Diario de Valladolid

Sucesos

Se quita la vida ante la cámara tras años de quejas desde la cárcel

Un hombre de 56 años se suicidó ayer en el Paseo de Atapuerca de Burgos con un disparo en la cabeza coincidiendo con una bicicletada

El suicida se encañona y mira al fotógrafo. A sus pies, la pancarta.-Raúl G. Ochoa

El suicida se encañona y mira al fotógrafo. A sus pies, la pancarta.-Raúl G. Ochoa

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Redacción de Valladolid
Valladolid

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Lo tenía todo preparado. L. P. D., de 56 años y natural de Briviesca, se informó el sábado en la presentación del candidato de Podemos para Burgos sobre la hora a la que salía del Paseo de Atapuerca la marcha contra el cambio climático y preguntó, específicamente, si estarían presentes los medios de comunicación. Ayer, diez minutos antes del mediodía se plantó allí con sus pocas pertenencias, sacó una pancarta en la que denunciaba la corrupción y la injusticia y esperó a que se le acercase la prensa. Al ver que el fotógrafo de EL CORREO DE BURGOS le retrataba, le preguntó por el medio para el que trabajaba y una vez que lo supo se echó la mano a la espalda, cogió una pistola de pequeño calibre, manipuló el seguro y mirando fijamente a la cámara se la llevó a la sien.

La fotografía que acompaña esta página corresponde a ese momento. Al principio la pistola, un modelo antiguo, posiblemente de la Guerra Civil, no disparó y el fotógrafo pensó que sólo se trataba de una protesta macabra por lo que siguió fotografiando la concentración. Instantes después sonó el disparo y el hombre quedó tendido en el suelo, donde fue asistido por algunos de los participantes de la concentración y varios policías locales y nacionales que estaban a punto de escoltar la marcha. Sin embargo no se pudo hacer nada por él. Se había quitado la vida como vivió muchos años, tratando de llamar la atención de la prensa sobre las injusticias que él afirmaba que se habían cometido contra su persona y su negocio y que le llevaron a pasar más de seis años en prisión. Fue detenido y encarcelado por un intento de secuestro y posterior tiroteo junto a un cómplice en un atraco en 2009 al Club Marengo, del que siempre se declaró inocente.

Conmoción en el Paseo

En el momento de su muerte quiso tener un protagonismo mediático, que alcanzó a un grupo de personas que involuntariamente tuvieron que asistir a una escena dura. La conmoción entre los presentes era evidente y más teniendo en cuenta los recientes atentados de París.

El disparo sonó como «un pequeño petardo», explican algunos testigos. Inmediatamente la Policía acordonó la zona y cubrió el cadáver con una de las pancartas que se habían elaborado para la marcha en bicicleta.

El propio L. P. D. llevaba en la mano una nota escrita de su puño y letra en la que explica que era «donante de órganos» y en la que aparecen los teléfonos de su hermana y su hermano para que les avisen. También da instrucciones de qué quiere que se haga con su cuerpo. El hecho de que la carta explicase sus acciones y que los agentes presenciasen el suceso permitió determinar desde el inicio que se trató de una muerte voluntaria, por lo que los agentes dejaron que la marcha ciclista prosiguiese.

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