JUICIO CRIMEN BURGOS
La Policía declara que el vallisoletano Sergio Delgado fue agredido tras decir que "era de Pucela"
Dos testigos, las cámaras de seguridad y la ropa delataron a José Luis Novoa, quien al principio negó los hechos
Francisco Delgado: "Creas un mundo y te lo destruyen de un puñetazo"

El acusado de matar a Sergio Delgado, José Luis Novoa, en la Audiencia Provincial de Burgos
«La conclusión que sacamos es que se desencadena todo a raíz de preguntarle si era de Pucela». Esa fue, y sigue siendo, la principal hipótesis que baraja la Policía Nacional sobre la muerte de Sergio Delgado, el 24 de febrero de 2024, en Burgos. Lo ratificaba ayer, en la Audiencia Provincial, el agente que instruyó el atestado. Y lo hacía convencido, además, de que el puñetazo que José Luis Novoa propinó al joven vallisoletano se produjo prácticamente de inmediato, al conocer su procedencia, pese a que varios testigos refiriesen el lunes que transcurrieron al menos un par de minutos desde que surgió dicho tema en la conversación.
Al margen de esta cuestión, la segunda sesión del juicio por la muerte de Delgado contó con el testimonio de dos policías -entre ellos el instructor- que aseguran que Novoa negó los hechos en un primer momento. Según lo expuesto por ambos, el acusado acudió a la Comisaría Provincial en compañía de su madre y, una vez allí, aseveró que «se había ido antes a casa». Aun así, se mostró incluso «colaborador» con los agentes, quienes ya por aquel entonces tenían claro que el joven vallisoletano había fallecido por causas violentas.
A los agentes les resultó en cierto modo «contradictorio» que Novoa no pusiese reparo alguno en que se recogiese la ropa que llevaba esa misma noche. Las prendas en cuestión se encontraban en el domicilio de su abuelo, donde residía, y sirvieron como prueba para concluir que, efectivamente, fue él quien propinó el puñetazo que acabó con la vida de la víctima.
Ya había indicios que apuntaban en esa dirección. El primero, el único testigo directo; el mismo que el día anterior insistió ante el juez que vio de reojo la agresión. Además, la Policía ya había recabado la versión de otro «testigo de referencia» que se situaba a escasos metros del lugar de la agresión. Por otro lado, el visionado de las cámaras permitió constatar que la ropa de Novoa coincidía con la de un joven que abandonó «rápidamente» la plaza Huerto del Rey, por la calle Fernando III el Santo, en dirección a Fernán González.
Tomando como referencia las imágenes captadas por varias cámaras ubicadas en la zona -entre ellas, la del pub Madame Kalalu en el que coincidieron la víctima y su agresor sin que mediase conflicto alguno entre ambos-, la Policía pudo comprobar que, justo después de golpear a Delgado, Novoa «se agachó cinco segundos, le vio y se marchó».
Sobre el posible móvil que propició el fallecimiento de la víctima, tanto el Ministerio Fiscal como la acusación particular pusieron el foco en la presunta vinculación de Novoa a grupos de ultraizquierda relacionados con el Burgos Club de Fútbol. De ahí su interés en conocer más detalles sobre las pegatinas que la Policía localizó en la riñonera del procesado tras su detención. Sin embargo, el magistrado consideró en varias ocasiones que este aspecto no le parece lo suficientemente relevante de cara al juicio.
La Policía, en cambio, decidió activar una investigación paralela para intentar esclarecer si la muerte a Delgado guardaba relación con dicha filiación. En este sentido, un agente de la Policía Judicial puso el foco sobre la vinculación de Novoa con grupos ultras mientras remarcaba que varios testigos apuntaron al origen vallisoletano de Delgado como el detonante de la agresión. Por otro lado, apuntó que el acusado fue identificado en el pasado cuando viajaba en un autobús, de camino a Leganés para asistir a un «partido de alto riesgo», en el que se decomisaron cables, puños americanos y barras de hierro.
Convencido de que este relato policial se sustenta en «conjeturas», el juez quiso saber si en aquella intervención se pudo acreditar que Novoa portase objetos peligrosos. Asimismo, pudo confirmar que nunca antes había sido detenido aunque sí identificado en más de una ocasión. Por su parte, la defensa esgrimiría posteriormente que en dicho autobús también «iban familias» y que su representado «tenía entrada» para ver el partido.
También declaró Francisco Delgado, padre de la víctima. Visiblemente abatido, como es lógico, dejó claro que un hecho tan funesto «nos destroza a todos». Sin entrar en detalles sobre la vida personal de su hijo, que se encontraba celebrando una despedida de soltero con cuatro amigos, asemejó lo vivido a «cuando eres joven, creas un mundo que vas montando poco a poco y te lo destruyen de un puñetazo».