SUCESOS

Detenido un incendiario reincidente en Valladolid tras quemar otros cinco contenedores

Agentes de paisano lo pillan prendiendo fuego en la carretera de Rueda y comprueban que fue detenido por los mismos hechos en enero

La Policía recibió avisos en la avenida de Santander, calle Moradas, Isabel la Católica y Francisco Suárez

Imagen de archivo de un contenedor quemado.JUAN GARCÍA

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Valladolid

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Dos horas y media de persecución en la madrugada de ayer terminaron con la captura de un incendiario reincidente que ya había tenido en vilo al barrio de las Delicias el pasado mes de enero. Las alertas de los vecinos a la Policía Municipal se fueron sucediendo desde las 2,53 horas de la mañana. La primera de ellas alertaba de un contenedor en llamas en la avenida de Santander. Las siguientes relataban idénticos hechos en otras zonas de la ciudad hasta que, ya a las cinco y cuarto, poco antes de amanecer, decidieron enviar a agentes de paisano a un nuevo incendio de un contenedor de papel declarado en la carretera de Rueda.

Allí los agentes detuvieron al incendiario, que había practicado el mismo modus operandi con los cinco contenedores: un hombre de 50 años que ya había sido detenido por hechos similares el pasado mes de enero. Se le atribuyen, además, otros 19 incendios de parecidas características. Conductas que suponen un grave perjuicio a las arcas municipales, ya que cada uno de estos contenedores está valorado en 1.272,70 euros.

El episodio del gato y el ratón que vivieron los agentes en la madrugada de ayer jueves tuvo cinco paradas: se recibieron avisos a las 2,53 horas de un contenedor ardiendo en la avenida de Santander; a las 3,10 horas en la calle Moradas, en La Rondilla; a las 4,00 horas en Isabel la Católica y a las 4,15 horas en la calle Francisco Suárez, según informaron a Europa Press fuentes de la Policía Municipal. Aunque ninguno de esos cinco puntos se encuentra en Delicias, se trata del incendiario detenido con antelación por causar el desconcierto en ese barrio vallisoletano a base de quemar elementos del mobiliario público hace cinco meses.

La Policía Municipal acudió a los lugares en los que se producían las deflagraciones, al igual que los Bomberos de Valladolid, que se afanaron en sofocar todos los incendios. Pero fue una patrulla de paisano, conocedora de los hechos, la que logró detenerlo. Tras efectuar las comprobaciones oportunas, comprobó que el sujeto ya había sido detenido en el pasado mes de enero, y que se le relacionó con otros 19 incendios, casi la totalidad en el barrio de Delicias. Al individuo detenido se le imputa la quema de contenedores de madrugada, y en esa segunda tanda de hechos vandálicos, al parecer, se ha aficionado a prender fuego a los de la carretera de Rueda, cerca de su domicilio.

A eso de las 5,15 horas los agentes recibieron la última llamada alertando del contenedor de la carretera de Rueda y se dirigieron a la zona. Vestidos de paisano, observaron a un varón que se dirigía hacia el mencionado contenedor de papel y cartón «con actitud cuidadosa», según el relato policial, y al llegar al mismo introducía algo en su interior para prenderlo y se marchaba del lugar a la carrera.

Los policías de paisano salieron en su persecución y le dieron el alto al llegar al paseo de Zorrilla, a lo que el sospechoso se quedó quieto y lanzó al suelo un objeto que resultó ser un mechero. Una vez identificado, los agentes comprobaron que se trataba del mismo individuo que había sido detenido el pasado enero por la presunta quema de once contenedores en distintos puntos de la ciudad, a los que la investigación sumó posteriormente otros ocho. Además, alguno de ellos había sido grabado por cámaras de seguridad próximas. Así, procedieron a su detención por delito de daños.

Se trata del segundo ‘pirómano’ del barrio de Las Delicias detenido en los últimos tres años. En mayo de 2023 la policía municipal capturó a su predecesor, un hombre de 35 años, vecino de Delicias, con domicilio en la calle Guipúzcoa, que causó numerosos daños en el barrio. En aquella ocasión la policía lo detuvo cuando se disponía a quemar otro contenedor en una madrugada en la que se produjeron otros dos incendios.

En aquella ocasión, según relató el entonces concejal de Seguridad y Salud Pública, primero se recibió el aviso de un fuego en la terraza del restaurante La Criolla y, mientras se realizaban de extinción, la Policía Municipal recibió una segunda llamada para comunicar otro incendio en un contenedor de la plaza de Portugalete .

Los alertantes dieron la descripción del presunto autor del incendio, que fue localizado por varios agentes de la Policía Municipal de paisano en la plaza de la Universidad cuando manipulaba otro contenedor, al parecer con la intención de quemarlo. El detenido intentó deshacerse de material propio para encender fuego como mechero y líquido inflamable y fue trasladado a la comisaría del Cuerpo Nacional de Policía de Delicias.

La Policía atribuyó al detenido la autoría de los dos fuegos en contenedores de la madrugada de aquél sábado. Otra noche en la que la Policía tuvo que jugar al gato y al ratón con otro incendiario. El primer aviso lo recibió sobre las 5,24 horas para comunicar un incendio en un contenedor de la plaza de la Libertad y el siguiente se recibió diez minutos después por un incidente similar en la plaza del Corrillo. Hasta ambas zonas, como ocurrió en la madrugada de este jueves, se desplazó una dotación de Bomberos para sofocar los dos fuegos.

Hechos similares ya habían tenido lugar el una semana antes, cuando ardieron dos contenedores, uno de vidrio y otro de papel, en la plaza de Portugalete. El primer incendio se registró a las 5 de la mañana en la plaza de Portugalete en un contenedor de papel y cartón, que acabó por propagarse a otro de vidrio .

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A las 5,22 horas un nuevo aviso les requirió para sofocar las llamas en un vehículo estacionado en la calle Ruiz Hernández , un Renault Scenic. Apenas tres minutos después, a las 5,25, un nuevo aviso alertaba del incendio de otro vehículo estacionado en la calle Colón, un Volkswagen Passat, junto a la Facultad de Medicina. La coincidencia de las horas y el modus operandi llevó a la sospecha de que se trataba en todos los casos del mismo autor.