Un discreto leonés entre los cien más ricos de España impulsa el centro de datos de Torrelobatón (Valladolid)

Rafael González-Vallinas, propietario del Grupo Vapat, desembarca en el negocio de las infraestructuras informáticas tras poner en funcionamiento 11 parques eólicos en Castilla y León con más de 540 megavatios

Obras del parque eólico Pinta y Guindalera, del Grupo Vapat, en Villalba de los Alcores (Valladolid), en 2023Grupo Vapat

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El proyecto de instalar un gran centro de datos en la localidad vallisoletana de Torrelobatón escala posiciones después de que este periódico desvelara su existencia el pasado 8 de agosto. Por un lado, los vecinos se movilizan por las consecuencias que pudiera tener para el medio ambiente de la localidad y sus alrededores. Por otro, sale a la luz quién está detrás de esa gran inversión y la trayectoria del grupo empresarial hace pensar que no se trata de ninguna entelequia pese a los grandes números que hay puestos sobre el tapete.

Y es que la inversión propuesta alcanza nada menos que 1.600 millones de euros, en un complejo de 24 hectáreas que generaría 140 empleos. La preocupación principal de algunos vecinos, en respuesta casi siempre a las alertas de organizaciones ecologistas, es la gran demanda eléctrica que requeriría en centro: nada menos que 2.000 gigavatios al año.

Se trata de la primera incursión en el negocio de los centros de datos de un magnate leonés de los más ricos del país, titular de un gran grupo empresarial que ha crecido exponencialmente en los últimos años pero que permanece en la más absoluta discreción. Brillan por su ausencia las fotos en la red de Rafael Antonio González-Vallinas (León, 1947), dueño del Grupo Vapat, promotor de la iniciativa. Tampoco se encuentran noticias de que haya intervenido en algún gran congreso o que haya realizado alguna declaración pública.

Solo por sus frutos se le conoce, como diría la célebre frase bíblica de Mateo 7,16. González-Vallinas, con su Grupo Vapat, ha puesto en funcionamiento once parques eólicos en Castilla y León con una potencia total instalada de 540,32 MW. Pero no solamente en Castilla y León opera la compañía. Según explica la empresa, tanto en Castilla y León como en Castilla la Mancha, Andalucía y Extremadura cuenta con un total de 900 MW instalados en parques eólicos, hibridaciones solares en próxima construcción (2026-2027) con un total de 300 MW adicionales, y proyectos de renovables en desarrollo, con un horizonte temporal de 2026 a 2031, por un total de 2.500 MW.

La potencia –nunca mejor dicho–, del grupo empresarial, da idea de lo factible que es la inversión del Centro de Datos de Torrelobatón. Pero hay mucho más: el monte de San Lorenzo, en el mismo término municipal de la localidad vallisoletana, junto al que se ubicará, o ubicaría, el proyectado Centro de Datos, es precisamente el enclave donde tuvo su origen el Grupo Vapat, a principios de los años 90 del siglo pasado. Una finca propiedad de la familia, donde instaló los primeros parques eólicos de gran altura de España. Se trata, así, de un empresario leonés que eligió Valladolid como su centro de operaciones. Un modelo que conserva sus raíces en Castilla y León.

La empresa se creó a principios de los 90 dedicada al sector de las energías renovables y la cogeneración, pero su fundación es fruto «de una experiencia acumulada de más de 50 años en diversos sectores industriales, agropecuarios, inmobiliarios y de las energías renovables», explica la entidad. «A principios de los años 90, Grupo Vapat tiene sus primeros contactos con proyectos renovables de cogeneración de energía eléctrica asociados a la industria del pet-food [alimento para animales de compañía]».

La actividad industrial diversa desarrollada por González-Vallinas durante décadas, el amplio conocimiento en materia agraria y medioambiental, permiten al grupo «realizar un óptimo análisis de los emplazamientos y la implantación de proyectos renovables extremadamente competitivos», apunta la misma fuente.

810 millones

Cuando se examina el amplio despliegue de parques eólicos y el millonario proyecto de Torrelobatón, es el protagonista de la historia el que más interés suscita. Un empresario discreto que no se prodiga en apariciones públicas pero que aparece en el puesto 98 entre las fortunas más grandes de España, según el ránking elaborado por EL MUNDO. Y es que Rafael Antonio González-Vallinas posee, siempre según ese ránking, 810 millones de euros de patrimonio neto, a fecha 24 de abril de este año 2026. Ese patrimonio se ha disparado desde 2021, cuando apenas alanzaba los 300 millones.

Pese a que el empresario, de 79 años, es originario de la Comunidad castellana y leonesa, reside en Madrid, región donde su fortuna ocupa el puesto 28 de la tabla. Precisamente el nombre de Vapat surge de la combinación de su apellido, Vallinas, con el de su mujer, María Pato. La familia tiene cinco hijos. Es titular también de otras empresas como Proyectos e Inversiones Grovade SL y Agropecuaria Monte de San Lorenzo, SL.

El grupo factura 45,6 millones de euros procedentes de la venta de energía, un ingreso que irá en aumento con la apertura de nuevos parques. A principios de este año puso en funcionamiento tres de los once que posee en Castilla y León: San Cebrián, Las Atalayas y Cerrato VI, que suman un total de 140 megavatios de potencia eólica.

También se dedica la compañía al alquiler de inmuebles, que suman al patrimonio un valor de 328 millones de euros y aportan unos ingresos al grupo de 16,2 millones al año (según las cuentas de 2024). Este negocio lo desarrolla con el nombre de Pallariz SL. Precisamente en la provincia de Valladolid, en La Pedraja de Portillo, promueve el grupo una urbanización de 1.500 viviendas.

Por otro lado, la familia cuenta con explotaciones agroganaderas con 2.829 hectáreas, con 3.000 cabezas de vacuno en extensivo en las localidades vallisoletanas de Torrelobatón y Peñaflor de Hornija y en la sevillana de El Pedroso.

Característica peculiar de la empresa son las batallas legales en las que ha salido victoriosa. En 2018 la entidad denunció a cuatro bancos españoles por pactar el precio de productos financieros que les había contratado. Venció en una sentencia de diciembre de 2023. Ahora, el Grupo es un ejemplo de fortaleza financiera. De hecho, ninguna de las sociedades que lo componen tiene deuda, explican desde la compañía. Es decir, funciona completamente en autofinanciación. El 100% del accionariado lo componen Rafael González-Vallinas, su esposa y sus cinco hijos.

Por citar otras batallas legales, el grupo se querelló contra un testigo del caso de las Eólicas, que aseguró que la Junta de Castilla y León le había obligado a ceder a Vapat sus proyectos en los Montes Torozos para poder tener otros en León. Ese testigo fue condenado por la vía civil, por una vulneración del derecho al honor, por el Juzgado de Primera Instancia 47 de Madrid en 2017, sentencia confirmada por la Audiencia Provincial de Madrid.

2007, punto de partida

Grupo Vapat instaló en 2007 el primer parque eólico de la provincia de Valladolid (San Lorenzo A) en su finca ganadera Monte San Lorenzo (Torrelobatón), una hacienda de unas 1.000 hectáreas de la que es propietario desde los años 1982 y 1983. El de San Lorenzo A es del primer parque eólico de gran altura de España y uno de los primeros de Europa.

«Le dijeron a Rafael, en un encuentro de empresarios del sector, que en su finca no había viento suficiente para instalar un parque eólico, por mediciones que se habían hecho, pero él estaba seguro de que viento sí había», explican desde la empresa. «Midió en altura, le dijeron que eso no sería rentable, pero él subió de los cien metros. Edificó el parque más alto de España, y ahora no solo tiene once parques y es un referente en el sector, sino que muchos otros parques eólicos en España han seguido su ejemplo».

Hoy Vapat dispone de 550 MW en explotación repartidos en 11 parques. Los últimos que han entrado en explotación, Cerrato 6, San Cebrián y Las Atalayas, situados en las provincias de Valladolid, Palencia y Burgos, suman un total de casi 150 MW.

Es solo un episodio del carácter emprendedor de este discreto leonés de 79 años, pero su vida, en 60 años de experiencia profesional –tuvo que ponerse a trabajar muy joven–, cuenta con muchos otros igualmente sorprendentes. En su trayectoria ha creado compañías que han acabado siendo líderes, gran parte de ellas en sus sectores respectivos, a escala regional o nacional. Ha sido o es actor en sectores como el transportista y bróker de transportes de cargas completas de gran tonelaje; comercio y almacenamiento de cereales y materias primas; colaborador del Servicio Nacional de Productos Agrarios (SENPA); fabricación de semillas como obtentor, productor y multiplicador, obteniendo tras un proceso de 10 años, la primera lenteja certificada de España (lenteja Paula); exportación de cebadas seleccionadas y preparadas para maltería de fábricas de cerveza; fabricación de piensos de alta tecnología para piscifactorías; piscifactorías de trucha (Río Oja SA); fabricación de petfood de alta tecnología, para perros y gatos, (Ipes Ibérica SA), el mayor fabricante de marcas blancas de España (70% del mercado) y el segundo de marcas propias, exportando también a varios países europeos. Su punto de partida fueron las explotaciones agrarias y ganaderas.

«Todas estas empresas interrelacionadas entre sí, fueron surgiendo de manera progresiva como fruto de la experiencia acumulada y la mayor parte de ellas ejercidas simultáneamente durante más de 30 años», detallan desde la compañía.

Entre finales de los años 90 del siglo pasado y principios de los 2000 fue transmitiendo y dejando atrás paulatinamente el resto de actividades empresariales , excepto la agricultura y ganadería «con venta de los negocios en condiciones óptimas (incluyendo know-how y prohibición de competencia requerida por los nuevos adquirentes)», aclaran desde la empresa. Luego inició su actividad de tenencia y explotación de bienes inmuebles relevantes y la promoción de energía eólica.

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Su carácter pionero y sus contribuciones en materia agraria y en otros sectores le valió la concesión, el 15 de mayo de 2003, de la Medalla de la Encomienda de Número de la Orden del Mérito Agrario, Pesquero y Alimentario por el Ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación.