CULTURA
El librero trotamundos atrapado por el "encanto" de Urueña
"Quería asentarme en un sitio tranquilo y tener mi propio proyecto y Urueña es un pueblecito que me gusta mucho", afirma el madrileño Jorge Rodríguez tras vivir en medio mundo
Jorge Rodríguez, junto a su perro que asegura es librero como él, en su nueva librería de literatura fantástica de Urueña.
Urueña es un pueblo con estética medieval de Valladolid, pero también es conocido como la primera Villa del Libro de España, pues sus calles están llenas de librerías y establecimientos para vender libros antiguos, descatalogados, o que no encontrarías fácilmente, tal y como describe la Junta de Castilla y León. Está abierta durante todo el año, aunque con diferentes horarios dependiendo de las estaciones.
El pasado 1 de julio se ha inaugurado la librería Valdorum en la calle Costanilla, y tanto su estética como la de sus libros innovan dentro de este pueblo, pues son del género fantástico. Respecto al por qué instalar esta librería en la villa medieval, su dueño Jorge Rodríguez ha explicado que «Urueña era un pueblecito que me gustó mucho, ya había pasado por él un par de veces y surgió la oportunidad de abrir la librería gracias a la Diputación de Valladolid» y que «a partir de que me dijeron que había posibilidades se me metió en la cabeza y empecé a trabajar sobre esa idea y, sin estar planeado, surgió la oportunidad y la cogí».
Pero el madrileño no siempre ha estado ligado a esta profesión y ha viajado mucho y por todo el mundo, tal y como cuenta él mismo: «He vivido en Madrid, Ibiza, Barcelona, Londres, Milán y Hong Kong». Jorge ha viajado por todo el mundo excepto por Oceanía y la Antártida, y uno de los continentes en los que más tiempo ha pasado es Asia: «he estado varios meses viajando por Bali, Filipinas y el Sudeste Asiático como mochilero. De hecho, terminé viviendo en Hong Kong 3 meses y medio después de hacer una ruta de autostop de Madrid a Bali, gracias a la que visité África», y después de todas esas experiencias, volvió a España. Más adelante, comenzó a trabajar como azafato de vuelo, lo que terminó por agotarlo de estar constantemente viajando, además de que, según explica Jorge, «quería asentarme ya en un sitio y tener mi propio proyecto. Estaba cansado de estar de un lado para otro sin tener algo fijo mío».
Sobre por qué dejó su anterior trabajo, Jorge cuenta que la aviación cansa mucho, pues «estás fuera de casa entre 15 y 20 días», y además «vas viendo cómo tu familia sigue haciendo su vida, tus amigos hacen su vida y como que tú no formas parte de ninguna vida de ellos». Siguiendo con la relación con sus familiares y amigos, Rodríguez destaca que veía cómo «ellos están haciendo sus planes y su vida y tú ya no formas parte de nada, estás un poco como dedicándote al resto del mundo pero no te dedicas nada a ti».
Para el librero de 33 años, estar cerca de su perro de 6 meses Tomy es fundamental y uno de los motivos de mayor peso por los que decidió instalarse en Urueña, pues «quería pasar más tiempo con él». A la hora de buscar un lugar en el que establecerse y prosperar, Jorge comenta que estuvo «valorando diferentes trabajos antes de acabar en Urueña y en todos ellos tenía un filtro, acotado por la posibilidad de trabajar con mi perro».
Este motivo no es un capricho, ya que perdió a «un perrito parecido al que tengo ahora y me di cuenta de que hay veces que no te das cuenta de las cosas que tienes hasta que las pierdes» y debido a dicha pérdida, Jorge entendió que le habría gustado pasar más tiempo con él, por lo que con su perro actual ha cambiado de parecer y ahora está seguro de que «todos los errores que cometí con el anterior no los quiero volver a cometer con este».
Además su pareja, Garazi, de Vitoria, le ayuda con el negocio y su ‘golden retriever’ está en varios carteles de la entrada como ‘Tomy el Librero’, indicando que es un negocio en el que se permite el paso a perros.
Su trabajo ideal después de ser azafato de vuelo era uno en el que poder estar centrado totalmente, además de «uno en el que me vea a los 60 o 65 años». Valora que ser librero en su situación «es un trabajo bastante tranquilo» y cree que puede «desarrollar la creatividad que también tengo», por lo que se muestra optimista con su negocio.
Centrando el tema en su nueva vida en Urueña, el dueño de Valdorum considera que se está asentando bien en el pueblo aunque «igual es muy pronto para decirlo porque llevo aquí desde el 1 de julio». Respecto a lo que tiene por delante, sus planes pasan por «terminar de construir la librería y habilitar las 3 plantas que tiene, que ahora mismo solo está 1 disponible», además de que en poco va a comprar «una casita», y en los próximos meses cree que empezará a «ver un poco lo que es el futuro».
Poniendo el punto de mira en la librería, Jorge piensa que va a tener éxito porque «la fantasía nunca pasa de moda, es algo que llama la atención y más en el mundo en el que vivimos hoy en día, que cada vez es más tecnológico todo» y respecto a la temática, piensa que uno de los motivos por los que triunfará es que «es una librería inspirada en Hogwarts de la saga de Harry Potter. A final de año empieza la nueva serie y eso van a ser 7-8 años en los que algo de tirón va a tener también», refiriéndose a que aspira a tener más público en unos meses.
Mucha gente podría pensar que abrir una librería en los tiempos tecnológicos que corren podría ser una mala idea, pero donde unos ven inconvenientes, otros como Jorge tienen un pensamiento diferente, ya que cree que «en algún momento va a haber una marcha atrás de toda la tecnología y de tener todo digital y nada tangible. Pienso que va a haber un momento en el que la gente quiera volver a tener libros en la mano».
Considerando su posible cliente objetivo, el madrileño se sinceraba y comentaba que «antes de abrir la librería pensaba que iba a ser un público de 30 a 50 años más o menos», pero tras la inauguración del establecimiento se ha llevado una sorpresa, ya que se ha percatado de que «a todos los públicos le gusta ese género». Una clienta le «rompió los esquemas de lo que pensaba en un principio» porque «rondaría los 65 años y se llevó una saga de 3 libros, cada uno de ellos con más de 700 páginas». Con esto se dio cuenta de que «la fantasía le puede gustar tanto a jóvenes como a personas más mayores», por lo que ahora no tiene claro cuál puede ser el rango de edad de sus compradores habituales.
Respecto a las primeras impresiones del público, le han comentado que «desde el momento que entras te traslada un poco a época medieval», y no es para menos, pues según sus propias palabras «la librería está chula la verdad, me lo estoy trabajando bastante. Tiene un dragón de 3 metros colgado del techo, una armadura,...», una ambientación apropiada pero también innovadora que aumentará cuando termine de construir las 2 plantas que también tiene.
«La librería surge un poco al decir ‘bueno, me he cansado ya de estar y no estar y quiero tener ya mi sitio’», comentaba el librero respecto a no tener contacto continuo o prolongado con sus seres queridos y más cercanos, además de no poder vivir en un lugar fijo durante un tiempo largo, situaciones que espera resolver al vivir en Urueña: «en aviación no me veía estando 15-20 días fuera de casa en Arabia o Indonesia, sin embargo como librero sí que me veo», destaca.
Jorge es un gran ejemplo de que hay gente joven que aún tiene ganas de vivir en pueblos y montar negocios que prosperen, dejando atrás una vida llena de viajes e inestabilidad en lo que a estancia en un lugar se refiere, y tienen un sentimiento de pertenencia que quieren llenar instalándose en sitios como Urueña para tener vidas tranquilas y prósperas.