Diario de Valladolid

Exigen ya ayudas y la declaración de ‘zona catastrófica’ por la sequía

La Alianza reclama a Ministerio y Junta medidas directas e inmediatas, exenciones fiscales y financiación

El embalse soriano de la Cuerda del Pozo muestra los efectos de la sequía. Su nivel está 18 puntos por debajo de la media de la década.-VALENTÍN GUISANDE

El embalse soriano de la Cuerda del Pozo muestra los efectos de la sequía. Su nivel está 18 puntos por debajo de la media de la década.-VALENTÍN GUISANDE

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Alicia Calvo
Valladolid

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Que dejen de encomendarse al cielo y se pongan manos a la obra «de inmediato» sobre un problema, el de la sequía extrema, que podría afectar a «30.000 familias de agricultores y ganaderos de Castilla y León». Esto es lo que reclama la Alianza UPA-GOAG al Ministerio de Agricultura y a la Junta.

La organización agraria exige a ambas administraciones que emprendan ya medidas urgentes en Castilla y León; que la Junta declare «zona catastrófica» los territorios afectados que ya han perdido la cosecha y así el Ejecutivo central «promulgue un decreto de la sequía», que cuente con dotación presupuestaria. El contenido económico espera que proceda del Gobierno de Mariano Rajoy y del de Juan Vicente Herrera.

A partir de ese punto de partida, pide que aprueben una batería de medidas que puedan auxiliar a los agricultores y ganaderos damnificados por las extremas condiciones climatológicas.

La Alianza calcula que ya «se han perdido en torno a 400.000 hectáreas, que aunque lloviera no podrían salvar la cosecha», sobre todo en la zona más afectada, Palencia, y en otras de Ávila, Zamora, Salamanca y Valladolid, según explica Aurelio González, uno de los coordinadores del sindicato agrario.

González asegura que desde 1992 no recuerda un año «tan horrible» y advierte de que si la Consejería y el departamento que dirige Isabel García Tejerina no actúan con diligencia, para muchas economías familiares de agricultores podría suponer «la quiebra».

Las medidas excepcionales a las que apela consisten en «ayudas económicas directas» y en la puesta en marcha de diversas herramientas normativas de carácter fiscal y relativas al coste de la Seguridad Social, como «rebajas y exenciones fiscales en el sistema de módulos para todas las zonas afectadas».

También solicita que se les facilite el acceso a la financiación. «Necesitamos que el crédito fluya y se concedan préstamos, aunque sepamos que cuesta mucho devolverlos», incide González, que reconoce que para el sector resultará «muy complicado» recuperarse.

«Los agricultores y ganaderos estamos acostumbrados a no despilfarrar cuando vienen bien dadas y a aguantar cuando vienen mal, pero necesitamos colaboración», subraya sobre una situación que la organización agraria califica de «muy grave» y con consecuencias nefastas para la economía autonómica.

Otra de sus demandas trata de que se aprueben aplazamientos y condonaciones de cuotas que pagan los regantes, en lo referente a las tarifas de riego, canon y cuotas de amortización de obras.

No sólo se dirige a las administraciones, también pide sensibilidad, «sentido común y responsabilidad» a la entidad Agroseguro, para que tenga presente «la situación de absoluta excepcionalidad» que vive el campo y las tasaciones e indemnizaciones sean ágiles.

El panorama que describe UPA-COAG es desolador. Asegura que la producciones de cereal y colza en los secanos de casi toda la Comunidad «están perdidas», y que «corren serio peligro» los cultivos de regadío, forrajes y pastos. El agua disponible, asegura, «es muy bajo o incluso inexistente». Además, la disponibilidad en la mayoría de los casos es «absolutamente ineficiente» para sacarlos adelante.

«Si esta semana y la próxima no cae ni una gota podemos dar el campo por perdido», lamenta González, respecto a una situación que aún podría salvarse en algunos puntos del territorio: «En Burgos la situación es complicada, pero si llueve todavía se podría arreglar algo», comenta.

SIN AGUA PARA EL GANADO

La situación es tan crítica que la organización agraria advierte de que el problema no sólo se limita a la agricultura, sino que ahoga también a la ganadería de régimen extensivo, que «no dispone en la actualidad apenas de agua y de alimento». Por este motivo, «no hay pastos» y esto supone un aumento de costes de producción para los ganaderos, «tanto por el incremento del aporte alimenticio, como por la previsión de compra de cubas de agua para dar de beber a su ganado».

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