El CES resalta que el diálogo frena la brecha social en la Comunidad
Adriana Ulibarri defiende la inclusión laboral como principal aportación de las empresas al bien común

Germán Barrios, en elcentro, junto al resto de intervinientes en la jornada de la Universidad Pontificia de Salamanca.-ENRIQUE CARRASCAL
Responsabilidad social en tiempos de crisis. Un reto colectivo para administraciones, sector productivo y universidades que reunía en un mismo foro a una veintena de académicos, empresarios y expertos económicos en Salamanca, en el marco del segundo encuentro del Atrio de los Gentiles, organizado por la Universidad Pontificia de Salamanca.
Una cita en la que se abordó la difícil búsqueda de fórmulas que favorezcan el progreso y limiten la exclusión. Un asunto al que se refería en su participación Germán Barrios, el presidente del Consejo Económico y Social de Castila y León, que defendía precisamente el espíritu de diálogo como herramienta esencial. Hasta tal punto, que Barrios aseguró que la Castilla y León ha visto mermado el grave riesgo de fractura entre quienes tienen más y quienes cada vez se van quedando más atrás por la crisis gracias al buen funcionamiento de su diálogo social.
«La crisis ha tenido unos efectos devastadores en cuanto al empleo y al principio de igualdad, porque mucha gente que está tratando de sobrevivir está encontrando más que trabajo atajos al empleo, con puestos muy mal retribuidos o de tiempo parcial», explicó Barrios, quien aseguró que «eso ha llevado a una tasa muy alta en España de gente en riesgo de exclusión social o en riesgo de pobreza». En este sentido, matizó que «en Castilla y León esa tasa es menor porque las políticas de diálogo social han sido un buen engranaje para elaborar medidas preventivas contra esa fractura social que pagan las personas que menos tienen».
En su participación en el encuentro, Barrios insistió en que «lo fundamental es que busquemos fórmulas que permitan que crezcamos económicamente pero que paralelamente permitan que crezcamos en el empleo, porque ese es verdaderamente el camino del progreso» e insistió en que «la salida menos deseable a la crisis es un crecimiento económico que lleve a que los que más tienen tengan cada vez más y los que menos tienen tengan cada vez menos».
Hecho el diagnóstico, lo complicado es articular medidas que lo solucionen. El catedrático de Comunicación Corporativa de la Universidad Pontificia de Salamanca, Ángel Losada Vázquez, remarcó como búsqueda «ética» del bien común la responsabilidad social de las empresas. Eso sí, advirtió que «estamos ante un término difuso», por lo que defendió como concepto «esa forma de conducta de las corporaciones de buscar beneficios no solamente para sus accionistas, sino para la sociedad en su conjunto».
De las dificultades de lograrlo departió la consejera delegada de Edigrup, Adriana Ulibarri, que subrayó que «el objetivo de la mayoría de empresas siempre es lograr que todo sea más productivo y contribuir cada uno en la medida de sus posibilidades a que tengamos un entorno mejor para todos».
Un camino en el que destacó la existencia de algunas barreras, como «la legislación, que no siempre está adaptada a lo que necesitamos las empresas, o la brecha que a veces nos separa respecto a las universidades y la formación que se da a los futuros profesionales».
Aunque reconoció que «también las empresas tenemos parte de culpa del problema», Ulibarri remarcó que «hay que buscar un mayor compromiso de todos con la formación universitaria». Así, ratificó el «compromiso de Edigrup a lo largo de estos 25 años con la formación universitaria, como mejor camino para seguir facilitando a los universitarios esa entrada en el mercado laboral que al final es nuestra gran aportación al bien común».
La cita tiene continuidad hoy, jueves, con una conferencia sobre economía civil por parte del catedrático de la Universidad de Bolonia y miembro de la Academia de Ciencias Sociales del Vaticano, Stefano Zamagni.