ECONOMÍA
La economía regional crece un 3,2% y encadena ya tres años en positivo
La industria y el consumo de los hogares fueron los motores del avance del PIB que aumentó lo mismo que la media / Ligera desaceleración en el último trimestre que bajó al 2,9% y empezó el año con un 3,5%
-EL MUNDO DE CASTILLA Y LEÓN
La realidad supera con creces la previsión. La economía de Castilla y León creció en 2016 un 3,2% y logra encadenar tres años seguidos en positivo tras dejar atrás, en términos macroeconómicos, la peor crisis de los últimos ochenta años. La Comunidad cerró el ejercicio pasado con el mismo resultado que el conjunto del país y con cinco décimas por encima de la previsión de la Junta en los Presupuestos (2,7%).
El aumento del PIB regional supera así en dos décimas el repunte de 2015 (3%) y en dos puntos el de 2014 (1,2%).
El año pasado no fue ni mucho menos homogéneo en crecimiento. El avance de la economía regional es consecuencia de un año que empezó con un repunte del 3,5% interanual en el primer trimestre y fue desacelerándose poco a poco hasta concluir en un 2,9% entre octubre y diciembre del año pasado.
Al igual que el conjunto de España la Comunidad creció el año pasado casi el doble que la media europea de los veintiocho (1,8%).
En términos trimestrales Castilla y León logra en el último trimestre un PIB superior en cinco décimas al del tercer trimestre. Esta tasa es dos décimas inferior al crecimiento del conjunto del país en el cuarto trimestre.
La Comunidad creció entre octubre y diciembre más que Alemania, Bélgica y Francia, que avanzaron un 0,4%, y que Italia (0,2%). Sin embargo, Reino Unido (0,6%), Polonia (1,7%), Lituania y Rumanía (1,3% ambas) crecieron por encima de Castilla y León.
El resultado de este crecimiento regional fue la creación de 30.913 puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo, lo que representa una mejor evolución del empleo que en 2015, en línea con la mejora de la actividad. Este dato es ligeramente inferior al que certificó la Encuesta de Población Activa (EPA) del cuarto trimestre: 29.000 ocupados más. Tampoco en el empleo y el paro acertó la Junta. Eso sí, en línea con los últimos años, su pronóstico fue inferior a la realidad. Preveía un 2% más de empleo y éste aumentó un 3,2%. Auguró una tasa de paro del 17,8% y el año terminó con un 14,8%.
El empuje del sector industrial y la mejora del consumo de los hogares son las claves fundamentales de este récord de crecimiento tras la crisis. Pero no son los únicos factores. La agricultura casi duplicó el crecimiento de 2015.
La industria regional, que representa el 21% de la economía, aumentó un 4,3% su producción, 1,4 puntos más que el año anterior. Pese al bache del tercer trimestre (1,5%), el resto de los trimestres superó el 3,2%. La bonanza que viven la automoción y la agroalimentación fueron determinantes del liderazgo del sector secundario. La consecuencia inmediata es que Castilla y León se acerca cada vez más al objetivo del 20% del PIB manufacturero industrial que marca el objetivo de la Junta para 2020. A cuatro años del plazo apenas le falta 1,6 puntos para conseguir el reto.
La mayor producción térmica, el aumento del precio de las importaciones de carbón han favorecido una caída menor de lo previsto en la producción energética, según explicó la consejera de Economía y Hacienda, Pilar del Olmo, para justificar el mayor incremento del PIB.
El sector primario también vivió un año de euforia gracias a la cosecha agraria. Todos los trimestres aumentaron por encima del 5% y la media escaló al 5,8% desde el 3,1% de 2015. La agricultura y la ganadería en conjunto son el único sector productivo que ganó peso el año pasado.
La construcción se resintió en 2016 debido a la desaceleración de la edificación no residencial. La residencial se comportó mejor. En conjunto, pierde peso y sólo representa el 6,2% del PIB regional.
El sector servicios creció por debajo de la media y lo hizo al 2,9%, el mismo ritmo del año anterior.
Del lado de la demanda, el consumo repunta y ha ido creciendo en todos los trimestres de 2016 hasta llegar al tercero y al cuarto con un 3,8%. Pero son las familias (3,6% de media anual) más que las administraciones públicas (2,7%) las que han contribuido más al aumento del 3,2% de la economía, si bien el gasto público repuntó un 2,7% tras un 2015 plano.
Las inversiones reducen ligeramente su crecimiento, sobre todo por una gran desaceleración de los bienes de equipo (recortan del 9,4% al 4,6% su aumento). Una mala noticia porque la llamada formación bruta de capital siempre anticipan un crecimiento del PIB. En este contexto, la demanda interna aportó 3,6 puntos porcentuales al crecimiento nominal del PIB.
El mercado exterior se comportó bien, pero con una desaceleración del 4,4% al 2,3% en las exportaciones y del 3,1% al 2,4% en las importaciones. Este diferencial es lo que ha llevado al sector exterior a una contribución negativa (-0,1 puntos) al PIB, a diferencia de 2015 que aportó 0,6 puntos al superar las exportaciones a la importaciones.
Pilar del Olmo advirtió, antes de presentar la contabilidad regional, que estos datos son provisionales y podrán variar cuando se vayan conociendo indicadores más estructurales. Suele pasar.
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