ELECCIONES 24 - M
«Creíamos que la arrogancia era una exclusiva socialista, pero nos puede estar pasando»
Juan Vicente Herrera, presidente de las Cortes de Castilla y León, baraja la posibilidad de no presentarse a la investidura.

Juan Vicente Herrera-Ical
Entrevista integra de Juan Vicente Herrera, presidente de la Junta de Catilla y León, en el programa de Onda Cero "Más de uno" dirigido por Carlos Alsina y Juan Ramón Lucas.
PREGUNTA.- ¿El Partido Popular tiene un proyecto para este país?
RESPUESTA.- Yo creo compartir un proyecto de país. Una de las cosas que he expresado a lo largo de estos dos últimos meses con reiteración es que somos muchos los que nos sentimos agradecidos al Partido Popular porque nos permite participar en un proyecto común y de valores, que se fundamenta en los valores de la Constitución del 78 y que, en mi caso, me viene permitiendo trabajar por lo más próximo y lo más cercano, incluso en muchos momentos en contradicción con algunas de las líneas ejecutivas del Gobierno de la nación, gobernado por mi mismo partido.
P. - Es interesante que los presidente autonómicos, si quieren, puedan desmarcarse de la línea que marca el Partido Popular. ¿No sé si usted estará de acuerdo en que es muy fácil atribuirle ahora toda la responsabilidad al desgaste de la marca PP, de la marca Rajoy, como si no tuvieran los propios barones su responsabilidad en cada uno de los territorios?
En cada uno de los territorios y en el territorio común. Yo no pude o no quise estar ayer en el comité ejecutivo nacional.
P.- ¿No pudo o no quiso?
R.- Bueno, digamos que las dos cosas. Yo ayer necesitaba una segunda jornada de reflexión. Los toreros mayores necesitamos poner un poquito de distancia al toro porque si no nos atropella. Tenemos la posibilidad en nuestros comités ejecutivos, aunque sería manifiestamente mejorable la línea de comunicación con nosotros, pero tenemos la oportunidad que casi nunca utilizamos de influir en el discurso oficial. Al final el PP somos todos y cada uno también en nuestro territorio somos muy muy responsables. Una de las ventajas de las municipales y autonómicas es que los ciudadanos pueden valorar desde la cercanía lo que representamos y lo que somos. En mi caso, después de 14 años de presidente de la Comunidad, eso de la previsibilidad se supone que es cierto y, por tanto, para ver o para mal ya se sabe lo que se puede esperar de Juan Vicente Herrera. Muchas veces, para nosotros es más cómodo que todos los males vengan de Madrid.
P.- ¿Por qué no quiso estar usted en el comité. No le parece útil hacer una reflexión 24 horas después de las elecciones?
R.- Veinticuatro horas después, no sé. Yo tengo una capacidad de reacción un poquito más lenta que eso. A mí me gusta ver el paisaje después de la batalla. El grado de madurez del análisis para mí se me hace un poco atropellado.
P.- ¿Pero el paisaje que usted aprecia en esta mañana de martes se parece en algo al paisaje que esbozo el presidente ayer ante la prensa?
R.- Los datos objetivos son esos, pero todo tiene muchos matices. Le estoy hablando desde una Comunidad Autónoma en la que, desde el año 1991, el Partido Popular ha merecido la confianza con mayorías absolutas de los ciudadanos y la ha perdido el pasado domingo. Y usted me presenta como uno de los ganadores. Eso ya pone de relieve que cuando en el país de los ciegos el tonto es el rey, pues mal asunto. Y luego, claro, nosotros tenemos aquí un mapa municipal muy complicado, donde también han pasado muchas cosas y donde la propia llegada de esas fuerzas emergentes, además de la decrepitud del Partido Socialista, pone de relieve que sí, que es un paisaje muy diverso. Yo ayer necesitaba pensar cuál son los mejores escenarios para el Partido Popular, para Castilla y León y, modestamente, para quien le habla, que también tiene que empezar a pensar en sí mismo.
P.- ¿Y a qué conclusiones ha llegado en estos tres ámbitos?
R.- Bueno, pues que hay que interpretar. Yo estoy muy agradecido a los más de 500.000 paisanos que nos volvieron a dar, que me volvieron a dar su apoyo, pero también pienso qué ha pasado desde las últimas elecciones generales, porque las últimas europeas ya marcaron esa tendencia, para que 200.000 castellanos y leoneses se hayan quedado en caso o hayan preferido otras opciones. Me pregunto, porque veo a mi alrededor, la llegada de generaciones nuevas de políticos, si esa exigencia social de caras nuevas, no digo de ideas renovadas porque algunas de esas caras nuevas no traen nada, como esas marcas blancas que han recorrido con el viento favorable y detrás no había nada. Me pregunto muchas cosas.
P.- ¿Usted va a ser el candidato del PP en la sesión de investidura?
R.- Pues eso no se puede descartar, como no se puede descartar tampoco otra decisión, si es la mejor para el Partido Popular, para Castilla y León y para mí mismo. Yo tuve durante mucho tiempo, es verdad que procuré que no fuera un debate público porque me pareció que no era lo mejor para una sociedad que te pide que estés 24 horas al día intentando solucionar problemas, no trasladando los tuyos a la sociedad. Pero yo, durante mucho tiempo, me planteé qué era lo mejor y, por una serie de circunstancias y de decisiones en aquel momento, pues eché la ‘pata pa’lante’. Vamos a ver un poco los próximos días y vamos a intentar, en cualquiera de los casos, enderezar bien la gobernabilidad de Castilla y León, que es lo que nos debe preocupar ahora, con los máximos apoyos para que haya un programa de gobierno de progreso y de desarrollo para los próximos años.
P.- Es inédito que quien acaba de ganar me esté sugiriendo o no descartando que no sea el candidato en la sesión de investidura. Por eso le repregunto sobre ese asunto.
R.- Está usted planteando una duda que estaba ayer en la mente de todos, que si el presidente Rajoy iba a ser el que encabezara… Bueno, digamos que cada uno tiene también que tomar sus propias decisiones.
P.- ¿Me da la impresión de que usted la tiene bastante tomada?
R.- No. A lo mejor me ha pillado en ese momento matinal sin tomar todavía el café y un poco bajo de recursos.
P.- Me suena a despedida lo que está diciendo.
R.- El momento es un momento complejo, inicial de una Legislatura, de un tiempo político claramente nuevo y, en lo que a mí respecta, no quisiera que esta conversación se convirtiera en una discusión exclusivamente personal sobre mi futuro político y no futuro político.
P.- Mejora de la comunicación del partido hacia los territoriales.
R.- Eso nos pasa en un doble plano. Por una parte, es verdad que dependiendo también de épocas el presidente nacional del partido nos puede dedicar, y no pretendo monopolizar y nunca me han gustado eso de las ‘baronías’, yo tengo aquí una responsabilidad en un territorio, procuro trabajarlo y que me quiera la gente y eso es mucho más importante que una ‘baronía’, pero es verdad que no son muy frecuentes las oportunidades y un órgano de dirección tan importante como un comité ejecutivo o una junta directiva, no es el más propicio a esas reflexiones a esas intervenciones que, en un grupo más pequeños y ejecutivo suelen ser más atinadas y acertadas. Desde el punto de vista institucional, yo recuerdo cuando los presidentes de los gobiernos autonómicos para vernos nos teníamos que ir a Bruselas, cuando nos convocaba allí el comité de las Regiones de Europa. Con más olfato que con acierto, el presidente Rodríguez Zapatero puso en marcha eso de las conferencias de presidentes. Ha estado debatiéndose siempre que una de las reformas del Senado debía propiciar claramente como cámara territorial la interlocución, el diálogo y el trabajo conjunto de los presidentes autonómicos.
P.- Más próximos, más cercanos y que comunique mejor. ¿Entiende que Rajoy ha gobernado de espaldas a la sociedad?
R.- De ninguna manera el señor Rajoy ha gobernado de espaldas a la sociedad, sino pensando en la sociedad y, además, pensando en la repercusión de sus medidas o de sus no medidas, como el no rescate, en cada una de las personas. Pero yo creo que sí, que hay dos cosas importantes, sobre las que sería bueno que tomáramos notas y, más que reflexionar, cambiáramos aptitudes. La primera es algo tan sencillo como la simpatía o la antipatía. Yo le he escuchado muchas veces a Juan José Lucas que las elecciones las íbamos a perder por antipáticos. Y yo creo que, en alguna medida, no está pasando o nos puede pasar algo de esto. En estas elecciones el PP de Castilla y León ha perdido once escaños, lo cual no es baladí. Hemos pasado de 53 a ese 42, entre esos once se han perdido tres en la provincia de León y yo le puedo asegurar que, de esos tres, algo ha tenido que ver la absoluta insensibilidad y la arrogancia con la que el Ministerio de Industria y su titular están tratando un tema tan complicado, es verdad, pero tan difícil, tan sensible y tan vivido, estamos hablando de familias y familias y de cuencas y cuencas, como es el tema de la minería del carbón. Ese es un ejemplo de arrogancia o de antipatía. Creíamos que la arrogancia era una exclusiva socialista, pero también nos puede estar pasando. Nos hemos encontrado con un entorno social muy complejo, no digo difícil porque nos hemos movido estos días muy bien en la calle en un ejercicio que en estos últimos años algunos no hemos hecho, porque hemos estado muy ocupados, muy atareados, la verdad, atendiendo la alarma de cada día. Ese entorno social estaba conformado por un claro cansancio de la crisis. Yo creo que hemos abusado del discurso de la recuperación. Es cierta la recuperación, y la sociedad necesita esperanza, pero es que esa recuperación algunos no han caído que todavía no es percibida por muchas familias. Es que son muchos millones de parados, en Castilla y León tenemos 200.000 parados. Hemos abusado de ese discurso y ése es un fallo de comunicación, sin olvidar que la mejora no es gracias a la varita mágica que podamos tener los gobernantes, sino a la justificación de los esfuerzos. La sociedad está disgustada con algunas de nuestras medidas y, también ahí, no hemos explicado su necesidad de adoptar medidas contradictorias con lo que habíamos prometido. Ni tampoco hemos explicado las no medidas. El rescate se puede explicar en términos macroeconómicos o en los términos que hemos intentado las últimas semanas, yo creo que tarde y mal, de la repercusión en el interés de las personas. Y, finalmente, la sociedad está muy cabreada con la corrupción. Y la corrupción en nuestro propio partido políticos, hemos cometido muchísimos errores en materia de gestión, de control y de confianza en personas que no la merecían y también hemos tenido pues muchas dudas a la hora de reaccionar frente a la corrupción. En este entorno, yo creo que nuestra comunicación es manifiestamente mejorable.
P.- Quien más ha abusado del discurso de la recuperación es el presidente de su partido.
R.- Y hace bien. Quizás hemos cometido el error de ser demasiado miméticos. En unas elecciones municipales y autonómicas, él debe seguramente hacer el discurso macro de la política económica de España y quizá los demás nos hemos refugiado y agarrado a ese aspecto, que es cierto y que marca el principal de los objetivos que nos planteamos, que esa recuperación se transforme en crecimiento económico y el crecimiento económico en creación de empleo. Pero sin olvidar esos dos matices. Es que hay muchísimas familias que no han recibido esa recuperación y a esas familias también debe dirigirse el discurso del Partido Popular y no sólo a los que tenemos el privilegio de tener empleo. Y, además, yo veo demasiada suficiencia en alguno de los nuestros. Seamos muy humildes. Es la mejor manera de explicar el sentido de las medidas que hemos tenido que aplicar.
P.- ¿Suficiencia en quiénes?
R.- No. Suficiencia en algunos de los nuestros, algunas de las personas que yo comparto formación política. Esa mejora se debe al sacrificio y esfuerzo que han asumido los trabajadores, los empresarios, todos los ciudadanos con los impuestos, los empleados públicos, los pensionistas. ¿Eso se resume en piel o en corazón o en un poquito más de alma?
Pues seguramente. Es verdad que tampoco hemos explicado que en el año 2011, cuando el Partido Socialista huye del Gobierno, nos quedamos nosotros. Una de las grandezas del PP es que nos quedamos en el timón de la nave de España en la tormenta perfecta. Otros huyeron y no nos pueden dar lecciones ahora. Y otros no existían y también nos quieren dar lecciones.
P.- Si le llama Rajoy le pregunta ¿tú crees que sigo siendo el mejor candidato para las generales, usted le diría que sí?
R.- Yo le diría, presidente mírate al espejo y respóndete a ti mismo. Mariano Rajoy que es una espléndida persona y un hombre de honor, buena gente, si él considera que es el candidato tiene todas las razones, todas legitimidades y todos los valores para ser el candidato. Es el presidente del partido, lo hemos querido así los populares; es el presidente del Gobierno, lo hemos querido así los españoles; está pilotando, vuelvo a decir y se podrán hacer muchas críticas y habrá cometido contradicciones, la nave de España durante la tormenta perfecta, la ha situado en unas aguas mucho más calmas y tiene todos los méritos. Si él internamente tiene esa ambición y esa fuerza, yo creo que no hay otra persona en este momento en el Partido Popular con legitimidad o por títulos. Otras cosa es que el partido tiene que apostar por una renovación generacional, también, en la que por ejemplo figuras como quien ha sido portavoz en esta última campaña, con un papel más estético que profundo, como es el caso de Pablo Casado, yo creo que esa es la generación a la que tenemos que apoyar. Y yo creo que esos valores existen en el Partido Popular de Castilla y León y de España.
P.- Esa generación intermedia entre Rajoy y Pablo Casado es lo que estamos en la edad de Rosa Valdeón. ¿Sería una buena presidenta?
R.- Pues entre otras personas, ha sido una buena alcaldesa de Zamora, es una mujer con alma, con brillo, con luz. Es una persona social, que a mí me encanta. Con capacidad individual y social, pero que también cree en las políticas sociales para favorecer la política social. Es una política que a mí particularmente me gusta y que la he tenido siempre en mi entorno, sí.