EL FUTURO DEL CARBÓN - DICTAMEN DEL CES EUROPEO
El CES europeo estima que el carbón será aún viable entre 25 y 50 años más
Pide a la CE que dedique un mínimo de 3.240 ME de fondos europeos a un plan de transición / Reclama medidas de apoyo social a una «transición justa» hacia una economía hipocarbonífera

Mineros encerrados en una explotación de Uminsa en Santa Cruz del Sil (León).-ICAL
Las minas de carbón españolas no deben cerrar en 2018, como impone la Comisión Europea, sino que su vida debería prolongarse entre 25 y 50 años más. Es la defensa del sector que hace el Comité Económico y Social (CES) de la UE que reclama fondos millonarios para el sector y asume que «debe prepararse para la supresión progresiva».
El CES es consciente de que el carbón «parece tener los días contados». Sobre todo, por las preocupaciones sobre el medio ambiente, el cambio climático y la salud, pero advierte sobre las «consecuencias dramáticas» para los habitantes de las cuencas mineras y el empobrecimiento que provocará los cierres.
Un dictamen del CES europeo, que será presentado este viernes en Valladolid por su autor, Dumitru Fornea, contempla dos opciones: la supresión rápida y «abrupta» de la minería del carbón en algunas cuencas mineras y el mantenimiento durante un máximo de cinco décadas en otras zonas.
«Las cuencas mineras que siguen activas debe prepararse para la supresión progresiva de la producción de carbón, bien para ajustarse a las decisiones de política energética y climática de la UE relativas a la utilización de combustibles fósiles, bien por razones económicas», señala el informe sobre Los recursos autóctonos de carbón en la transición energética de la UE.
La organización que agrupa a empresarios, sindicatos y administraciones europeas plantea dos generaciones de vida para el sector, al tiempo que reivindica un Plan de apoyo a la transición para comunidades, como Castilla y León, que dependen de su producción. Este plan debería ser elaborado por un grupo consultivo, con presencia de cuencas mineras, sindicatos, empresas de I+D y empresarios, en colaboración con la CE y el Parlamento europeo.
«Los estudios de viabilidad podrían demostrar que algunas cuencas mineras no sólo poseen un gran potencial para la producción de energía solar, eólica o geotérmica, sino que también son capaces de satisfacer fácilmente otros requisitos necesarios para la inversión y el despliegue de tecnologías de energía ecológica», apunta el informe que defiende una elaboración rápida de un programa social, aprovechando experiencias como las de Alemania,«donde según lo previsto se pondrá fin a la extracción de hulla en 2018».
El CES europeo aboga por una «transición justa» a una economía hipocarbónica, mediante la colaboración entre las autoridades europeas y nacionales. Asu juicio, deben garantizarse «sueldos dignos y empleos seguros a los trabajadores afectados», facilitar la formación, ofrecer alternativas laborales, respetar los derechos humanos y garantizar medidas de protección social, incluidas las pensiones, «para apoyar a las personas a lo largo del período de transición».
Estas regiones afectadas por la reconversión minera y por la transición energética necesitarán «una asistencia financiera y científica urgente»;no sólo para evolucionar «hacia un nuevo modelo económico y social», sino también para abordar, «en un plazo razonable», las múltiples amenazas para la salud humana y el medio ambiente asociadas a las actividades mineras «actuales e históricas».
Sobre la financiación, el dictamen aboga por «promover más inversiones del sector privado». Al respecto, propone que un mínimo del 12%» de los 27.000 millones de euros previstos por la CE en sus Fondos Estructurales y de Inversión Europeos (Fondos EIE) para inversiones en la economía hipocarbónica, incluida la eficiencia energética», se dedique a este sector en las regiones menos desarrolladas, en transición y más desarrolladas de la UE.Ese 12% serían unos 3.240 millones de euros, aunque el informe recomienda que oscile entre el 15% y el 20%, es decir hasta 5.400 millones de euros. «Si se emplea el Fondo de Cohesión para estas inversiones, la cuota se incrementa al 15% para las regiones menos desarrolladas», añade el CES.
No obstante, el dictamen europeo avisa de que los fondos sólo pueden «ayudar en parte» a diversificar la economía y la transición energética en las comunidades mineras. «La mayor parte de la inversión en desarrollo económico debe proceder de los fondos públicos de los Estos miembros interesados».
El documento, que será presentado este viernes en Valladolid consid«inevitable» este proceso de cierre gradual y diversificación económica.
En ese camino, hay una firme apuesta por la I+D a la hora de diseñar el plan. «Debería elaborarse un conjunto de medidas de desarrollo; en particular, el fomento de la I+D en un entorno innovador que abarque tanto los sectores tradicionales que han sobrevivido en las cuencas mineras como los nuevos sectores en expansión». Al respecto, «la industria del carbón debe centrarse en un uso más eficiente y limpio de este mineral y desarrollar usos alternativos». El CES europeo cita algunos: combustibles líquidos utilizados en la producción de cemento, carbón activado para filtros o la fibra de carbono de la industria aerospacial, metanol... y en general la licuefacción del carbón. «El carbón puede transformase en combustibles líquidos, como la gasolina, el diésel, los carburorreactores o los productos petroquímicos». Según el CES, las tecnologías necesarias para estos usos alternativos «ya se han desarrollado», pero ahora «deben tenerse en cuenta las inversiones y los gastos operativos».
Este plan alternativo de preparación para un uso hipocarbonífero de la energía necesita de un amplio consenso. «El objetivo del desarrollo sostenible de estas regiones debe alcanzarse garantizando diálogos políticos, cívicos y sociales que permitan asegurar la existencia de planes de transición a nivel nacional, sectorial y empresarial», avisa el dictamen.
El consejero del CES europeo admite que la transición «no es nada fácil» para los antiguos mineros. Tampoco para los nuevos inversores. Facilitar la atracción en ambos sentidos implica que los «representantes avezados de las cuencas mineras» recurran a los gobiernos nacionales «para preparar conjuntamente la reestructuración y el desarrollo de estas regiones». También propiciar que el terreno abandonado sirva a los inversores. Al respecto, apunta a adecuar los terrenos para acoger inmuebles comerciales e industrias situadas estratégicamente. Todo harto difícil para las cuencas de Castilla y León.
Peso e implantación del carbón en Europa
Empleo. El sector proporciona 240.000 empleos directos y un total de casi un millón indirectos con la industria de equipos y otros puestos en la cadena de suministros.
Electricidad. Más de una cuarta parte de la electricidad de la UE sigue generándose en 280 centrales eléctricas de carbón en 22 países.
Países. Seis Estados miembros extraen hulla:Chequia, Alemania,Polonia, Rumanía, España y Reino Unido. Diez explotan el lignito como combustible para electricidad: Bulgaria, Chequia, Alemania, Grecia, Hungría, Polonia, Rumanía,Eslovaquia yEspaña.
Castilla y León
«La autoridades nacionales han seguido la política del avestruz»
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