BÁRBARA DE AYMERICH
«Se habla de la España vaciada, yo sueño con un espacio lleno de gente con ganas de hacer cosas»

Bárbara de Aymerich en el patio de las instalaciones de la iniciativa rural de Espinosa de los Monteros. Tras ella el resto de profesores de Espiciencia.-
Bárbara ha saltado a las crónicas sociales por una iniciativa que ha conseguido sensibilizar a una población rural y acercar la ciencia a los más pequeños, que acuden a sus clases después del colegio. Niños y niñas de 6 a 12 años ya no quieren ser enfermeras, abogados, futbolistas, cantantes… Desde hace unos años, los espinosiegos quieren ser científicos de mayores. Así de rotundo y todo gracias a esta burgalesa del 76, doctora en Químicas, que imparte clases en la Universidad de Burgos donde se dedica la docencia y a la investigación. Pero su vocación dio un giro cuando en 2010 abrió una escuela de aprendizaje científico en Espinosa de los Monteros llamada “Espiciencia”. Empezó con media docena de niños y, de aquella chispa, hoy el incendio se ha propagado a más de un centenar de alumnos de Merindades que acuden a este laboratorio de vocaciones con el espíritu de enseñanza rural de Giner de los Ríos. Espiciencia acerca la ciencia a los alumnos de zonas rurales.
Pregunta.- ¿Cómo se encendió la mecha?
Respuesta .- Fue una necesidad personal. Llegué Espinosa y tuve mi primera hija. Después de estar dando clases en un cole y en la universidad, pensé en cómo compatibilizarlo con mi familia y empecé con pequeñas clases con los niños con pequeños talleres. Lo comenté en el centro escolar y no les llamó mucho la atención, así que solicité al ayuntamiento un local que me prestaron. Empecé con seis niños introduciéndoles un poco en la ciencia y hasta hoy. Los padres al principio tenían cierta incredulidad, luego admiración y ayuda. Los niños encantados y el boca a boca hicieron el resto.
P.- ¿En qué consistían los primeros juegos científicos?
R .- En un principio les preguntaba cuáles eran sus inquietudes e intereses y, una vez que yo sabía lo que más les gustaba, montaba a partir de eso los proyectos científicos. Se les engancha, se les implica y se da una segunda vuelta hacia la investigación. Ellos son autores de su propio aprendizaje.
P.- ¿Las nuevas tecnologías forman parte de su trabajo?
R .- Sí. Ahora mismo no concibo la vida sin ellas, igual que ellos no la conciben por mucho que intentemos hablarles de que viven en un pueblo. Ellos están maravillados con la naturaleza, pero son digitales y tenemos que intentar unificar las dos cosas.
P.- ¿Sigues siendo embajadora de Scientix, la comunidad para la enseñanza de las ciencias en Europa?
R .- Sí y estoy orgullosísima de ello. Me ha puesto en contacto con gente maravillosa que me ha enseñado muchísimo. Hay muchos docentes a nivel europeo y mundial que están convencidos de que la enseñanza de las ciencias debe empezarse desde que los niños son bebés y que están haciendo cosas interesantísimas a nivel particular y de universidad. Poco a poco, aparecen mecenas y gente muy implicada con el conocimiento científico implicando a los niños que son los que forman parte del futuro.
P.- ¿Se está haciendo algo mal en la enseñanza de ciencia?
R .- Estamos intentando renovarnos. Creo que necesitamos un cambio en la enseñanza de las ciencias experimentales. Un cambio, no solo metodológico, que también, sino de paradigma. Darnos cuenta de que la ciencia está en nuestras vidas a diario y no separarla de las humanidades.
P.- ¿Recuerdas la primera vez que escuchó que en el último cuarto de siglo XIX existió Francisco Jiménez de los Ríos?
R .- Me acuerdo cada día. Es como uno de los mentores de las ciencias experimentales, tal y como yo la concibo, y para mí es un referente. Estamos intentando que nadie se quede sin conocer la ciencia por no poder tener acceso a ella. No solo hablo de niños, sino también de adultos. A muchos padres se les ha abierto un mundo desconocido y que les encanta.
P.- ¿Sus alumnos quieren ser científicos o científicas de mayores?
R .-Sí, está pasando y se va a cumplir. Estoy segura de que lo van a hacer y que van a salir grandes científicos, ingenieros…
P.- ¿Cuenta con respaldo institucional?
R .- El ayuntamiento está empezando a volcarse y Desarrollo Rural ya lo ha hecho. La Diputación se ha manifestado como seguidor acérrimo y la Universidad de Burgos es el apoyo básico de nuestro centro.
P.- ¿Vamos camino de una universidad popular de la ciencia en Merindades?
R .- Yo lo llamaría más un centro de investigación, desarrollo e innovación con niños. Los niños tienen una mente increíblemente inteligente y ven soluciones a los problemas distintas a las de los adultos. Creo que esa innovación la vamos a notar y puede ser muy productivo
P.- ¿A qué le suena la despoblación estando enfrascada en una actividad enorme?
R .- No la sufro tanto. Se habla de la España vaciada, yo sueño con un espacio lleno de gente con ganas e ilusión de hacer cosas y con la posibilidad de hacerlas. Muchas veces se les atan las manos.