Diario de Valladolid

PLAN DIRECTOR DE INDUSTRIA 2016-2020

La Junta inyectará 646 ME hasta 2020 para reindustrializar y hacer competitiva la región

El Plan Director persigue que la industria manufacturera represente el 20% del PIB y gane 3,4 puntos en cinco años

Plan director de promoción industrial-EL MUNDO DE CASTILLA Y LEÓN

Plan director de promoción industrial-EL MUNDO DE CASTILLA Y LEÓN

Publicado por
Mar Peláez

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Empresas industriales en «declive», pérdida de empleo, incremento de la productividad de la industria y de la cifra de negocios pero por debajo de la media española, exportaciones en cifras de récord... La crisis económica dejó esos y otros muchos titulares económicos.

Ante esta situación, el Ejecutivo autonómico se marca como reto «reindustrializar Castilla y León y desarrollar la actividad industrial» entre 2016 y 2020, mediante el impulso de nuevas actividades productivas, la consolidación de sectores ya presentes en la Comunidad y el aumento del tamaño y de las capacidades de las empresas industriales. Y, para ello, ha elaborado, a modo de hoja de ruta, un Plan Director de Promoción Industrial, como mandato de la Ley de Industria aprobada ya en 2014 y se asienta sobre el III Acuerdo Marco para la Competitividad e Innovación Industrial 2014-2020.

Para lograr su objetivo, la Junta contempla en el proyecto del plan, al que ha tenido acceso EL MUNDO, un presupuesto hasta 2020 de 646 millones de euros, de los que 176,4 millones se destinarán a lo largo de este año. El presupuesto pivotará sobre los cinco ejes que ha establecido la Junta para hacer que las empresas sean competitivas: dimensionar el tejido industrial, incrementar la innovación tecnológica, potenciar la internacionalización, impulsar la financiación que llega a las empresas y favorecer un entorno industrial.

Así, la principal cuantía irá dirigida a facilitar que las empresas encuentren financiación. En concreto, la partida asciende a 309 millones (109 millones en 2016). Le sigue, en importancia cuantitativa, el presupuesto para siete sectores industriales considerados por la Junta como prioritarios: agroalimentación, automoción, salud, energía, hábitat, industria cultural y TIC. Concentrarán 241 millones en todo el periodo. 41,8 millones irán a favorecer un entorno industrial, 25 millones a que las empresas innoven y 23 a facilitar su internacionalización. Completa el presupuesto cuatro millones para dimensionar el tejido industrial.

El documento, de 192 páginas elaborado por la Consejería de Economía, establece que el primero de los grandes objetivos es que la industria manufacturera de Castilla y León alcance en el año 2020 el 20% del Valor Añadido Bruto. «Queda cierto camino por recorrer» para alcanzar este propósito, tal y como reconoce Economía, ya que actualmente este tipo de industria –la principal en la Comunidad– representa el 16,7% del VAB; 3,4 puntos por encima de la media nacional. Castilla y León se sitúa como la séptima autonomía de España. Según el documento, el peso del VAB industrial total en el conjunto de la economía se ha mantenido en Castilla y León (22%) por encima del nacional (17%); un porcentaje que aúpa a la Comunidad al quinto puesto.

El plan, que contempla más de 220 medidas, la gran mayoría de escasa precisión y ya incluidas en otros programas y estrategias en vigor, incorpora contadas variaciones en relación al borrador que la Junta presentó a los grupos parlamentarios en febrero. Mantiene así, pese a la oposición del PSOE y Podemos, su apoyo al fracking.

Un informe anual servirá de ‘termómetro’ para analizar si las medidas contempladas en este instrumento logran relanzar el tejido productivo. Para medirlo, la Junta evaluará hasta 39 indicadores.

Y lo primero es redimensionar el tejido industrial. Eso pasa por promover el emprendimiento en FP y en la universidad, formar anualmente a emprendedores, ofrecer fórmulas de financiación específica para nuevos proyectos en el medio rural, pero también por consolidar los ya existentes, mediante un plan de crecimiento de las pymes, o por apoyar la continuidad de aquellos negocios que no cuenten con relevo generacional. Para atraer proyectos de alto valor añadido, contempla un plan de captación de talentos y una batería de medidas para ayudar de forma individualizada a industrias que elijan Castilla y León.

Para ganar en innovación, el plan establece un sistema de identificación regional de empresas innovadoras, otorgarlas una consideración especial, apostar por consorcios estables, con una vigencia de dos o más años para desarrollar actividades de I+D, el desarrollo de un Plan Estratégico para la atracción de base tecnológica y el impulso de las compras innovadoras (comprar aquello que aún no existe).

Avanzar aún más en la internacionalización requiere de medidas como la creación de una Red de Empresas castellanas y leonesas en el exterior, una asesoría para aquellas que deseen salir al exterior, un análisis de los mercados emergentes o el desarrollo de una plataforma de licitaciones internacionales.

El plan fija la búsqueda de nuevas fórmulas de financiación como un elemento clave para que las empresas puedan crecer, ante el insuficiente apoyo dado durante la crisis por el sector financiero. Así, se otorgarán préstamos ventajosos a las empresas de base tecnológica y ayudas a la inversión. Se pondrá en marcha un nuevo instrumento de apoyo al crecimiento empresarial para financiar planes plurianuales de expansión, además de fórmulas de financiación para proyectos en el medio rural, cheques de innovación y cheques para TIC, avales para la internacionalización (hasta un millón de euros) y un fondo específico de entre 20 y 30 millones de euros para la reindustrialización de proyectos viables desde el punto de vista técnico, económico y financiero. Junto a esto, habrá nuevos fondos de capital riesgo y un fondo de capital semilla para el arranque de empresas innovadoras.

Ante los factores que condicionan el entorno industrial, el plan fija, para el aprovechamiento de los recursos endógenos, la aprobación de una Estrategia de Recursos Minerales de Castilla y León y la creación de empleo con la puesta en valor de los nuevos yacimientos (wolframio, hierro, uranio...). Plantea modificar la normativa para que sean compatibles la protección al medio ambiente con las actividades extractivas, «dando un enfoque más racional a esa compatibilidad, basado en la ponderación de valores y recursos, y el estudio caso a caso». Es una forma de respaldar, sin nombrarlo, el fracking.

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