Un error de Adif al abrir las ofertas obliga a licitar de nuevo tres pasos bajo la vía

Puente admite la lentitud de la integración y asegura que en 2023 tienen que verse resultados

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Fernando Martín
Valladolid

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El proyecto de integración del tren en superficie va lento, demasiado a juicio del alcalde, Óscar Puente, consciente de que deberá rendir cuentas ante los ciudadanos en 2023, año de fin del mandato y de nuevas elecciones. De la marcha de los trabajos para construir los nuevos túneles previstos en el proyecto puede depender en gran medida su futuro político en 2023 si, como anuncia desde hace tiempo, opta para presentarse a la reelección por tercera vez.

La lentitud se constató el pasado lunes durante la reunión del consejo de administración de la Sociedad Valladolid Alta Velocidad, una situación propiciada, entre otras razones, por un error del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias, Adif, en la licitación de tres pasos subterráneos en la vía al norte de la ciudad: el de la calle Padre Claret, que comunicará con Andalucía, en Delicias; el que unirás las calles Unión y Pelícano y el que conectará la calle Estación con Guipúzcoa.

Los tres pasos se licitaron en lotes diferentes y en todos los casos se presentaron una docena de empresas, las mismas. Los sobres con las ofertas se abrieron para elaborar el correspondiente informe técnico con la valoración de cada una de ellas, el trámite habitual en los procesos de licitación. Por alguna circunstancia, dos de los sobres de uno de los lotes se quedaron sin abrir, aunque no fue hasta transcurrido un tiempo cuando se tuvo constancia de este error, lo que obligó a anular el proceso, que ahora tendrá que repetirse con la consecuencia de varios meses de retraso.

A la nueva licitación de estos tres proyectos se refirió ayer Puente como ejemplo de una situación que no se puede repetir y que puede lastrar todo el proyecto. «El funcionamiento de la Sociedad (Valladolid Alta Velocidad) deja mucho que desear, va demasiado lento, no se está avanzando», dijo el alcalde, convencido de que el nombramiento del ex concejal de Hacienda Antonio Gato como director general será el revulsivo necesario para agilizar el proceso.

El alcalde añadió que en el año 2023 «una parte de la integración tiene que ser visualizada» por parte de los ciudadanos y aquí incluyó, además de los tres pasos cuya licitación tiene que repetirse, la reforma del túnel de Labradores y su entorno, la obra de mayor coste, con un presupuesto de 20 millones de euros. Esta actuación está en la fase de redacción del proyecto para luego licitar las obras.

Puente subrayó que la sociedad no tiene problemas de liquidez y dispone de 30 millones de euros, cantidad que consideró «suficiente» para poner en marcha los cuatro primeros pasos que están en cartera: los tres que hay que licitar de nuevo más el de Labradores.

Incluso añadió uno más, el quinto, que también es posible acometer en este mandato: el paso subterráneo para tráfico rodado y peatones que comunicará la calle Hípica con la Ciudad de la Comunicación. Este paso será una pieza clave para absorber el tráfico cuando empiece la intervención en el Arco de Ladrillo.

Sobre el nombramiento de Gato como director general y los recelos del concejal de Planificación Urbanística, Manuel Saravia, en cuanto a la conveniencia de nombrar un director general, el alcalde aseguró que el «primer beneficiario» de la decisión será el edil de Valladolid Toma la Palabra.

Puente aseguró que Saravia, quien pese a ver recortadas sus competencias en este mandato retiene el proyecto de integración del tren en superficie entre sus cometidos, será una figura «preponderante» en la operación y ahora con Gato dispondrá de «un ejecutor» que estará «en plena sintonía».

En cuanto a Gato, el regidor hizo hincapié en que por primera vez estará al frente de Valladolid Alta Velocidad alguien que no está vinculado al Ministerio de Fomento. En su lugar, dijo que el nuevo director general tiene «visión de ciudad» como ex concejal de Hacienda y además cuenta con liderazgo «político-técnico», cualidades para que la sociedad no sea «una mera correa de transmisión» en la que «nadie tomaba decisiones» y «se tiraban las cosas meses sin llegar».

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Sobre la presencia pública que tendrá Gato como máximo responsable de la sociedad, avanzó que su papel será el de «gestionar» el proyecto, por lo que las explicaciones y aclaraciones correrán a cargo de los representantes políticos.