Vilviestre del Pinar da sepultura a 6 fusilados de la Guerra Civil
80 años después y tras varios retrasos, los familiares depositaron sus restos en el cementerio de la localidad burgalesa
Exhumación en una de las fosas comunes en las que se encontraba uno de los seis ajusticiados de Vilviestre.-ECB
Ocho décadas han tenido que transcurrir exactamente para cerrar una herida y concluir -sin dejar en el olvido- un caso que para Vilviestre del Pinar (Burgos) ha marcado un hito muy importante en su historia. Por fin, después de muchos trámites burocráticos -ajenos por norma general a cualquier sentimiento-, los descendientes de los seis vecinos fusilados en 1936 han podido depositar sus restos en el cementerio de la localidad. Lo hicieron en un acto íntimo el pasado domingo tras una celebración eucarística y con el convencimiento de «haber hecho lo que había que hacer».
«He sentido descanso y, a la vez, orgullo por haber conseguido darles un entierro digno. El que todo el mundo se merece», señalaba la nieta de uno de los fusilados. «Ha sido un proceso muy largo y costoso de trámites burocráticos en los que tuvimos momentos en los que parecía que estábamos a punto de conseguirlo, pero donde después llegaban parones de años que nos hacían desesperar de nuevo», explicó.
Los nombre de estos seis vecinos encierran historias de jóvenes padres de familia. Algunos incluso no llegaron a conocer al hijo que habían engendrado. Lino Chapero Domingo, los hermanos Anselmo y Francisco De Rioja Redondo, Maximino Mediavilla de Rioja, Lucio Peñaranda Vicente y Abdón Redondo Mediavilla fueron arrestados en su pueblo natal. Después de pasar varios días en la cárcel comarcal de Salas de los Infantes, fueron asesinados y enterrados en el denominado paraje de La Olla, en Pinilla de los Barruecos.
Fue en agosto de 2011 cuando se obtuvieron las licencias para comenzar con las labores de exhumación en el lugar, «que no fue nada fácil encontrar», tal y como confesaban los familiares. Allí, debido a la elevada acidez del suelo, no se localizaron restos de sus cuerpos, pero sí algunas pertenencias y objetos como un cinturón, suelas de zapatillas, mecheros o una dentadura postiza que permitieron su identificación.
En ese momento, se rindió un acto homenaje en el que se recordó quiénes eran estas personas y cómo fueron detenidas. Además de los restos, se entregaron a los familiares los informes arqueológicos y antropológicos elaborados por los responsables técnicos de la exhumación.
Desde entonces, los familiares han custodiado los restos esperando poder enterrarlos en el cementerio del municipio. «De nuevo, los trámites burocráticos nos retrasaron la llegada de este momento. Nosotros solo queríamos enterrarlos, nada más. Por fin el domingo conseguimos lo que tanto hemos perseguido».
Los restos fueron depositados en una lápida común en el cementerio de Vilviestre del Pinar bajo el epígrafe No os olvidamos. Un hecho que tal y como manifestaron los descendientes, «se lleva, se aprende a vivir con ello, pero no se olvida. Algo así nunca se puede olvidar», concluyeron.