apostó por cumplir los compromisos «incumplidos» con la I+D+i y por incentivos y apoyo a la investigación para combatir las jubilaciones de personal sanitario que se producirán en los próximos años.
Donde abogó por darle la vuelta completa a la política autonómica es en Cultura. Fue incisivo al criticar el pírrico presupuesto de la Consejería del ramo, en favor de otras entidades, como la Fundación Siglo, por «opacidad». Arguyó que «las fundaciones escapan del control parlamentario y son a las que en realidad se atribuyen todas las competencias».