Diario de Valladolid

El hostelero muerto a tiros en Medina debía 700€ por 25 gramos de coca, según un testigo

Asegura que vivía «acojonado» por las amenazas de Martínez / Policías confirman que Adrián solicitó ayuda

Manuel Martínez, Vicenta Panduro y Adrián Blanco ayer, durante el juicio.-SANTIAGO

Manuel Martínez, Vicenta Panduro y Adrián Blanco ayer, durante el juicio.-SANTIAGO

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Santiago G. del Campo
Valladolid

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Nuevos testimonios dibujaron ayer con más nitidez la teoría del ajuste de cuentas por una cuestión de drogas, durante la tercera jornada del juicio por el doble crimen del Club LasVegas de Medina del Campo. En el suceso, ocurrido el 5 de octubre de 2014, murieron a tiros el dueño del burdel, Mariano Esteban, y una camarera, Laura Mihaela.

La primera en declarar, hermana del hostelero, aseguró que dos meses antes le sustituyó al frente de uno de sus bares, en la localidad abulense de Arévalo. El presunto autor material, Manuel Martínez, y su pareja, Vicenta Panduro, fueron a buscarle de forma sospechosa. También aseguró que a Adrián Blanco, que acompañaba a Martínez en el momento del crimen, no lo conocía «de nada».

El segundo testigo, un primo lejano del propietario del burdel, que aseguró ser «como un hermano» para él, relató que Mariano vivía «acojonado» por las amenazas de muerte de Manuel Martínez. Según su relato, presenció un altercado entre Mariano y Manuel, en el que oyó cómo éste amenazaba a su primo.

Mariano le contó que le había comprado a Manuel 50 gramos de cocaína, y que sólo había podido pagarle la mitad. Así, le debía 700 euros por el importe de la otra mitad de la droga, 25 gramos.

El abogado de Martínez, sin embargo, intentó restar credibilidad a su declaración al poner de manifiesto que la primera vez que habló en Comisaría, y antes de ser detenidos los ahora encausados, cuando la Policía le preguntó quién había podido ser el autor, el primo de Mariano respondió que podía haber sido «el chulo de una tal Pamela»; o «un camarero que tenía y que traficaban con droga desde hacía tres años»; o «un tal ‘Feriante’, que efectuaba operaciones de droga cada semana» con la víctima.

El testigo respondió que en aquellos interrogatorios no mencionó a Manuel porque se «bloqueó». Declaró también que no conocía de nada a Adrián Blanco, y a Vicenta Panduro sólo la conocía porque trabajó en un centro psiquiátrico de Arévalo.

El juicio continuó con el relato de tres policías nacionales que actuaron en el Club Las Vegas en la noche del suceso. Relataron que las camareras supervivientes les contaron lo ocurrido; que encontraron los cadáveres en el interior, y que los sacaron ante el temor de que los pistoleros continuaran dentro del local, por si mantenían un hilo de vida y los servicios médicos podían hacer algo por ellos.

Protección

Tres policías nacionales de Cáceres confirmaron ante el jurado que el día en que Adrián Blanco relató los hechos a los agentes, se había dirigido a ellos en la calle «para pedir ayuda» ya que «estaba muy asustado y temía que lo iban a matar».

Según su testimonio, lo aconsejaron que les acompañara a Comisaría «para tranquilizarle», pero no lo condujeron en calidad de detenido, aspecto que quiso poner de manifiesto su defensa.Adrián asegura que su intención no era entregarse, ya que según su testimonio él no es culpable, sino entrar en un programa de protección de testigos.

Amigos del cuarto imputado, Pablo Azcona, a quien se acusa de encubrimiento, aportaron datos sobre la venta posterior del arma. La hermana del principal acusado, Manuel Martínez, declaró sólo para descalificar lo que le contó a la Policía en los días siguientes al crimen, testimonio que desmontaría la versión de que estuvo con ella aquella tarde.

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