Unicaja prepara otro paquete de 145 despidos en EspañaDuero
Los sindicatos desconocen aún cómo afectará este nuevo ajuste en una plantilla, que desde la entrada de la entidad que preside Braulio Médel, se ha visto recortada en más de un tercio
El ex presidente de EspañaDuero y presidente de Unicaja, Manuel Azuara, en una imagen de archivo.-E. M.
850 trabajadores. Esa es la cifra de empleados de Caja España-Duero, después Banco Ceiss y ahora EspañaDuero, que están afectados por el «expediente de despido colectivo», que se firmó el 20 de mayo pasado por la entidad y los sindicatos UGT, Csica, UEA y CC.OO.
Un expediente que está en ejecución, en lo que se considera su ámbito menos traumático, aquel que tiene que ver con las prejubilaciones, y para cuya continuidad Unicaja prepara ya otro paquete de 145 despidos para este año en EspañaDuero, según las fuentes sindicales consultadas por EL MUNDO DE CASTILLA Y LEÓN.
Pérdida de 145 empleos en la Comunidad, muchos de los cuales pueden acabar como bajas incentivadas voluntarias en palabras de estas mismas fuentes, que resultan después de restar a ese número global de 850 trabajadores, las 447 prejubilaciones de mayores de 55 años –aunque ha acabado entrando también algún empleado de 54–, los 58 de las oficinas de la zona ‘no core’, fuera de Castilla y León, que la entidad que en el momento de la firma del ERE estaba presidida por Braulio Médel, hoy presidente de la Fundación Unicaja, se comprometió a asumir, y 200 más que serán recolocados en las sucursales de la entidad malagueña tiene en el conjunto del país, sobre todo en Andalucía.
El primer tramo de este «expediente de despido colectivo» del banco Ceiss ya se da por ejecutado, en gran medida gracias a esas 447 prejubilaciones que ya se están aplicando entre los más veteranos de EspañaDuero.
Algo que se hacía absolutamente necesario para cumplir con el mandato dato por Europa, tras recibir las ayudas del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), que exigía que el banco de EspañaDuero tuviera a finales de 2016 sólo 3.045 empleados.
Sea como fuere, con bajas voluntarias o no, Castilla y León verá cómo se produce este año la pérdida efectiva de otros 145 puestos de trabajo en la entidad financiera que que entonces presidía Manuel Azuara, hoy sustituido por Manuel Muela.
Nuevo ajuste que ni siquiera los sindicatos, en palabras de las mismas fuentes, saben cómo va a afectar al funcionamiento de una plantilla que desde la llegada de Unicaja se ha visto recortada a través de diferentes ERE, hasta tres, en más de un tercio.
Cuando el banco malagueño aterrizó en la Comunidad para integrar Ceiss en su estructura, la entidad castellana y leonesa contaba con 4.844 trabajadores. Ahora, esta cifra se sitúa en los 3.361 y en unos días, a final de año, se quedará en apenas 3.000, un recorte del 38% que permitirá cumplir con las exigencias de Bruselas.
El que exista un gran número de trabajadores que puedan decidir acogerse a esas bajas voluntarias, que desde las fuentes sindicales cifran en cerca de 200, no cambiaría nada porque seguiría existiendo aún ese remanente de 145 empleados para cubrir la totalidad del ajuste de plantilla que fija el expediente.
La mayoritaria decisión de aferrarse a esa baja voluntaria viene dada porque así percibirán una indemnización de 33 días por año trabajado, con un límite de 22 mensualidades; además de una prima de 700 euros por cada año de trabajo «hasta la extinción del contrato»; y, por último, una compensación de 10.000, 15.000 o 20.000 euros dependiendo de si han 9, hasta 20 o más de veinte años en la entidad.
Indemnización que no existirá en lo que el acuerdo da en llamar «extinciones forzosas». Éstas sólo recibirán 30 días por año trabajado hasta un máximo de 20 mensualidades y la prima de 700 euros por año de trabajo.