Medrano arrebata contra todo pronóstico la presidencia de Acor a Rico tras 16 años
Su «sensatez» conquista la cooperativa con un 56,7% de los votos, frente al 38,5% / Insiste en mantener las 25.000 hectáreas y critica que las actividades paralelas «impiden un plus» en el precio
El nuevo presidente de Acor, Justino Medrano, tras la asamblea extraordinaria celebrada en Olmedo.-E.M.
Aires nuevos llegaron ayer a la cooperativa Acor. Fue una sorpresa, incluso para los propios amigos. Sabían con quién medían sus diferencias y que el tiempo jugaba en su contra, pero no se amedrentaron y la «ilusión» ganó un pulso que se antojaba complejo. «No era tarea fácil», reconocía un sincero Justino Medrano a este rotativo, después de conquistar la presidencia de la sociedad remolachera y arrebatársela a Carlos Rico, quien la ejerció durante 16 años.
La «sensatez» que este agricultor de Tordesillas puso sobre la mesa caló en los remolacheros y una amplia mayoría respaldó su «apuesta seria». Un 56,7% de los sufragios le otorgaron la victoria, frente al 38,5% que llevó a Rico a despedirse de la que ha sido su casa durante cuatro mandatos. Para comprender los resultados cabe señalar que estas elecciones se celebraron en una asamblea extraordinaria a la que asistieron 2.645 socios –un 60% del total– entre activos e inactivos. La diferencia en la ponderación, menor en el segundo caso, hizo que se contabilizaran 2.042 votos, de los que 1.159 fueron favorables para Amigos de Acor frente a los 787 que recibió la candidatura que buscaba renovar el liderazgo.
«El socio lo que quiere es trabajar en la tierra de Castilla y León, y eso es lo que le vamos a garantizar», prometió Medrano quien, como ya hizo en la campaña previa a las elecciones, recordó que lo más importante es mantener 25.000 hectáreas de remolacha en la Comunidad, de las que Acor responderá a más de 14.000. Para dar esta respuesta el primer paso es contratar 4.000 más y en este punto es donde sale a la palestra, cuenta el nuevo presidente de la cooperativa, la «preocupación» del agricultor por la necesidad de una «financiación seria» que asegurarán con «sensatez y realismo». Hablar con los bancos, encargar una auditoría y plantear medidas de austeridad es, grosso modo, el esquema a seguir a partir de ahora. «Creemos que no es fácil, pero el socio tiene que tener una seguridad», sentencia.
¿Contempla esta seguridad los 42 euros por tonelada que hasta ahora defendía Acor? «Hay que esperar al informe auditor», reitera Medrano que, por otro lado, tiene claro que «el dinero perdido con las actividades paralelas ha impedido un plus» en este precio.
El diálogo es uno de los pilares fundamentales para el nuevo presidente de Acor. Con los socios, con los integrantes de la otra candidatura y con Azucarera. «Existe una situación de enfrentamiento innecesario», explicó antes de señalar que la filial de British Sugar debe molturar cerca de 10.000 hectáreas de remolacha para conseguir el objetivo regional de las 25.000. Sin ella, remarca, el efecto dominó caería sobre el resto de cultivos castellanos y leoneses.
Medrano aseguró que ahora «es momento de trabajar y de cumplir con los compromisos» que asumió durante la campaña, en los distintos encuentros que mantuvo con los cooperativistas para conocer de primera mano sus inquietudes y opiniones.
TRANSICIÓN
El equipo saliente, capitaneado por Rico, optó por no hacer declaraciones a este diario más allá de una felicitación al nuevo presidente. Medrano les tendió la mano con el fin de conseguir una «transición amigable» en beneficio de la propia sociedad remolachera. «Cabemos todos para devolver a esta entidad su prestigio y que vuelva a ser lo que era», manifestó.
Este agricultor de «preparación humanista», como él mismo se definió, perfiló el saneamiento y la transparencia como los pilares básicos de la candidatura Amigos de Acor que ahora está a la cabeza de la cooperativa. «Es tiempo de trabajar, con las puertas abiertas a todos y con la clara idea de poner en marcha las medidas que nos han traído hasta aquí», alegó antes de reiterar su convicción: «el agricultor lo que quiere es sensatez».