La ‘isla’ de la provincia concentra sus parcelas

Roales y Quintanilla del Molar preparan una reordenación que afectará a 3.700 hectáreas y beneficiará a 2.000 agricultores de ambos enclaves

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Ismael Pérez

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La ‘isla’ de Valladolid en el nordeste de la provincia de Zamora, Roales de Campos y Quintanilla del Molar, preparan una reordenación de todo su territorio para repartir de forma más beneficiosa para sus agricultores las tierras de cultivo. Los dos municipios encapsulados entre municipios zamoranos y leoneses, y que juntos no llegan a los 300 habitantes, suman en total 3.757 hectáreas que tendrán que cambiar su estructura de reparto.

No es la primera vez que los dos municipios ejecutan una concentración parcelaria. Roales ya lo hizo en 1967 y Quintanilla dos años después. «Entonces nos vino muy bien, porque había mucho viñedo, pero se concentró mal porque se hizo en parcelas que formaban muchos picos», rememora el alcalde de Roales desde hace 28 años e impulsor del proyecto, José ManuelMoreno.

Los viñedos desaparecieron y el cereal de secano domina en la Tierra de Campos, por lo que una nueva reordenación se hizo imperativa. Moreno ya lo propuso con el cambio de siglo, pero no encontró el apoyo en los agricultores del municipio. Las intenciones han cambiado, aunque siempre hay quien se muestra reticente reticente porque piensa que el nuevo reparto no le favorecerá, explica Moreno.

En total serán 744 los propietarios afectados, curiosamente más en Quintanilla del Molar, donde hay menos hectáreas a repartir (1.408) que en Roales, que tiene a 664 titulares para 2.279 hectáreas. Los labradores que viven en el pueblo, en todo caso, son bastantes menos, y serían los grandes beneficiados en su día a día. «Crear parcelas rectangulares ahorraría tiempo y maquinaria, y además el terreno se revaloriza a la hora de vender, tener 20 hectáreas juntas y no en seis o siete trozos ya es tener algo», argumenta Moreno.

Mientras, su homóloga en Quintanilla, MaríaPaz Polo, explica que la intención es, además de intentar juntar en una o dos parcelas todas las tierras de un agricultor, acercárselas lo máximo posible a su vivienda. La reordenación, eso sí, afectará solo a los dos términos municipales y no a las tierras que los agricultores tienen en la localidad leonesa de Valderas o las zamoranas de San Miguel del Valle, Matilla de Arzón,Valdescorriel, Vega de Villalobos o Villanueva del Campo, a pocos kilómetros de ambos municipios.

El largo proceso de concentración tardará en verse sobre el terreno. Solicitado hace casi dos años, una vez recibida la aprobación de la mayoría de los agricultores en una votación, ya se han formado comisiones con cinco agricultores para que trabajen junto a los técnicos ingenieros de la Junta de Castilla y León, que ya han empezado a hacer las primeras inspecciones sobre el terreno para elaborar un informe de impacto medioambiental una vez recopilada la información de ambos ayuntamientos, la Confederación Hidrográfica del Duero, la Diputación de Valladolid, el Servicio Territorial de Cultura, el de Fomeno, Ecologistas en Acción y la Unidad de Ordenación y Mejora del Servicio Territorial de Medio Ambiente de Valladolid.

En ese documento se advierte de que la zona presenta una interesante comunidad de aves esteparias como el cernícalo primilla, la avutarda o el aguilucho cenizo que podrían verse afectados si las tierras de secano pasan a tener regadío, algo que sería algo más rentable con parcelas más extensas pero que no es lo habitual en Tierra de Campos.

También advierte el informe de la posible afectación de los yacimientos arqueológicos de Palazuelos, Arribas I-San Julián y Ceniceros si no se toman las medidas preventivas adecuadas y de que no se debe modificar el uso de los terrenos forestales. Entre ellos, las cofinanciadas por los fondos europeos FEADER estarán excluidas de una concentración que debe igualmente proteger las aguas, las vías pecuarias y la vegetación antes de iniciarse.

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Una vez con este informe, el siguiente paso será la declaración del proyecto como de utilidad pública para entrar ya a la segunda fase. Para llegar a la ejecución, sin embargo, resta todavía un largo camino en los despachos hasta que se concreten los detalles del proyecto y se empiece a trabajar sobre el terreno.