Ciudadanos perdería las alcaldías de Burgos y Palencia por despreciar a Vox
Si la formación naranja no apoya a los candidatos del PP hoy, ambas capitales serán gobernadas por el PSOE
Marañón, en el centro, rodeado del equipo de Vox y el portavoz de Cs en la Diputación y responsable de los pactos.-S. OTERO
A última hora de la noche de ayer se quebró lo que parecía un acuerdo tardío pero cierto entre la formación naranja y el partido de Ortega Lara para que éstos prestasen su apoyo imprescindible en la investidura de hoy. Tras una reunión de cuatro horas en dos tandas, los dos concejales de Vox y el vicepresidente del partido en Burgos se levantaron de la mesa rechazando secundar el pacto entre PP y Cs. Durante la pausa entre ambas reuniones, en cambio, el cabeza de lista y presidente de Vox. Ángel Martín, aseguraba que había «muchas posibilidades de alcanzar un acuerdo» con Ciudadanos, siempre que en la segunda reunión, que comenzó a las diez de la noche, eran capaces de «limar ciertas pequeñas diferencias». Al cierre de esta edición, Vox preparaba una comparecencia pública para explicar sus razones para romper la negociación en Burgos. En Palencia, entretanto, seguían negociando Mario Simón y la concejal de Vox, Sonia Lalanda, aunque todo apunta a un resultado idéntico en la negociación.
Ciudadanos, tal y como estaban las cosas anoche, perdería las alcaldías de Burgos y Palencia por haber despreciado a Vox en una negociación en la que relegaron a los concejales de la formación de Abascal con los que no sentaron hasta el último minuto. Ahora, si Ciudadanos recula y acepta apoyara los candidatos del PPen Burgos y Palencia, que sí cuentan con el beneplácito de Vox, las alcaldías de Burgos y Palencia acabarían en manos del Partido Socialista. Los candidatos Daniel de la Rosa y Miriam Andrés obtendrían el bastón de mando gracias a la estrategia de Cs.
Reproches
Vox Burgos reprocha a Ciudadanos haber querido «imponer una política de hehos consumados» y «marcando unas líneas rojas inamovibles, que impedían la entrada de Vox en el gobierno municipal». A mayores, resaltan que «ante el bloqueo establecido por Cs y ante su actitud de desprecio a la ciudadanía burgalesa» los concejales de Vox «no pueden votar a un alcalde que pretende iniciar un mandato son contar con acuerdos de gobernabilidada suficiente».
El acuerdo alcanzado por PP y Ciudadanos despejaba el camino para que Alfonso Fernández Mañueco sea presidente de la Junta de Castilla y León a cambio de las alcaldías en ambas ciudades.
Ese fue el acuerdo que las direcciones nacionales de Csy PP pactaron en Madrid y que los populares burgaleses y palentinos cumplirán hoy, tal y como comprometieron ayer los dos alcaldes salientes, Javier Lacalle y Alfonso Polanco. Cabe recordar que Cs obtuvo tres de los 25 concejales del consistorio palentino mientras que en Burgos logró cinco ediles de 27, su mejor resultado en Castilla y León.
Idénticos argumentos en un mismo escenario para los pactos en Burgos y Palencia. En ambos casos los aspirantes del Partido Popular mantuvieron hasta el final su candidatura a sus respectivas alcaldías, pero ambos anticiparon que, llegado el caso, cumplirían el acuerdo entre su partido y Ciudadanos y votarían como alcalde al propuesto por la formación naranja. Ambos comparecieron públicamente para trasladar este mensaje conscientes de que Ciudadanos aún no había logrado el imprescindible apoyo de Vox en ambas capitales para lograr la mayoría absoluta con el que sí contaban tanto Javier Lacalle como Alfonso Polanco.
Las diferencias entre ambas capitales residen en cómo se han tomado PP y Vox las exigencias de asumir las alcaldías por parte de Cs. En Palencia Polanco tenía avanzadas las negociaciones con Vox, cuya portavoz encajó mal el cambio de candidato, mientras que en Burgos es el PP el que expresa su malestar con la formación naranja reduciendo al mínimo imprescindible su contribución a que sea alcalde y a la gestión que pueda desarrollar posteriormente en el Ayuntamiento.
En Burgos la cita entre Ciudadanos y Vox se prolongó durante toda la tarde. Ambas formaciones pasaron de no cruzarse más que saludos a debatir durante tres horas y volver a citarse de nuevo tras una pausa durante otra hora. Según explicaron a este periódico fuentes del partido de Ortega Lara, pesaba sobre la reunión el malestar con el candidato de Ciudadanos, Vicente Marañón, por sus descalificaciones en las que les tachaba de partido “inútil” e “irresponsable”. Marañón tuvo que pasar por pedir su apoyo para que le haga alcalde al mismo partido del que dijo que votarles era “tirar la papeleta a la basura” mientras, en clave nacional, Vox echaba abajo el acuerdo entre PP y Cs en Zaragoza por dejarles de lado en las negociaciones.
Con la amenaza de no prestar su apoyo sobre la mesa, reiterada por Vox Burgos en los días previos, la negociación se centró en el programa electoral y la composición del Ayuntamiento.
Por el PP, Javier Lacalle, por su parte, dejó claro que una cosa es votar a Marañón y cumplir la disciplina de partido y otra muy diferente es que los concejales de su candidatura trabajen para su lucimiento o para aliviar la tarea de los cinco ediles de la formación naranja de los que sólo dos tienen experiencia municipal. De hecho, Marañón era el tercero en la lista de Cs en 2015 y en las últimas elecciones fue repescado después de intentar sin éxito encabezar la lista por Burgos al Congreso.
Así las cosas, Lacalle se compromente a que el PP garantizará la estabilidad del Ayuntamiento y los distintos órganos colegiados en los próximos años, participará en la Junta de Gobierno Local y apoyará los presupuestos «siempre que se incorporen nuestras propuestas e iniciativas». Pero Lacalle incidía en que deberán ser ediles de Ciudadanos «o el propio alcalde» los que asuman los ámbitos principales de gestión y de carácter transversal.
Se refería por ejemplo a concejalías como Personal o Hacienda: «Sería una irresponsabilidad por parte de Ciudadanos pedir la Alcaldía y eludir estas tareas», afirmaba Lacalle, para reconocer a preguntas de los periodistas que será una tarea «titánica», pues, confesaba, así lo ha vivido el equipo de Gobierno saliente «y eso que la gestión recaía en ocho personas».
«Pero si ellos con cinco se empeñan en hacerlo será porque consideran que tienen los medios suficientes. Ahora bien, si nos dicen que lo reconsideran todavía estamos abiertos a asumir esa responsabilidad», insistía a modo de última llamada, para añadir, eso sí, que el PP «se reserva incluso el derecho a participar en otras áreas que decida».