sociedad
Villalar se mete en la piel de su propia historia
Una quincena de vecinos actuará en la noche del miércoles en una obra sobre los Comuneros
Los actores durante un ensayo-El Mundo
El Ayuntamiento quería que la gente no se sintiera invadida, tan extraña en una fiesta en su propio pueblo», explica Xiqui Rodríguez, el director teatral que tiene a los vecinos de Villalar merodeando por la Plaza Mayor mientras memorizan frases del siglo XVI. Y así andan desde enero, dos horas semanales por la tarde, creyendo ser Juana La Loca, Adriano de Utrecht, Juan Bravo o simples tejedoras de la época, cuando en la calle solo hay frío.
Todo el esfuerzo de 15 vecinos para que en la noche del miércoles la Guerra de las Comunidades se represente en su escenario principal en la víspera del 23 de abril. El espectáculo ‘Los Comuneros. Sangre, fuego y hierro’, de 40 minutos, lleva adaptándose desde octubre y ocupará cuatro escenarios alrededor del monolito. Contará las peticiones que se hicieron a Carlos I por mediación de su madre, Juana, para que el monarca cesase en su empeño de desvalijar el país en favor de Flandes, los dilemas de la reina, la revolución del pueblo, la Batalla de Tordesillas, la marcha hacia Toro y, finalmente, la masacre y los ajusticiamientos de Padilla, Bravo y Maldonado.
«Yo soy la Podemos de la época, estoy muy indignada y quiero que las cosas cambien», explica Virginia de la Torre, vecina de 24 años y la tejedora más joven en la obra, que comparte con sus compañeras el cabreo. El pasado mes de junio ya encarnó en Villalar a la reina Berenguela, una obra también dirigida por Rodríguez, pero de menos complejidad. «Ha sido más difícil porque debes transmitir mucho de la sociedad de entonces, cómo se sentía el pueblo, los comuneros la reina. Estás pendiente de lo que tienes que decir, de cómo, de la reacción que debe causarte lo que escuchas», reflexiona De la Torre. Cuesta que los actores no se agobien, apunta Rodríguez.
«Hemos intentado que el pueblo se sintiera arropado», cuenta de un montaje en el que intervienen empresas de iluminación y sonido –se simulará un incendio en las torres del reloj y de la iglesia–, el multipercusionista Yonder Rodríguez, seis arqueros tradicionales, y una veintena de personas de organización.
Y, antes, los espectadores también deben participar en una recreación del millar de muertos de 1523 dejando una prenda de ropa usada en el paraje de Las Pozas, a 500 metros de la plaza. La organización desea que 1.000 personas puedan recoger las antorchas allí y, con el chelo de José María Villarreal y el poema de los Comuneros, procesionar hasta la plaza para ver la obra.