El escándalo de las filtraciones del Vaticano
Vallejo Balda, el cura del lujo que llegó a ser el ‘banquero de dios’
El sacerdote controló como ecónomo durante 21 años las finanzas de la Diócesis de Astorga, donde especuló con un patrimonio de 1.500 edificios a lo largo de las casi mil parroquias

Lucio Ángel Vallejo Balda, en una imagen de archivo en el Vaticano.-Anotao.com
Nunca un teólogo y abogado a distancia logró aglutinar tanto control económico bajo su mando como Lucio Ángel Vallejo Balda, el hasta el lunes pasado secretario de la prefectura económica del Vaticano, el ‘gerente del Papa’ como le apodaron algunos medios, a donde llegó después de 21 años al frente de las finanzas como ecónomo de la diócesis de Astorga.
Veintiún años en los que Vallejo Balda, que continúa encarcelado bajo vigilancia en el Vaticano acusado del robo de documentos y conversaciones papales confidenciales y su presunta filtración a la prensa, además de ejercer el control más absoluto de las finanzas del Obispado de Astorga especuló con las más de 1.500 propiedades que la diócesis tiene diseminadas a lo largo y ancho de sus cerca de 1.000 parroquias.
El tiempo ha demostrado que el voto de pobreza no iba con Vallejo Balda, un cura de gustos caros y apasionado del lujo, desde los que se aupó a las más altas cotas de poder económico en la curia vaticana, lo que le valió el calificativo del ‘banquero de dios’.
Lujo que se en los 300.000 euros de dinero de la diócesis de Astorga que metió en la sociedad de gestión Gescartera, uno de los mayores escándalos económicos de la época del gobierno de José María Aznar.
Eso sin olvidar que también ejerció de ‘broker’ como accionista mayoritario con prácticamente el cien por cien de las acciones de la Sociedad de Inversión de Capital Variable (Sicav) Vayomer, que creó en 2007 y con la que llegó a mover más de siete millones de euros, pero que cuando la dejó hace años apenas valía 2 millones. A esto se le añade la imponente casa de descanso que este ‘cura de pueblo’ amante del lujo tiene en Celada (León).
Un gusto por el lujo y los fastos que volvió a dejar patente años después, cuando con motivo de la ceremonia de la canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II el pasado 27 de abril, Vallejo Balda se gastó, según publicó entonces el semanario italiano ‘L’Espresso’, 18.000 euros en una fiesta con 150 celebridades en la terraza de un edificio del Vaticano, desde la que siguieron la ceremonia. «No hablo de la azotea, gracias a dios tenemos otros problemas», declaró entonces el sacerdote.
Carrera meteórica
Desde sus inicios, el ex ecónomo de Astorga, tuvo una carrera meteórica en la Iglesia sin haber dejado de ser un cura como los muchos que ofician misa hoy en día por los pueblos de la geografía de Castilla y León.
Nació el 12 de junio de 1961 en Villamediana de Iregua (La Rioja) y sus padres eran unos agricultores de clase media. Con apenas ocho años ingresa en el seminario de Logroño. Fue allí donde tuvo ya el primer contacto con la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, ligada al Opus Dei, del que aún sigue siendo miembro y que sin duda ha sido la catapulta en su relanzamiento en la curia eclesiástica.
Al finalizar sus estudios en el seminario logroñés fue enviado a Burgos por sus superiores para que se licenciara en Teología Espiritual en la Facultad del Norte. De ahí a Salamanca, donde se sacó el doctorado en Teología por la Universidad Pontificia y aprovechó para licenciarse en Derecho en la Universidad a Distancia (Uned).
En 1987, concretamente el 1 de agosto, el entonces obispo de Astorga, Antonio Briva Miravent, le ordena sacerdote con 26 años y comienza su periplo como cura de pueblo, por la zona de Sanabria y la Cepeda: Puebla de Sanabria, Pedralba de la Padrería, Santa Cruz de Abranes, Lobeznos, Calabor, entre otros.
Y de ahí, al control absoluto de las finanzas de la diócesis astorgana. En 1990, tres años después de ordenarlo, Briva Miravent le nombra ecónomo diocesano, convirtiéndose con apenas 29 años en el más joven en ostentar un cargo de tal magnitud y sin ningún tipo de estudios en materia económica.
Desde ese momento comienza a emerger la figura de Vallejo Balda en un Obispado de Astorga, a través del cual extendió sus tentáculos sobre las muchas propiedades con las que contaba la diócesis maragata, que se encargó de registrar a nombre de la Iglesia.
Es en esos años cuando entabló una buena relación con el constructor mararagato Victorino González, que fue quien le construyó su faraónica casa de Celada, y el ex alcalde de Astorga, el socialista Juan José Alonso Perandones.
En 2010, Giménez Barriocanal ‘ficha’ al entonces ecónomo de Astorga para que lleve el departamento económico de la Jornada Mundial de la Juventud. Es su «buena gestión», defendida por el ‘todopoderoso’ arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, que es quien lo propone al Papa Benedicto XVI como secretario de la Prefectura de Asuntos Económicos y, más tarde, secretario de la comisión para la reforma administrativo-económica de la curia romana (Cosea). Cargos de los que ahora le descabalga el Papa Francisco, quien parece claro comienza a pasar factura a los muchos excesos del ex ecónomo de Astorga.
La mejor demostración de esta falta de confianza, casi ánimo de venganza por la forma de actuar de Vallejo Balda, del Papa Bergoglio se puso de manifiesto hace apenas un año, cuando el propio Balda se erigía en el próximo número 2 de la Secretaría Económica, lo que vendría a ser el Ministerio de Economía Vaticano, por detrás del cardenal australiano George Pell. Auto nombramiento que apenas una semana después, el santo padre tumba para colocar en ese cargo a un hombre de su absoluta confianza, su secretario personal, Alfred Xuareb. Un ejemplo más de la desconfianza que sobre Vallejo Balda tenía ya José Mario Bergoglio.