OBRAS
De Villanubla a Topas, Dueñas, Burgos o Mansilla: los traslados que provoca la reforma de la cárcel de Valladolid
Siete operarios comenzaron hace tres semanas unos trabajos que han obligado a vaciar el módulo 1, donde había 50 internos comunes
Imagen del centro penitenciario de Valladolid.
Reformar los baños, el comedor o el salón de una cárcel no es lo mismo que hacerlo en una vivienda. Las herramientas, los materiales y las idas y venidas de los operarios están sujetos a los controles de seguridad de un recinto que mantiene su actividad mientras avanzan las obras. En el centro penitenciario de Villanubla, siete trabajadores comenzaron hace tres semanas una reforma que ya ha alterado la organización de la prisión. La intervención ha obligado a vaciar el módulo 1 y a trasladar a «unos 50 internos» a otras cárceles de Castilla y León, entre ellas las de Topas, Dueñas, Burgos y Mansilla de las Mulas, según señalan a este periódico fuentes cercanas al proyecto.
Los primeros trabajos se desarrollan en el comedor, la sala de televisión y los baños comunes de la planta baja, donde los obreros han comenzado a retirar baldosas y azulejos. «El equipo está integrado por profesionales de tres especialidades: alicatado, instalaciones eléctricas y detección de incendios. Su jornada suele extenderse desde primera hora de la mañana hasta las cinco de la tarde, aunque el horario puede variar según las necesidades de la obra», añaden las mismas fuentes, antes de comentar que tres funcionarios supervisan la entrada y salida de los materiales, «una tarea necesaria para que la actividad se ajuste a los protocolos de seguridad del centro».
El módulo 1 es uno de los nueve de la prisión de Valladolid, al margen del centro de inserción social de Santovenia de Pisuerga. Estas dependencias alojan a internos comunes y «llegaron a albergar hasta 95 presos», ya que, según fuentes penitenciarias, suelen ser uno de los módulos con más reclusos. «Antes del inicio de las obras, su población rondaba los 50 internos, que fueron trasladados para liberar espacio. La población de la prisión de Villanubla ha pasado de unos 490 internos a 443 tras los primeros traslados».
Una parte de los internos ha sido trasladada a otras cárceles de Castilla y León, mientras que el resto se ha redistribuido entre otros módulos de Villanubla. Entre los centros receptores figura la prisión de Burgos, que ha acogido a seis internos en las últimas semanas. «La redistribución responde a la necesidad de liberar las dependencias afectadas y disponer de espacio suficiente para que los operarios puedan trabajar sin interferir en la actividad penitenciaria», inciden las mismas fuentes.
La intervención constituye la primera gran reforma de la cárcel de Villanubla desde su apertura en 1985. El proyecto cuenta con un presupuesto de 2.123.152 euros, IVA incluido, y un plazo de ejecución de 15 meses, es decir, terminará en diciembre del próximo año. La actuación fue adjudicada por la Sociedad de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios y de la Seguridad del Estado (SIEPSE) a la constructora San José. El plan contempla varias actuaciones que afectan tanto a la seguridad del recinto como a las condiciones de uso y mantenimiento de sus instalaciones.
Una de las principales líneas de trabajo será la renovación del sistema de detección de incendios. El proyecto prevé instalar nuevos detectores, pulsadores y centrales, con equipos adaptados a las características de cada espacio. En las celdas, los dispositivos del techo estarán protegidos por carcasas metálicas antivandálicas para evitar manipulaciones. Las distintas centrales enviarán la información a un sistema común que permitirá identificar la ubicación de una alarma y facilitar la respuesta del personal.
La segunda actuación se centrará en la red de interfonía, el sistema que permite la comunicación entre los internos y los funcionarios. Los equipos actuales darán paso a una infraestructura digital conectada mediante fibra óptica. El proyecto contempla nuevos interfonos en las celdas y la renovación de los puestos de control de los funcionarios, desde los que se gestionan las llamadas. La instalación también prevé mecanismos para mantener las comunicaciones dentro de cada módulo si se produce un fallo en la conexión general.
Aunque ambos trabajos forman parte del mismo contrato, la renovación de los sistemas contra incendios y la modernización de los interfonos son actuaciones diferenciadas. La primera busca actualizar los mecanismos de detección y aviso ante un posible fuego. La segunda pretende mejorar las comunicaciones internas y la gestión de las llamadas de los presos. La infraestructura de fibra óptica servirá de soporte para estos sistemas y permitirá conectar los distintos edificios del complejo.
Uno de los inodoros de la cárcel de Valladolid.
La reforma también alcanzará a 16 aseos comunes situados en la planta baja. Las instalaciones presentan un estado de deterioro que dificulta su limpieza y mantenimiento, según la documentación del proyecto. Los trabajos incluirán la retirada y sustitución de alicatados, suelos, falsos techos y carpinterías interiores, además de la renovación de sanitarios, griferías y conducciones de agua. El proyecto incorpora nuevas luminarias LED, con el objetivo de reducir el consumo energético.
Estos aseos están situados junto a otras dependencias de uso común, como el comedor, la sala de televisión, el gimnasio y el economato. En esta planta baja se concentra buena parte de los servicios compartidos del módulo 1, mientras que las dos plantas superiores están destinadas a las celdas.
La renovación de estas últimas no se contempla en la fase actual, aunque sí figura entre las actuaciones previstas para el centro. Según fuentes penitenciarias, «la intervención será más profunda e incluirá duchas en las celdas».