Vox elogia a los 2 ediles de Burgos y frena la moción de censura
Abascal conocía las razones y aprecia su «trabajo» y «voto en conciencia» / Vox Burgos está contra las prisas de la moción de censura porque no quiere negociar «en caliente»
-ICAL
La decisión de los dos concejales de Vox en Burgos de no respaldar el pacto nacional entre su partido, Cs y PP para hacer alcalde de Burgos al candidato de la formación naranja ha acabado por ser un motivo de orgullo para los de Santiago Abascal, quien públicamente ha valorado la «lealtad» y el trabajo «durante estos años» de los concejales de su formación en Burgos. Abascal estuvo al tanto desde la madrugada del sábado de que tanto Ángel Martín como Fernando Martínez-Acitores iban a romper la disciplina de voto ocasionando la ascensión del candidato socialista a la alcaldía.
El líder de Vox les advirtió que, si bien comprendía sus razones, incumplían lo pactado. A mayores, su Vicesecretaría de Acción Social, candidata a la presidencia de Madrid y esposa del responsable nacional de los pactos, Iván Espinosa de los Monteros, contactó con los concejales la mañana de la votación y durante el pleno desde Vox en Madrid se trató de influir en Ángel Martín, incluso a través del presidente del PP que recibió una llamada con un mensaje que el portavoz burgalés de Vox desoyó.
El sábado por la tarde Abascal volvió a conversar con sus representantes en Burgos que dieron explicaciones que parecen haber convencido en Madrid. De hecho, ayer Abascal manifestó, en declaraciones que recoge Europa press, que «respetamos siempre a todos nuestros compañeros cuando votan en conciencia». A mayores el perfil oficial de Vox elogió ayer a los dos concejales en respuesta a una publicación periodística, asegurando que quien «impidió un gobierno alternativo a la izquierda en Burgos» es Cs, «que quería nuestros votos a cambio de nada». A mayores elogió su actitud con un sonoro «¡Bravo por nuestros concejales!».
Sin embargo, fuentes de Vox explicaron que los dos ediles díscolos tendrán que comparecer en el comité de garantías para dar cuentas. Además, según sus estatutos, la «desobediencia a las directrices emanadas de los órganos de gobierno» constituye una falta que puede ser calificada de leve a muy grave y zanjarse con una amonestación o suponer la inhabilitación, suspensión temporal o la expulsión.
Desconfianza
La desconfianza de los representantes de Vox Burgos se centra principalmente en el candidato de Ciudadanos, al que encuentran poco sólido y fiable para el cargo, unido a que encabeza una candidatura sin apenas experiencia municipal y que les insta a sumarse, sin garantías ni contraprestaciones, a un pacto con un PP a la contra que se niega a asumir las concejalías de mayor peso en el ayuntamiento y sin contar con un programa de gobierno conjunto entre tres formaciones, que ni siquiera se sentaron juntas ni una sola vez para debatir cómo articular el gobierno para Burgos.
Estas circunstancias dibujan un panorama de gobierno que Vox, según esas fuentes, entendió que no era bueno para la ciudad, un mal inicio y una mala continuación. De ahí que se interpretase que un impasse con el PSOE y sus 11 concejales sería un mal menor al desgobierno por un mal pacto del centro derecha.
Sin prisa en la moción
Ese mismo argumento justifica que Vox Burgos no tenga prisa por lanzar una moción de censura por mucho que su portavoz advirtiera a Daniel de la Rosa que ocupa el sillón de alcalde de prestado. Vox Burgos quiere recomenzar el proceso de negociación con PP y Ciudadanos desde el principio y poniendo por delante los intereses de Burgos. De hecho, exigen que si se abre un periodo para negociarla el pacto se hable y se cierre en Burgos y sólo posteriormente se eleve a Madrid o Valladolid, según explicaron a este periódico fuentes de la dirección de Vox. «Y el argumento no puede ser que este alcalde no les gusta», explicó a este periódico el vicepresidente local de Vox, Javier Martínez. «Hay que negociar entre iguales de Burgos y para Burgos» y «los tres sentados a la vez», pero ahora mismo, razona, «no es el momento» porque «las cosas están muy calientes».
Javier Martínez, elogia a los dos ediles díscolos argumentando que «han puesto a Burgos por encima de cualquier pacto» y así se lo han transmitido a sus dirigentes en Madrid, ante quienes recalcaron que buena parte del rechazo al candidato de Ciudadanos proviene el hecho de que Cs pidiera a los concejales de Burgos que asumieran directamente el pacto venido de Madrid, sin contraprestaciones y sin garantías y sin apenas más argumento que si no se firmaba el pacto «gobernaría la izquierda». Resaltan, además, la contradicción que supone querer firmar un pacto de tres socios sin haberse sentado nunca a la misma mesa.
Las prisas del secretario de Organización del PP, Javier Maroto, por anunciar que presentarán una moción de censura al socialista Daniel de la Rosa han resistido pocas horas, ya que comete el mismo error que Cs, imponer sus tiempos y objetivos a Vox Burgos. «Nos hemos hecho respetar», zanja Javier Martínez, quien recalca que por su parte no hay ninguna prisa. Cabe resaltar que las firmas de sus dos concejales son imprescindibles para la moción.
Por su parte, el PP de Burgos guarda silencio a propósito de la moción, mientras que el portavoz de Cs coincide con Vox y argumenta que no hay necesidad de apresurarse.
El hecho de que el partido de Abascal haya alzado la voz contra el incumplimiento del PP en el Ayuntamiento de Madrid, podría tener repercusiones en Burgos. El secretario general de Vox, Javier Ortega Smith aseguró ayer por twitter que «quienes incumplen lo pactado demuestran que no es posible llegar nunca más a acuerdos con ellos» en referencia a Martínez-Almeida. «Que se atengan a las consecuencias en ayuntamientos y comunidades», advirtió.