Diario de Valladolid

Sanidad

«Me da miedo ponerme enferma porque es gastar mucho dinero»

La salmantina Raquel vive en Dublín sin tarjeta sanitaria: «Estoy desprotegida» / Plataformas denuncian que el Gobierno deniega esta tarjeta europea a emigrantes sin contrato indefinido

La salmantina Raquel en una foto en Dublín.-El Mundo

La salmantina Raquel en una foto en Dublín.-El Mundo

Publicado por
Alicia Calvo
Valladolid

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La salmantina Raquel se empezó a encontrar mal, a sentir dolor y acudió al hospital. Llegó a Urgencias y en la ventanilla de registro recibió el primer disgusto. En Dublín, con la Tarjeta Sanitaria Europea caducada y sin certificado de sustitución en su lugar, le tocó abonar 100 euros «antes de ser atendida».

Las plataformas Sí Sanidad Universal y Marea Granate denuncian que el Gobierno de Mariano Rajoy deniega la Tarjeta Sanitaria Europea a los emigrantes mayores de 26 años sin contrato indefinido y sólo les expide un certificado de sustitución que tiene una validez de tres meses. «Pasado ese tiempo quedan desprotegidos. Han asociado el derecho de la Sanidad al estatus laboral», denuncian.

Exponen que pasados esos tres meses se quedan «sin cobertura sanitaria, salvo que tengan un contrato, se empadronen en el destino y les ampare el sistema sanitario de ese país, aunque en muchos casos incluso así deben abonar ciertas facturas o contratar un seguro médico porque en ese territorio no existe la sanidad universal».

Marea Granate critica, además, que el certificado sustitutorio «no se acepta en la mayoría de los países europeos porque España no paga» y que los 90 días de protección no suelen bastar para encontrar un trabajo con contrato indefinido.

Raquel estudió Sociología, Ciencias Políticas y cursó un máster, pero esto no le sirvió para encontrar un trabajo en Castilla y León por lo que, tras meditarlo, tomó la opción de emigrar.

Esta salmantina de 27 años pide que el Gobierno proteja a quienes están fuera y reclama «que cumpla con el artículo 42 de la Constitución, que dice que El Estado velará especialmente por la salvaguardia de los derechos económicos y sociales de los trabajadores españoles en el extranjero y orientará su política hacia su retorno».

Muchas cosas han cambiado para Raquel desde su episodio con la factura de Urgencias, que no fue mayor al no haber ingreso. «Afortunadamente no fui ingresada y no tuve que pagar los 70 u 80 euros por noche de ingreso hospitalario». Explica que ahora mira «con preocupación estar mala. Me da bastante miedo ponerme enferma porque eso significaría gastar mucho dinero: ir al médico de cabecera son aproximadamente 60 euros, pagar medicinas...».

Relata que «es difícil enfrentarse a esa situación, sobre todo con la familia fuera». «Me siento totalmente desprotegida en este sentido. Tengo la nacionalidad española pero no me sirve para nada en un país en el que la Sanidad no es universal».

A Esther le pasó algo parecido aunque no llegó a pagar. Esta joven leonesa se puso enferma en Alemania y decidió no acudir a un centro sanitario «Me puse mala una vez, con gripe, pero no fui al médico porque no tenía casi dinero y una consulta, aunque sean cinco minutos, vale mucho dinero para alguien sin un trabajo fijo».

Esther explica que «necesitar ir al médico y no poder ir por no poder pagarlo genera una tristeza muy grande». «Después de haber estudiado años, estar muy formada, haber trabajado de todo y tener que emigrar forzosamente, te encuentras con que estás completamente sola, sin nada, sin nadie y ni siquiera puedes recibir atención médica cuando la necesitas. Sientes rabia; pero sobre todo pena y desesperanza».

La plataforma Sí Sanidad Universal explica que la comisaria de Empleo y Servicios Sociales de la Unión Europea, Marianne Thyssen, «ha llamado a capítulo a España porque el certificado provisional no se ajusta a las normas» de la UE y pide al Ejecutivo que «recapacite» y se haga cargo de los españoles en el extranjero.

Tanto el Ministerio de Sanidad como el de Empleo declinaron realizar ninguna aclaración a este periódico sobre la expedición de la Tarjeta Sanitaria Europea.

José Manuel tiene 31 años, nació en León, se marchó hace uno a Escocia y se considera un tipo «con suerte». Sólo vivió un amago de desprotección. Antes de viajar acudió en Castilla y León a la Administración para conseguir la Tarjeta Sanitaria Europea «para prevenir y viajar cubierto», pero en cuanto solicitó la tarjeta se llevó un revés. «Me dijeron de forma bastante seca que nones, que yo, como parado, no tenía derecho a ella. Sin más».

Entre este momento y el de coger el avión logró un contrato en su destino. «Al tener trabajo, al final no me ha afectado, pero a mucha gente que viene a buscarse la vida, con una mano delante y otra detrás, sí».

Pese a haberse esquivado lo que considera un problema grave, asegura que le parece «una vergüenza lo que sucede». «Este tipo de medidas afecta a la población más vulnerable. Emigrar no es nada fácil como para que encima te pongan palos en las ruedas. Si estamos en Europa, que lo notemos los de abajo, si no esto se va al carajo».

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