Diario de Valladolid

El propietario de Elgorriaga presiona con los sueldos para pedir más ayudas

José Antonio García reconoce que no puede hacer frente al pago de las nóminas pendientes

El ex futbolista Luis García y José Antonio García, actuales dueños de Elgorriaga el día de su presentación en público.-ICAL

El ex futbolista Luis García y José Antonio García, actuales dueños de Elgorriaga el día de su presentación en público.-ICAL

Felipe Ramos
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Valladolid

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Nueve meses. Ese el tiempo que ha durado la supuesta bonanza que los nuevos propietarios de Elgorriaga, el dueño de Energy Shot, José Antonio García, y el exfutbolista Luis García, habían traído a la chocolatera de Ávila.

Ahora, 270 días después de sellar su compra de acciones y de alcanzar un acuerdo con la Consejería de Agricultura para la refinanciación de las deudas, vuelven los impagos de las nóminas a los trabajadores a los que se les adeudan ya más de dos meses.

Pago de salarios con el que presiona ahora José Antonio García para exigir más ayudas de la Junta de Castilla y León. Eso fue, al menos, lo que hizo en el transcurso de la reunión de la Fundación Anclaje, que tuvo lugar ayer y en la que el nuevo dueño de Elgorriaga llegó a afimar: «Aquí es muy difícil invertir».

José Antonio García arremete contra la Junta a la que acusa de no apoyarle lo suficiente. Según las fuentes consultadas por EL MUNDO DE CASTILLA Y LEÓN, el propietario de Elgorriaga llegó a decir que resultaba complicado «llegar a confiar» en una Comunidad donde se lo ponían «muy difícil» y en la que se sentía «muy solo». Es más, José Antonio García, que asistió al encuentro en la Fundación Anclaje acompañado de su socio Luis García y de Mercedes Morán, señaló que en otras comunidades y otros lugares «le apoyaban más».

Fue en ese punto, en palabras de las mismas fuentes a las que tuvo acceso este periódico, cuando el director general de Agricultura, Jorge Morro, le recordó los más de cuatro millones que la Junta lleva desembolsados para salvar Elgorriaga y que aún están pendientes de recuperar. Poco le importó al nuevo propietario porque, a renglón seguido, dijo que él «no los había visto» y reclamó mas ayudas para poder continuar invirtiendo en Elgorriaga, donde indicó que había renovado el 95% de la fábrica.

Los sindicatos UGT y Comisiones Obreras presentes en la reunión, pero sobre todo la formación ugetista, le exigieron que lo primero que tenía que hace era pagar los atrasos y, después, presentar un plan industrial y de viabilidad para la industria chocolatera abulense. García se limitó a anunciar que tenía un acuerdo con la cadena de almacenes americana Walmart, que eso sí no llegó a presentar.

Le reclamaron que garantizara el cobro en la tarde de ayer y fue Mercedes Morán, porque así se lo pidió José Antonio García, quien señaló que era imposible. En ese punto, el propietario dijo que se estaba sintiendo mal y abandonó el encuentro, que duró algo más de una hora, acompañado del ex futbolista y de Morán.

«Nos dijeron que iríamos mejor y vamos para atrás»

La delegada sindical de UGT en Elgorriaga, Marisol Martín, reclamó una solución y lamentó que «aunque nos dijeron que con los nuevos dueños todo iría a mejor, la realidad es que vamos para atrás. Los trabajadores estamos teniendo mucha paciencia, porque nos deben más que antes y vemos incidencias en la materia prima», comentó Martín, quien denunció que la empresa no está asumiendo los compromisos a los que llegó con la Junta . Martín dejó claro que «queremos que la fábrica salga adelante, porque hay trabajo» y por eso, a su juicio, «no se puede consentir que no se haga nada mientras cada vez hay más problemas. Esto no ha cambiado nada y hasta aquí hemos aguantado, pero los trabajadores ya están cansados y desmotivados».

Por su parte, la presidenta del comité, Petri Palomo, subrayó a Ical el «malestar»porque «nos han dicho que no podíamos asistir a la reunión . «Nos parece mal, puesto que hemos estado siempre en todo el proceso y ahora nos dejan fuera», señaló, al tiempo que recordó que el compromiso era mantener una reunión de seguimiento cada tres meses, pero «desde mayo no hemos tenido ninguna».

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